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HISTORIAS DE LOS VIEJOS CIRCOS

Los actores que interpretaban al famoso matrero fueron los hermanos Podestá, ante un público proletario y humilde. También estaban los hermanos Carlo, que en su circo empleaban acróbatas y malabaristas junto a la representación teatral. Apareció un payaso conocido como «Pepino el 88″, que además de hacer reír se dedicaba a arengar al público contras las injusticias sociales. Con la aparición en escena de un director de galera y frac, los circos toman la forma que todos conocemos. Por Montevideo, los circos se comenzaron a instalar por la Estación del Ferrocarril. Por esa zona llegaron los vagones que trajeron al espectacular Circo «Sarrasani», con la novedad de incluir animales como tigres, panteras y hasta búfalos de Norteamérica. Levantaban una descomunal carpa frente al que sería el Montevideo Rowing y otra más chica donde se alojaban más de 200 artistas. Un camioncito del circo «Sarrasani» recorría los barrios para promocionar su show. Bajaban bellas mujeres vestidas como «Las 1000 y una Noches», payasos con zancos y un par de enanos que entraban a los boliches y almacenes repartiendo propaganda e invitaciones. Otro circo de esos primeros años del siglo XX fue el «Damóstenes», que se instalaba por la Villa de la Unión. En 8 de Octubre y Belén aparecieron tres pequeñas carpas rodeadas de camiones con jaulas. Su principal atracción fue el llamado «Hombre Hércules», un señor de más de 2 metros de altura que doblaba barras de hierro que antes habían circulado por la platea para mostrar que no había truco. Al retirarse del «Damóstenes» el público recibía postales autografiadas y las damas eran obsequiadas con jazmines y ramitos de violetas. Un circo enorme fue el «Checoslovaco», que seguía la línea de «Sarrasani» en la presentación de animales. Traían enormes osos, elefantes y hasta una jirafa que nadie sabía qué es lo que hacía. La incógnita se revelaba cuando en el final del espectáculo aparecía aquella bella jirafa y acercándose a la asombrada platea, se inclinaba y dejaba que todos tocaran su simpática cabeza. Un inolvidable acto de ternura que simbolizaba un acercamiento entre los humanos y el sufrido reino animal representado en la gigantesca y dócil jirafa. En tiempos más recientes, por los inicios de la década del 60, fue famoso el circo «España». Su carpa estaba en un gran predio que existía por Constituyente y Carlos Roxlo. Su número principal era un par de motociclistas dando vueltas dentro de un globo de metal. Fue un circo que apoyó causas filantrópicas y regalaba muchas invitaciones entre el Piñeyro del Campo y el antiguo Consejo del Niño. Algunos artistas de esos viejos circos decidieron quedarse a vivir en Montevideo. De esa talentosa gente nacieron, en el Parque Rodó, diversiones muy recordadas como «La Mujer Araña» y «La Flor Azteca». Con más recuerdos y música los esperamos en la 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18 horas.

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