Escrito por: Luis Grene
Los actores que interpretaban al famoso matrero fueron los hermanos Podestá, ante un público proletario y humilde. También estaban los hermanos Carlo, que en su circo empleaban acróbatas y malabaristas junto a la representación teatral. Apareció un payaso conocido como “Pepino el 88″, que además de hacer reír se dedicaba a arengar al público contras las injusticias sociales. Con la aparición en escena de un director de galera y frac, los circos toman la forma que todos conocemos. Por Montevideo, los circos se comenzaron a instalar por la Estación del Ferrocarril. Por esa zona llegaron los vagones que trajeron al espectacular Circo “Sarrasani”, con la novedad de incluir animales como tigres, panteras y hasta búfalos de Norteamérica. Levantaban una descomunal carpa frente al que sería el Montevideo Rowing y otra más chica donde se alojaban más de 200 artistas. Un camioncito del circo “Sarrasani” recorría los barrios para promocionar su show. Bajaban bellas mujeres vestidas como “Las 1000 y una Noches”, payasos con zancos y un par de enanos que entraban a los boliches y almacenes repartiendo propaganda e invitaciones. Otro circo de esos primeros años del siglo XX fue el “Damóstenes”, que se instalaba por la Villa de la Unión. En 8 de Octubre y Belén aparecieron tres pequeñas carpas rodeadas de camiones con jaulas. Su principal atracción fue el llamado “Hombre Hércules”, un señor de más de 2 metros de altura que doblaba barras de hierro que antes habían circulado por la platea para mostrar que no había truco. Al retirarse del “Damóstenes” el público recibía postales autografiadas y las damas eran obsequiadas con jazmines y ramitos de violetas. Un circo enorme fue el “Checoslovaco”, que seguía la línea de “Sarrasani” en la presentación de animales. Traían enormes osos, elefantes y hasta una jirafa que nadie sabía qué es lo que hacía. La incógnita se revelaba cuando en el final del espectáculo aparecía aquella bella jirafa y acercándose a la asombrada platea, se inclinaba y dejaba que todos tocaran su simpática cabeza. Un inolvidable acto de ternura que simbolizaba un acercamiento entre los humanos y el sufrido reino animal representado en la gigantesca y dócil jirafa. En tiempos más recientes, por los inicios de la década del 60, fue famoso el circo “España”. Su carpa estaba en un gran predio que existía por Constituyente y Carlos Roxlo. Su número principal era un par de motociclistas dando vueltas dentro de un globo de metal. Fue un circo que apoyó causas filantrópicas y regalaba muchas invitaciones entre el Piñeyro del Campo y el antiguo Consejo del Niño. Algunos artistas de esos viejos circos decidieron quedarse a vivir en Montevideo. De esa talentosa gente nacieron, en el Parque Rodó, diversiones muy recordadas como “La Mujer Araña” y “La Flor Azteca”. Con más recuerdos y música los esperamos en la 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18 horas.
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