ENTRE POESIA Y RECLAMOS
«Son las financieras las que se llevan la plata. ¿Dónde está Tabaré? Tiene que venir a arreglar este problema…» fueron las palabras de un usuario del Casmu, quien tras mucho insistir logró hablarle a la asamblea de trabajadores.
Nervioso y luego de tirar su cédula encima de la mesa donde estaba el Consejo Directivo, recurrió al micrófono.
«¡No puede ser esto, es un insulto lo que se está haciendo!», gritó el hombre, que se reconoció como paciente psiquiátrico. «A ver, ¿dónde está la ministra Muñoz?» preguntó. «¿Dónde está la ministra Tourné?», agregó provocando la risa de los oyentes.
«Déjenlo hablar!», gritaban algunos funcionarios ante el requerimiento de otros para que se retirara por ser una asamblea de trabajadores.
En medio de la oratoria de los gremialistas, incluso hubo lugar para la poesía. Una funcionaria en tono de sátira y adoptando una voz con acento español, recitó un discurso llamando a la dignidad de los trabajadores.
La gremialista acusó a la mayoría del Consejo de utilizar los recursos tecnológicos de la Junta Directiva para distribuir su propaganda electoral. También le recomendó a la ministra de Salud, María Julia Muñoz, que «siga ensayando con el tambor que lo hace muy bien», provocando la risa de los asistentes.
Remató el poema con la frase del general José Artigas: «No venderé el rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad», cosechando al finalizar una gran cantidad de aplausos.
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