Llaman a una movilización este domingo para oponerse al traslado de los presos
En conferencia de prensa realizada ayer en la sede de Serpaj, vecinos y representantes de distintas entidades barriales, organizaciones juveniles e instituciones de promoción de los derechos humanos, se anunció que a las 10 de la mañana de este domingo se realizará una manifestación para oponerse al traslado de presos al cuartel de Punta Rieles, donde funcionó un centro de reclusión de presas políticas en tiempos de la dictadura.
«No queremos que vuelva a ser un penal: significa represión y muchos chiquilines viven en este barrio en una situación de encierro, lo que queremos hacer es prevenir y para eso es fundamental la educación», dijo ayer a LA REPUBLICA el director de la escuela local, Jorge Bertolino, quien subrayó la importancia de preservar el lugar para levantar un museo de la Memoria.
En la puerta de esa misma escuela, Miriam, acompañada de sus dos hijas, expresaba también su radical oposición al traslado de los presos, pero manejaba otro argumento. «No podemos con los que andan sueltos, si traen a estos, no vamos a tener tranquilidad», dijo alarmada.
En el teatro municipal de Punta de Rieles, Yolanda, rodeada de criaturas que modelaban simpáticos perritos en arcilla fría, comentaba por su parte que «hay de todo un poco en materia de opiniones, unos están a favor y otros en contra, por diversos motivos». «Creo», explicaba, «que hay comerciantes que piensan que va a haber un flujo más importante de gente en la zona y van a vender más, por eso están a favor de la medida».
Afuera, Giselle, a bordo de un carrito de panchos se manifestaba «totalmente a favor de la idea del gobierno, ¿es que no se dan cuenta de que el barrio va a estar mucho más custodiado?», se decía a sí misma. Y cuando se le hacía notar que seguramente tendría más público para sus panchos remató con un «¡Dios te oiga!».
Seleccionado al azar, Fernando, de 29 años dijo: «Estoy en contra del traslado de los presos para acá». Cuando se le preguntó la razón, dijo: «No lo sé, pero es una cosa que no me gusta».
Jorge, que se había arrimado a escuchar, también opinó en contra. «Yo digo que no porque en definitiva esta zona es tranquila y si traen a estos tipos se va a poner más complicado».
Consultados uno y otro si estarían en la manifestación del domingo cruzaron miradas antes de responder, y no se mostraron muy decididos.
«¿Por qué no hacen otra cárcel?», preguntó Darwin, para quien, en definitiva el traslado «está bien, siempre que los cuiden como corresponde y no tengamos que andar alarmados porque se escaparon algunos».
«Se trata de rescatar la identidad del barrio», había enfatizado el director de la escuela. «La gente tiene la autoestima muy venida a menos: la zona está ganada por la desocupación, el abandono estudiantil y el embarazo precoz».
«Si traen el penal para acá va a ser tremendamente negativo para la zona, que mantiene una imagen muy oscura, especialmente los mayores. Creemos que un penal agrede la memoria, y que por el contrario lo que se necesita es una escuela agraria, que pueda abrir oportunidades a una muchachada que no encuentra posibilidades», agregó Bertolino.
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