La Teja. Trabajo en equipo, apoyo a estudiantes y charlas con los padres para evitar conflictos

El cambio del Liceo 38 luego de la violencia

Docentes, estudiantes, funcionarios y autoridades, afirman que la violencia en el Liceo 38 de La Teja está en camino de superarse.

A pocos días de darse a conocer un hecho de violencia en un liceo de la Unión, una institución que sufrió este problema, cuenta hoy cómo la superó. En mayo de 2008, un grupo de estudiantes se enfrentaron con policías y en un hecho confuso, en la puerta del instituto. Esto se sumó a otros hechos violentos dentro de la institución que trascendió a la prensa, lo que sumó además el descontento de docentes y estudiantes por la «exposición y estigmatización del centro y estudiantes», declararon estudiantes y autoridades. Los docentes y padres se unieron para reclamar a las autoridades de Secundaria que se busque una solución. Hoy el Liceo 38 cuenta su propia historia. La población estudiantil (600 estudiantes por turno que cursan el Ciclo Básico de mañana y de tarde), provienen de distintos barrios de los alrededores de La Teja con diferentes realidades sociales. Las problemáticas son las mismas que en cualquier centro y barrio: alumnos de contextos vulnerable, drogas, pandillas. «Tenemos que tener en cuenta que somos una pequeña sociedad en un edificio», dijo Berta Sellanes, quien en 2008, al igual que ahora, es la directora del Liceo 38. En su despacho, una pila de equipos deportivos azules con la escritura en blanco y en el pecho de «Liceo 38″. «Queremos por un lado generar una identificación de los estudiantes con el centro, y por el otro apoyar a aquellos que tienen más dificultades», destacó.

 

Después de la violencia

El Liceo 38 desde el año pasado implementó por un lado la apertura del centro a los padres con reuniones que buscaron «sensibilizar» y «educar». Un apoyo curricular, psicológico y social a los estudiantes y sus familias colaboraron con el cambio interno en la institución. Los estudiantes colaboraron con la decoración del centro, la pintura de puertas y ventanas, bancos y otros arreglos. «De esa forma ellos sienten que esto es suyo y que deben cuidarlo», destacó la directora. Noemí González, referente vincular y docente del centro, dijo además que se está haciendo «un apoyo educativo a los estudiantes que tienen dificultades de aprendizaje».

Las ventanas cuentan ahora con nuevas protecciones en los tres niveles del edificio. La puerta (salvo en el turno nocturno), está constantemente cerrada y no se permite la salida de ningún estudiante sin presencia de los padres. En la noche, «no hay problemas, pues es otro público» declaró a este matutino Margarita Goday directora del turno nocturno . «Tal vez las quejas son por parte de algunos adultos que no ven con buenos ojos la presencia de estudiantes menores en las clases, pues dicen que son molestos. Pero más que eso no». El liceo cuenta las 24 horas con servicio 222 y el apoyo del plan Comunidad Educativa Segura que son llamados si ven alguna situación anómala fuera de la institución. A veces se juntan con motos, y tenemos el problema de las picadas», explicó el subdirector del centro, Daniel Martínez. El propio Martínez se para en la puerta para controlar la salida y entradas de los estudiantes». A la hora de los recreos salen con los estudiantes dos adscriptos y en caso de haber algún problema «siempre se cita a los padres».

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