MSP. Las autoridades se reunirán con los usuarios para extremar las medidas de precaución

Prevención es fundamental contra el dengue

«Como nunca tuvimos dengue es difícil hacerse una idea de los perjuicios que puede causar», afirmó a LA REPUBLICA el director general de Salud, Jorge Basso. «Falta mayor incidencia de la población en esta lucha. Por eso esta semana nos reuniremos con los usuarios», agregó.

 

Sospechas

En Buenos Aires hay 52 personas infectadas por el Aedes aegypti, de las cuales se sospecha que una decena podría corresponder a dengue autóctono. Hasta el momento la capital argentina solamente tenía casos «importados» de otras provincias y en Gualeguaychú ya se habla de un caso autóctono.

El Ministerio de Salud Pública (MSP) de nuestro país aumentó la vigilancia en los puestos centinela para detectar casos sospechosos.

En este marco se fumigan ómnibus internacionales de pasajeros y camiones de transporte en los pasos fronterizos, aunque en la tarde de ayer se informó que se habían levantado los controles especiales.

La insistencia de las autoridades sigue específicamente focalizada en la limpieza de hogares y periferias, eliminando o poniendo boca abajo todos los recipientes de paredes rígidas (baldes, piletas, floreros, tanques, bebederos de mascotas) y neumáticos.

«La batalla contra el dengue se gana en la prevención, todos los días», insistió Basso.

El Aedes es domiciliario y pone sus huevos cerca de las casas, allí donde encuentre depósitos de agua limpia, esperando a que el calor y las lluvias ofrezcan las condiciones óptimas para su desarrollo.

Según la OPS, hasta el 3 de abril se habían reportado en la región 215.824 casos de dengue. Hasta el 1º de abril Argentina reportó oficialmente 5.164 casos de dengue confirmados por laboratorio, pero extraoficialmente las cifras son superiores.

Brasil tenía hasta fines de marzo 126.139 casos y Paraguay reportó 2.277 casos de dengue confirmados. Bolivia tiene el índice más alto, con 54.068 casos sospechosos.

 

Monos en la mira

La fiebre amarilla, por su parte, se acerca a nuestras fronteras y actualmente se encuentra en el estado de Río Grande do Sul. Aunque esta enfermedad también se trasmite por el Aedes, su ciclo vital es diferente al dengue y es difícil que se instale en Uruguay. Según indicó el año pasado a LA REPUBLICA el experto de la OPS doctor Roberto Salvatella, el principal riesgo para que la fiebre amarilla pase al ciclo urbano es la existencia de monos en la fauna, que no es el caso de nuestro país. El mono es una pieza fundamental de esta patología. La selva se divide por estratos biológicos, desde la base hasta la copa de los árboles. En la copa, donde están los monos, viven otras especies de mosquitos. Uno de ellos es el Haemagogus, que trasmite entre los monos la fiebre amarilla. De allí pasa a los seres humanos que se introducen o viven en la selva y en ese momento es cuando interviene el Aedes aegypti, que lo transporta a las personas.

El MSP recomienda a los uruguayos que viajen a las zonas selváticas de Brasil, así como San Pablo y Río Grande del Sur, que se vacunen contra la fiebre amarilla. La OPS destacó el «uso racional de las vacunas, priorizando a la población residente del área de riesgo y a los viajeros que se dirijan hacia ellas». El organismo internacional informó que desde octubre de 2008 se han verificado muertes de monos en el sur de Brasil (Río Grande do Sul) y desde noviembre en el noreste de Argentina.

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