Escrito por: Soledad Márquez (*)
Hola, por vergüenza quisiera omitir mi nombre pero necesito ayuda. Me gustaría una consulta con discreción.
He instalado el skype pero creo que en casa hay pocas oportunidades para una consulta online y quisiera evitar cualquier escena. Pero dígame como hacemos para la consulta y los pagos.
Estoy desesperado con un problema que viene ya de algunos meses y necesito ayuda.
Tengo 37 años y vivo desde hace un año con mi pareja de 44 ella es japonesa y nuestra sexualidad es perfecta.
Todo iba bien hasta que en diciembre del 2008 su hijo vino a vivir a nuestro piso.
El tiene 26 años y casi no habla español pero habla inglés como yo, pero su madre no habla inglés, ellos se comunican en japonés que yo no entiendo. El no tiene trabajo y está casi siempre en casa mientras su madre trabaja de día en un restaurante y yo trabajo desde casa.
No sé cómo empezar.
Al principio lo veía a él un poco como amenazador aunque es más joven que yo es más grande físicamente y parecía siempre molesto o enfadado que yo fuese pareja de su madre. Nuestro piso es pequeño y hay poca intimidad, el casi siempre duerme en el salón en un sofá cama. Desde hace unos meses su actitud hacia mí ha cambiado de manera drástica, es decir que juega conmigo mucho físicamente y me dice cosas en inglés que su madre no entiende como ahora te voy a follar yo a ti!, y en cualquier ocasión, aunque mi pareja esté en casa me toca por delante o el culo, me pincha los pezones o en la cocina como es muy pequeña se frota sobre mi cuerpo teniendo él una clara erección. Cuando su madre no está en casa se masturba frente al ordenador o frente a mí y lo último es que me pone su pene cerca de mi cara y me pide cosas, incluso jugando o forcejeando mejor dicho al salir yo de la ducha me ha puesto sobre la cama y se monta encima mío y se frota encima mío hasta terminar, pero él es muy fuerte y lo peor es que creo que ya he llegado a disfrutarlo pero NO quiero.
Yo no soy gay y nunca me he considerado bisexual, y él es el hijo de mi pareja. Y no le he dicho nada a ella. Ya no puedo más, yo quiero mucho a mi pareja pero esto nunca me había pasado y cada día esto es más irreal que quiero ponerle un alto pero no puedo.
Qué debo hacer??? un saludo desesperado.
Creo que el tema es muy complejo y tiene muchos elementos que no me quedan claros, como por qué no hablas con tu pareja, por qué, si el piso en el que viven es como dices “nuestro” no tratas de que se vaya a vivir a otro lado, por qué has permitido tanto… Por lo mismo, pienso lo mejor es que vengas y hablemos personalmente…Para reservar hora, tienes que llamarme al 099 62 84 08, los demás datos los hablaremos en ese momento. No te preocupes que nunca pongo datos que permitan identificar a quienes me hacen las consultas.
Necesito realizarle la siguiente pregunta para poder tomar una decisión correcta: al estar yo con mi pareja haciendo el amor no logro sentir ningún tipo de sensación placentera, por este motivo hemos tenido frecuentes desencuentros que me han llevado a romper con él, creyendo que debía buscar otra persona con la que me pudiera sentir mejor pero la situación no ha cambiado .
Espero pueda ayudarme, desde ya muchas gracias. Cuento con su pronta respuesta. Quisiera también pedirle si puede decirme donde obtener más información sobre este tema.
Es esperable que, cuando se siente afecto por la pareja, se deseen sus caricias y sus besos y se sienta algún grado de placer al recibirlos y retribuirlos. Hacer el amor es eso, ni más ni menos, que manifestarse afecto uno/a al otro/a, dos personas que se aman. A medida que las caricias se van haciendo más íntimas, lo habitual es que se despierte el deseo de seguir avanzando en ellas y surja la excitación, con la erección por parte del varón y la lubricación genital de la mujer. Si no se llegó a esto, la penetración no es la solución. Es necesario el proceso antes descrito antes de intentar el coito para que se vibre en esa instancia e incluso se llegue al orgasmo.
A veces el varón descubre por sí mismo qué cosas necesita su pareja para sentir placer pero, la mayoría de las veces, es necesario que se lo
transmitan, por saberlo ella de antemano o por irlo sintiendo en ese
momento.
En nuestra sociedad, el sexo femenino ha sido muy reprimido sexualmente.
Desde muy niñas hemos oído frases como: no te toques, es sucio, te vas a lastimar, etc. y eso ha traído como consecuencia que no se sepa luego distenderse y permitirse disfrutar del propio cuerpo, ni sola ni acompañada, pues aquello que se nos ha inculcado no se borra fácilmente, a niveles más o menos inconscientes.
El estar pendiente de lo que una va sintiendo, hace que la persona asuma el rol de espectadora de sí misma, lo vea como de afuera, y no de protagonista, y que esto le impida que se entregue por completo a lo que está viviendo.
Hay múltiples situaciones que impiden que la mujer se distienda lo suficiente y pueda disfrutar de las relaciones sexuales (que son mucho más que la penetración) como ser: el contexto, es decir, el lugar físico en que se encuentran, el tiempo de que disponen, la seguridad de que no los van a interrumpir o descubrir, etc. También es importante lo ocurrido durante el día entre la pareja, pues cualquier disgusto previo puede incidir en que no se logre el placer buscado.
A todo esto hay que agregarle qué va sintiendo él, ante tus reacciones y cómo te afectan a ti sus nuevas respuestas… etc. etc. Cada pareja es diferente de las otras y pueden ser muchas otras las causas de lo que te sucede. Puedes buscar en www.sexuar.com ampliación sobre estos temas o concurrir con tu pareja a una consulta con algún/a psicólogo/a-sexólogo/a.
La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 9084510, al e-mail solmar@chasque.net o a la redacción de La República (NO RESPONDE PREGUNTAS HECHAS A SU CELULAR POR SMS) (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



