Proyecto para la Aguada,entre los mejores del mundo
Ochenta viviendas, edificios con servicios y oficinas, parques y terrazas con una imponente vista a la bahía de Montevideo. El ambicioso proyecto Up-Villa sirvió para que Gonzalo Rivas y Joaquín Pereira se recibieran de arquitectos en la Universidad de la República. Su potencial llevó a que fuera elegido el mejor proyecto de graduación de la Facultad de Arquitectura y, por lo tanto, participara del prestigioso concurso Archiprix Internacional, que premia a los más promisorios arquitectos del mundo.
Entre favoritos
Desde hace algunos días, la Facultad de Arquitectura es un verdadero hormiguero. Quinientos jóvenes arquitectos de 66 universidades de América, Asia, Africa y Europa asisten diariamente a talleres donde aprenden y despliegan su potencial. Todos participan de una nueva edición de Archiprix Internacional, un concurso que surgió en Rotterdam en 2001 y ha pasado desde Glasgow hasta China. Por primera vez, tiene su sede en Latinoamérica, «por la cantidad y calidad de los participantes de este continente», explicó a LA REPUBLICA Henk van der Veen, director de Archiprix.
De los 218 proyectos presentados, el jurado ha nominado 24, entre los cuales se encuentra Up-Villa. Ocho ganarán (ver recuadro), pero la iniciativa uruguaya ya tiene su propio premio: fue elegida como la segunda mejor propuesta por los cientos de participantes en el concurso. Los compatriotas tienen un buen historial: una dupla obtuvo el premio en 2005 y otra fue nominada en 2003.
Reconversión de un barrio
Up-Villa es, según Rivas, «un complejo burbuja»: un paisaje autónomo con viviendas, oficinas y servicios para los vecinos en medio de una zona de Montevideo «decadente, con una calidad de espacios públicos deprimida, pero llena de potenciales, como su cercanía al Centro o su baja densidad», explicó. Esta zona es la Aguada, un barrio que vio diluirse el prometedor Plan Fénix, pero ahora es rescatado.
El proyecto prevé células de viviendas «con patios bastante introvertidos que se convierten en burbujas dentro de esta gran burbuja». El objetivo es que el proyecto se convierta en una «estrategia de reconversión» de todo un barrio. La idea podría funcionar porque «hay poca cosa alrededor». «Sería un pequeño nuevo mundo», dijo Rivas. El menor de sus encantos no serían sus terrazas en la altura, con vista a la bahía. Por algo sus colegas apostaron a él.
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