TIENE LA PALABRA
Sanguinetti: deshonestidad intelectual brutal
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
» … El episodio de febrero fue más o menos el que sucintamente relatamos, pero él es simplemente la culminación de un largo proceso de resquebrajamiento institucional iniciado por un movimiento guerrillero que pretendió derrocar la democracia ‘burguesa’ y sus ‘libertades formales’ para instaurar un régimen a la cubana…»
» … Paradójicamente, quienes hoy más invocan los derechos humanos fueron quienes más los despreciaban en aquellos años en que la democracia estaba en riesgo y estaban dispuestos a entregarla detrás de un errático sueño revolucionario …»
(Nota en «El País», domingo 15/2/09: «Febrero Amargo». Allí se reitera argumentos de su libro «Agonía de una democracia»: la teoría de los dos demonios y denostar la lucha de derechos humanos)
Mi nombre es Ariel, soy hermano de Helios Serra Silvera, detenido desaparecido en tiempos del Mundial 78 en pleno Barrio Norte porteño. Detenido en una cita en el hall del cine Capitol, buscaba establecer puntos de contacto con un reconocido arquitecto de La Plata para escribir en una publicación. Cautivo en «El Banco» y «El Olimpo», víctima de un vuelo de la muerte el 6/12, aparece su cuerpo en la playa de Pinamar el 16 (día de su cumpleaños), es inhumado como N.N., para ser identificado luego de una ardua investigación, y, por fin, repatriado sus restos a Montevideo hace poco más de 15 meses.
Acompañados por mucha gente sensible que se dio cita en el liceo Dámaso A. Larrañaga, lugar en el que lo «pensaríamos» pleno y apasionado, lo «acompañamos» hasta el cementerio del Buceo junto a Ubagesner Chávez Sosa.
Duele y mucho… que una persona de su capacidad intelectual siga permanentemente reincidiendo en querer estigmatizar al movimiento de derechos humanos, de gente sensible al tema, y lo que es peor, insistir con la teoría de los dos demonios, que a su entender, trajo aparejado semejante nivel de crueldad.
Los nuestros, emergentes de una generación (a parte de la cual usted debería rendir reconocimiento si no fuera su propósito escribir una historia maniquea) que creció en un país de envidiables tradiciones y legislación de avanzada, enseñanza vareliana laica, separación de la Iglesia del Estado, etc. y asistió al agotamiento del proceso industrializador, al estancamiento económico…
En ese marco se da una cada vez más desigual distribución del ingreso, en un contexto (fines de la década del 60) signado por la revolución cubana, la peripecia de Guevara, el mayo francés, Vietnam, un mundo estremecido, y que veía cambios posibles, que «visualizaba» las utopías.
En el país del «acá nunca pasa nada» o el de la «cola de paja» benedettiano, se produce una fenomenal escalada de violencia contra trabajadores en huelga y estudiantes (un ministro de Educación era? …no me puedo acordar…!), intervención de la Enseñanza, bandas armadas, Medidas Prontas de Seguridad, generalización de la tortura.
Comienza a sucederse una larga lista de mártires, de entre ellos, uno de nombre paradigmático: Líber Arce.
Los nuestros (que no son los que usted quiere menoscabar, no se esfuerce, nuestro pueblo sabe muy bien quién es quién en todo esto), solidarios, sensibles, comenzaron cada vez más a ver el sufrimiento en esos rostros inocentes, la canción hecha himno nos reclamaba: «sus ojos nada dicen… sus bocas piden pan», y teniendo como máxima la enseñanza artiguista, dieron testimonio de lucha, como le dijo nuestro padre Artigas a Güemes, en esa carta memorable: «Sin esperar nada sino de nosotros mismos».
Sé que nada de esto le conmueve, a nosotros sí, los que pensamos que ese par de generaciones de gente inquieta, sensible y en muchos casos brillante, protagonizó ante ese estado de situación, 150 años después otra «admirable alarma», con actitudes y enfoques distintos seguramente (no nos agravie más metiéndonos a todos en el acompañamiento de los comunicados 4 y 7, obviando adrede la histórica y gloriosa huelga general que culminó con la marcha del 9 de julio «a las 5 en punto»).
Todo un pueblo en la calle, severamente reprimido, con una figura emblemática como Líber Seregni que es detenido en la oportunidad, clamando por la devolución de nuestras Instituciones, cuyo derrumbe lo encabezó su defendido ex vicepresidente, con ataques a la Justicia independiente, al Parlamento y al avasallamiento de las Libertades Públicas.
Nos invade el pudor de personalizar frente a semejante volumen de represión. Nuestro país fue uno de los más duramente castigados en muertos, torturados, presos políticos, exiliados, emigrados, detenidos desaparecidos.
Nada nos dice tampoco de la ocurrencia de un mismo plan para todo el Cono Sur y programas económicos análogos: la simultaneidad de la tablita cambiaria de Vègh Villegas, la Argentina de Martínez de Hoz y, en paralelo, un perfil prolijo y presentable de los «Chicago Boys» en el marco de la sanguinaria tiranía de Pinochet. Programas desindustrializadores (M. de Hoz señalaba que «era lo mismo producir acero que caramelos»), aperturistas, generadores de la deuda externa, etc.
Nada de esto supone usted estaba predeterminado, todo fue producto de la casualidad frente a la lucha de dos demonios, una acción y reacción, y de la simpatía por las teorías económicas de Milton Friedman, muy en boga en aquél entonces.
Nosotros, muy por el contrario, pensamos que esta cacería fue una más que se ejecutó contra luchadores sociales con el fin de disciplinamiento social, y para quitar de en medio a quienes no se resignaban, ni aún, en las peores condiciones de seguridad para sí mismos.
¡La historia ya habló!, no queda ya lugar para el disimulo, la negación o el envilecimiento de pretender estigmatizar a las víctimas. Los cuerpos identificados nos vienen a decir que todo este círculo macabro de terrorismo de Estado: secuestro, cautiverio, vejámenes, ilegales privaciones de la libertad, el paradero y tantas otras más, y ese doble crimen, están testimoniados, corroborados por la ciencia y sentenciados en resoluciones judiciales.
Doble crimen, don Julio, porque en el mismo momento que se ejecutaba a un detenido desaparecido en la tortura, la ejecución o lanzándolo adormecido al mar, se producía un segundo y tal vez más alevoso crimen: el de querer quitarlos de la faz de la tierra, por siempre y para siempre, y no dar cuenta nunca de ellos, sumergiendo a todo el entorno familiar en una angustia infinita, interminable; y a todo el tramado social de las víctimas una muy bien estudiada diseminación del terror.
Nuestra familia oriental necesita sacarse el lastre de una ley que nos condena en el mundo (el informe de Human Right Watch, la ONU en Ginebra, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman) y nos hace ver como un país donde se obstruye la búsqueda de Justicia.
Necesitamos volver a tener una legislación de avanzada como en épocas de José Batlle y Ordóñez. Que se eleve enhiesta por sobre todos nosotros, en un plano de igualdad, sin excepciones, la justicia.
Orgullosamente honraremos y llevaremos en lo más profundo de nuestros corazones hasta el fin, a toda esa irrepetible generación, que, imbuidas de un profundo amor al prójimo, dieron todo sin pedir nada a cambio.
Humildemente, invito a Ud. a honrarlos, así como a nuestros mayores que un día se les terminó la vida en este sufrimiento inextinguible… quizás con el silencio o una consideración respetuosa, siempre, siempre… con el juicio y castigo a los culpables.
Cordialmente.
ARIEL SERRA SILVERA – [email protected]
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