TIENE LA PALABRA
Las dos mitades de Mieres
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Desde hace unos meses, el candidato a presidente Pablo Mieres rechaza que el Uruguay se divida en dos mitades. Lo dice ante todos los micrófonos que se le ponen delante: «No al Uruguay de las dos mitades».
La pregunta que ese rechazo plantea es: ¿Mieres no quiere un Uruguay partido en dos o no quiere que se diga que el Uruguay está dividido en dos? Si es lo primero, qué bien.
Qué bien, porque sería una enorme evolución de nuestra sociedad. Si es lo segundo, es: «si no se lo dice, no es». Una actitud de hechicería.
Tristemente es una realidad que todos los días se comprueba. Por ejemplo: el Presidente de la República habló (el 7 de marzo) y los representantes de la oposición al gobierno rechazaron los logros y se mostraron «hinchas» de que venga una crisis que derrumbe al gobierno.
El mismo Mieres (el 8 de marzo) aprovechó los micrófonos para decir: «Ahí están las dos mitades».
Hoy (2009) muchísimos países del mundo son muy desiguales en lo interno. Unos ciudadanos son ricos y otros ciudadanos son pobres.
Nosotros, el Uruguay, somos un país con desigualdades, y por lo tanto un país dividido.
Lo que Mieres quiere es que esas disigualdades no existan, lo expresa rechazando un Uruguay dividido en dos mitades. En Uruguay, hasta el siglo XXI, una parte de la sociedad dividida era mucho más grande que la otra parte. Los ricos (la élite) eran abrumadora mayoría, tenían el apoyo de muchísimos pobres. Esto ha ido cambiando, y los ricos ya no tienen tanto éxito en lograr mediante sus radios, sus canales de televisión, sus diarios, sus revistas, etc. el apoyo de los pobres. Y hoy se puede afirmar, como afirma Mieres, que hay dos mitades.
Los conservadores «de lo que era» están preocupados porque hace muy poco tiempo eran la abrumadora mayoría. Mayoría conformada por ellos más los pobres que ellos convencían de que «cualquiera puede ser rico», es decir formar parte de la élite, invitándolos a intentarlo (con el vale todo a todo trapo). Los que quieren cambiar «lo que era» están sintiendo que ,poco apoco, avanzan.
Mieres, tal vez se pregunte: «¿Quiero que no haya dos mitades, o quiero que no se diga que hay dos mitades?». Si lo primero, que no haya dos mitades, ¿qué hacer? Mieres, tal vez,se pregunte ¿qué hacer?
Mieres tiene más votos que Hierro y Amorín, que sí saben que hacer: pelear por «lo que era», dicho por sus bocas. Mieres, Larrañaga, Bordaberry, Lacalle, Hierro y Amorín, ¿son todos peleadores «por lo que era»? Los cinco últimos, sí, lo dicen con sus propias bocas. A Mieres nadie se lo ha preguntado, y nadie lo sabe dicho por su boca.
FREDDY SORRIBAS
El discurso presidencial
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
A propósito del discurso presidencial del sábado 7 de marzo, dando cuenta de lo realizado y lo no hecho hasta ahora por el actual gobierno, en acto democrático inédito en el país, hasta ahora motivó las inconsistentes y coordinadas respuestas de la oposición, que sólo atinó infantilmente a cuestionar una supuesta inconstitucionalidad y el costo del acto. Pero no dijeron una sola palabra del contenido y fondo del tema, verdadero interés de la gente, así como del pasado, presente y futuro de nuestra patria.
Pero no dijeron del desorden financiero y económico que tenía el país y que se encarrila progresivamente.
Pero no dijeron del presupuesto para enseñanza que antes era de 2,6 % del PBI (hoy 4,5%), el más bajo de Latinoamérica junto a Haití, Honduras y Guatemala, propiciando la incultura y favoreciendo el acceso a la educación de ciertas élites privilegiadas.
Pero no dijeron del 0,5% del PBI o menos que se invertía en Investigación Científica y Tecnológica (como en Haití), condenando al país a la dependencia total al extranjero, en materia de desarrollo. Hoy se lo llevó al 1,5%.
Pero no dijeron de los miles de cargos públicos llenados por riguroso «dedo político» de antes y que ahora se hacen por concurso o sorteo abierto a toda la población, sin discriminación política partidaria, o sea sin corrupción.
Pero no dijeron de la condena a una pésima atención pública en la Salud en hospitales abandonados, a veces sin medicamentos y en alguna ocasión sin comida, con atención de cuarta categoría para la gente más necesitada (mitad de la población).
Pero no dijeron que actualmente toda la población tiene asegurada la atención (especialmente niños y jóvenes) con un gran y sostenido aumento de la calidad de la atención pública junto con un aumento inédito del presupuesto para la Salud Pública.
Pero no dijeron cómo el Uruguay de antes se fue llenando de pobres e indigentes (¿generación espontánea?) al mismo tiempo que una buena parte de la población, de calidad,emigraba.
Pero no dijeron por qué nunca se apostó a un país productivo, como actualmente, real y verdadera base de desarrollo para todos.
Pero no dijeron por qué los delincuentes son nacidos hace 10, 15, 20 ó 30 años, criados y «educados» en las malas condiciones que los llevaron a la delincuencia (previsible motor generatriz de estas actitudes).
Pero no dijeron cómo «el proceso cívico-militar» fue apoyado e integrado en sus «Consejos» por civiles, todos provenientes de los partidos tradicionales. En el período posdictatorial por rara casualidad se crea la Ley de Impunidad, que incluso permitía actos de justicia que no se llevaron adelante y que ahora sí se hacen. ¿Por qué será?
Pero no dijeron por qué nunca se comenzó una política energética de largo plazo en serio y de diversificación de energías para asegurar el futuro productivo y social sin dependencia del extranjero.
Pero no dijeron cómo nuestro país está muy bien posicionado ante la severa crisis mundial que causa estragos en otros países y cómo claudicó en 2002 ante una menor crisis regional, en forma inoperante, caótica e imprevista, sumiendo a nuestro país en la peor crisis de nuestra historia.
Pero no dijeron cómo el presidente, Dr. Jorge Batlle, elegido por la coalición blanquicolorada, balotaje mediante, insultó a la población argentina y tuvo que pedir disculpas, lloriqueando en TV ante el presidente argentino, en un hecho sin precedentes.
Pero no dijeron de los altos índices de desocupación, mortalidad infantil, baja del salario real, etc. que padecíamos.
Pero no dijeron de los «fiscalazos» y ajustes fiscales que pagábamos todos, sustituidos ahora por una justicia tributaria digna de los países más desarrollados del mundo.
Estamos convencidos que ante lo mucho que falta por hacer para reconstruir nuestra patria, la ciudadanía sigue tomando conciencia de que un nuevo período de gobierno frenteamplista será un real beneficio para toda la población que desea un país de trabajo, democrático y esperanzado, no volviendo a las viejas situaciones de retroceso, ya padecidas.
Mis saludos y agradecimiento por su publicación.
DR. JUAN JOSE DI GENOVA
Compartí tu opinión con toda la comunidad