Un próspero período de vendimia
Días pasados comenzó el período de vendimia, momento de la recolección de las uvas para elaborar distintos tipos de vinos. Si el tiempo acompaña la vendimia se extenderá hasta finales de marzo.
Delicada tarea
Al llegar a la bodega familiar Pizzorno, trabajada actualmente por la tercera generación, aprendimos cómo se elabora un vino variedad Merlot y los recaudos necesarios para no perder el aroma ni las propiedades de la uva.
En primer lugar, hay que recolectar las uvas que cuelgan de las plantaciones del viñedo. El corte de los racimos debe hacerse por el tallo, con mucho cuidado, para no perder ningún fruto.
Si el trabajo está bien hecho, en pocos minutos se llenan varios cajones con racimos, que luego serán pesados, para saber con cuánta materia prima se trabajará.
Cabe señalar que un kilo de uvas rinde 750 gr, más precisamente menos de un litro de la bebida. Y cuanto mayor sea la calidad del vino, más kilogramos de uvas se utilizan.
Una vez realizada la recolección, se pasa la fruta por la máquina de selección. Allí, varias personas apartan los racimos en mal estado, ramitas y hojas. Inmediatamente la máquina separa en forma automática los racimos de la fruta.
Finalmente las uvas caen en una pileta, donde pasará varios días macerándose y transformándose en vino. El tiempo de permanencia en la pileta y la temperatura del ambiente, dependerá de la variedad del vino. En ese momento el enólogo toma recaudos para que el jugo no pierda su aroma, ni color.
Previo al embotellado, el vino permanecerá de ocho a veinticuatro meses en barriles de madera importados, que también aportan cualidades a la bebida.
Vinos nacionales
Fue el abuelo de Carlos Pizzorno, en 1910, quien fundó la bodega que se ubica en Canelones, Ruta 32 Km 23, Canelón Chico.
Desde la década del ochenta, la familia Pizzorno apostó a la reconversión del emprendimiento con la producción de vinos finos y la apertura a mercados extranjeros. Sobre este aspecto el empresario reconoció «a la hora de salir a vender nuestros vinos, lo más difícil es hacer conocer al Uruguay».
Más allá de las dificultades que existen para dar a conocer la producción nacional, la empresa familiar tiene nichos de venta en Inglaterra, Estados Unidos, Finlandia, Alemania, México y Brasil. El 80% del mercado es interno, mientras que el 20% corresponde al externo.
Pizzorno se mostró muy satisfecho con el esfuerzo hecho hasta ahora y expresó: «Nos gusta tanto lo que hacemos que a veces la parte económica no es prioritaria».
Asimismo, manifestó gran entusiasmo por el período de vendimia que está transcurriendo. A diferencia de lo ocurrido con algunas frutas y verduras, cuya producción se arruinó y aumentaron los precios la escasez de lluvias benefició el cultivo de uvas. «Llovió lo necesario para que las plantas se pusieran lindas, ahora mientras no llueva vamos a aprovechar al máximo los granos», comentó Carlos.
Turismo enológico
Es sabido que uno de los principales atractivos para los turistas extranjeros que visitan las bodegas nacionales, es que éstas son atendidas por sus propios dueños. El ambiente familiar da calidez y es sinónimo de bienvenida.
La bodega visitada cumple estrictamente con este requisito, ya que junto a Carlos trabaja su esposa Ana y sus hijos Francisco y Clara.
Actualmente, reciben en la bodega, grupos de no más de 15 personas, integrados fundamentalmente por extranjeros.
La visita consta de una recorrida por los viñedos, el lugar de elaboración de la bebida y la cava, además de una degustación. Por consultas: 368 9601.
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