TIENE LA PALABRA
La Alianza Progresista vive…
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por este medio respondemos la carta publicada en la Sección «Tiene la palabra» de fecha 19 de febrero de 2009, bajo la firma de José Antonio, C.I. 879.546, aclarando inexactitudes que en ella se expresan:
1) La Alianza Progresista es una fuerza política plural, abierta, democrática, de carácter permanente, con acción política unitaria que responde a la convocatoria realizada desde Melo en diciembre de 1998, y que expresa la vocación de acción conjunta de «frenteamplistas con su identidad y su historia de unidad en la diversidad, del Partido Demócrata Cristiano, de grupos políticos Progresistas provenientes de los partidos tradicionales y de otras expresiones, así como de todos los ciudadanos que estén dispuestos a coincidir en la construcción del Uruguay Progresista».
2) Que a lo largo de estos más de diez años de accionar político, ha demostrado su vigencia, su protagonismo y su adhesión con la causa del proyecto popular, que se expresan en una firme vocación frenteamplista, en el compromiso pleno con el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez y en la lealtad política que caracteriza cada una de sus acciones, tanto en la individualidad de sus referentes, como en su expresión como fuerza política.
3) Pero por sobre todo la Alianza Progresista es una fuerza constructora de la unidad como estrategia fundamental del progresismo. Unidad que no se resume ni confunde en un mero «estar juntos»; unidad que es respeto mutuo, apoyo mutuo, es vocación de unión y capacidad de saber y estar dispuesto a esperar los tiempos de maduración y adaptación imprescindibles en este proceso de construcción permanente. Unidad que no es «buena letra», sino que es letra viva, palpitante, potente, fuente de una concepción solidaria y fraterna de la vida, que asume con grandeza de espíritu y ponderación, las humanas diferencias y valoraciones que, en su síntesis, fundamentan y solidifican esta construcción magnífica de unidad en la diversidad que es el Frente Amplio.
4) Que en su Mesa Nacional del pasado 14 de febrero, la Alianza Progresista reafirmó la necesidad de asegurar el triunfo en octubre próximo como prioridad estratégica del proyecto progresista, y en ese sentido, ratificar el apoyo al compañero Cr. Danilo Astori como nuestro candidato único a la Presidencia de la República por el Frente Amplio en las próximas elecciones nacionales.
5) Que contrariamente a lo que sostiene la carta de referencia, ambas propuestas fueron ampliamente mayoritarias, contando con el apoyo de todos sus legisladores, de los dos intendentes compañeros del sector y de la casi totalidad de la dirigencia de Confa y de los compañeros ministros.
6) Que los compañeros que elijan una opción diferente en las elecciones nacionales internas, lo harán en el marco de una opción personal, sin menoscabo de su condición de pertenencia al sector.
7) Que la «muerte de la Alianza Progresista» por lo tanto, no puede decretarse a pesar de toda la expresión de deseos que ella esconda a partir de la visión trasnochada y totalmente fuera de la realidad expresada en una «carta al director» de un medio de prensa, ni de la perversidad cargada de subjetivismo con que se le da título a la misma.
Atentamente:
DIRECCION NACIONAL- ALIANZA PROGRESISTA-738-FA
Señor Bordaberry, cree el ladrón…
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
De mi mayor consideración:
Dice la conocida máxima «Cree el ladrón que todos son de su misma condición». Nunca mejor aplicada ésta que al precandidato colorado Juan Pedro Bordaberry.
Una vieja foto del precandidato frenteamplista José Alberto Mujica fue utilizada por la empresa aérea Pluna para promocionar una tarifa preferencial para mayores de 65 años.-
El señor Mujica y el gerente de Marketing de la empresa aclararon que no se pidió la anuencia previa para utilizar la imagen en la publicidad.
El señor Bordaberry dijo que no creía en la palabra del señor Mujica y que sus explicaciones eran propias del «Chavo del Ocho». Con estos dichos queda confirmado que la publicidad utilizada en el año 2004 por Juan Pedro Bordaberry, altamente ofensiva para los anacúsicos al caricaturizar el lenguaje de señas. En aquella oportunidad «Pedro», que así se hacía llamar para evitar que la gente recordara al dictador cada vez que escuchara su apellido, dijo que no había visto previamente la propaganda por él contratada. Pero al dudar de los dichos del «Pepe» reconoce que mintió en aquella oportunidad.
Agregó Bordaberry que si fueran verdad los dichos de Mujica debería iniciar juicio a Pluna. Lo que no aclara es, que siendo esa su manera de pensar, haya iniciado juicio a la Agencia de Publicidad que «sin su autorización» lo involucró en hecho que cayó muy mal no sólo a los anacúsicos sino también a los hipoacúsicos y al resto de los ciudadanos con un mínimo de sensibilidad.
Por eso repetimos lo del principio: «Cree el ladrón que todos son de su misma condición».
Saludo al señor Director muy atentamente
GREGORIO ARSLANIAN – BZB 28494
El aprendizaje programado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En Uruguay llamamos cariñosamente «loco bandera» a los que se visten según los dictados que ven en la televisión. O los que en moto van al borde del suicidio, queriendo llamar la atención, también copiando a la televisión. Las «rapiñas», que la derecha propagandea con el nombre de inseguridad pública, son, entre muchas otras causas, para vicios que los conservadores no combaten, y hasta proponen legalizar. El hecho más significativo, que otorga especificidad a esta etapa histórica es a mi entender la reunificación del mercado mundial bajo el signo de la expansión del modelo capitalista. Ese proceso de expansión, iniciado en el Renacimiento, y sostenido e intensificado el último siglo bajo la forma de imperialismo, encuentra en los años 80 nuevas posibilidades de avance. Sobre la base de estas condiciones objetivas y acompañando su desarrollo, se despliega el discurso adoctrinante de los medios de comunicación de la derecha. La asimetría en las relaciones conduce a una explotación máxima de la fuerza de trabajo. La nueva organización (neoliberal) instala una creciente exclusión en los procesos productivos, al tiempo que emerge con gran intensidad en la vida social. Nos referimos a la contradicción inclusión-exclusión (miedo de inexistencia por desinserción social). El 2 de enero de 2009, un dueño de establecimiento rural dijo, en Radio Acuarela de Melo: «Soy contra el Plan Ceibal». La sociedad y la colectividad, examinados como algo integral, como un determinado sistema no piensan, claro. Pensar, en el sentido completo de la palabra, solo puede hacerlo el individuo. Para ello dispone de un substrato especial, el cerebro, que la sociedad no posee. La diferencia cualitativa entre el conocimiento social y el pensamiento del individuo se manifiesta, por ejemplo, en la técnica. Es evidente que la creación de un moderno avión, o de un acelerador de partículas, sería imposible sin los correspondientes conocimientos. Pero, ¿puede decirse que el necesario conjunto de conocimientos se reduzca al producto del pensamiento del individuo? Cada individuo al nacer, encuentra una experiencia histórico-social ya formada, que integran la industria, la ciencia, etc. Esta experiencia es el conjunto de determinadas aptitudes de los individuos, que se fueron acumulando en el curso de muchas generaciones. Por eso no solo no puede ser producto de individuos aislados, sino que, al contrario es lo que determina el desarrollo de estos. Cada individuo se apropia de parte de esas experiencias y, en la medida de sus posibilidades, la enriquece. Gracias a las transiciones recíprocas del conocimiento e
n pensamiento y viceversa, gracias a las transiciones recíprocas del conocimiento social y el individual, se crean posibilidades en las que, por ejemplo, Einstein caló más hondo en el descubrimiento de las leyes de la naturaleza, que pongamos por caso, Newton. El intelecto formal de Newton, su capacidad para hacer suyos los elementos del conocimiento social, de analizar, apoyándose en ellos, la realidad directa y descubrir con un espíritu creador sus leyes dentro de determinados límites, pudieron ser tan desarrollados como el de Einstein. Lo que eran distintos eran los límites, que se determinaban por el nivel a que entonces había llegado el conocimiento social (profundidad de los conocimientos, grado de veracidad, amplitud de generalización, etc.). El conocimiento avanza hacia descubrimientos de nuevos hechos, y a su generalización, mediante la elaboración de métodos más eficaces de estudio de la realidad.
El problema de intensificar la asimilación de conocimientos por las jóvenes generaciones exige reducir el período de desarrollo ontogénico del pensamiento. Cuanto antes, y de manera más completa se cumpla esa ontogénesis, más posibilidades tendrá el individuo para dominar la experiencia social. Creo que el Plan Ceibal es un salto enorme hacia un Uruguay mejor.
FREDDY SORRIBAS – [email protected]
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