La Cofradía hizo romper los boletos y estará entre los favoritos
Luego de algunos años volvió al concurso oficial Don Timoteo, la murga de Willy Pérez realizó una muy buena prueba de admisión es por ello que esperábamos con ansias su presentación.
La murga arrancó cantando en buena forma y su salpicón tiene algunas cosas que no compartimos pero (bueno hay que criticar como se pueda).
Algunos altibajos en el texto desdibujó la excelente impresión del comienzo, aunque pensamos que el conjunto pasó su primer pasaje con tranquilidad.
Buen vestuario, correcta puesta en escena y, fundamentalmente, el coro respondió a la exigencia.
Seguramente la segunda rueda le dé el rodaje imprescindible para pulir su propuesta e intentar pelear por posiciones premiables.
Mi Morena está en un buen año, basándose en un muy buen trabajo musical y una historia clara y comprensible.
Artigas y Ansina fue el argumento para que la actuación fluyera naturalmente al cabo de 60 minutos.
Destacar las actuaciones de Martín Presno y Gustavo Muñiz reencarnando a los dos héroes nacionales, nos causó una grata impresión la reivindicación de la figura de Ansina, teniente del jefe de los Orientales y que muchos tienen simplemente como un negro que le cebaba mate al general.
Correctas interpretaciones de Daniel Batista y Verónica Quenon junto con un coro que rindió en buena forma.
En el debe quedó la parte coreográfica, no entendimos porqué se cambió a la excelente coreógrafa Fernanda Gil, quien sí estaba en la prueba de admisión por Virginia Bagnato que si bien es muy buena en la materia, su especialidad no es el cambombe y le agregó mucho de contemporáneo a la coreografía.
En resumidas cuentas, un muy buen trabajo de la comparsa que peleará hasta el final por un lugar entre las finalistas.
Hay estilos murgueros ampliamente reconocidos, por momentos existió el estilo Unión y el estilo de la Teja, hoy debemos agregar el estilo Sayago, pues la prima de Contrafarsa llegó para mantenerlo.
La Cofradía no estaba entre las que «sonaban» pero hay que convenir que esta gente es para respetar siempre.
El conjunto se plantó como murga grande y, en ningún momento, bajo la intensidad de su espectáculo, basándose en un tremendo Pablo Riquero que dirigió el coro con solvencia y, a esta altura, podríamos asegurar que, por lo menos, en la terna de mejor director escénica tendría que estar.
Figuras de la talla de Carlos Melgarejo y Darwin Pirri le dieron la cuota de humor necesaria, un aparte para la batería que es brillante y estos chicos les aseguramos que darán mucho para hablar.
Sintetizando, La Cofradía es una mezcla de sensaciones para conjugar una receta murguera para deleitar al más exigente, este título, no tengan dudas, va a definir entre las mejores de la temporada.
Como cierre llegó Parodistas Galileos un conjunto nuevo que pasó por el Ramón Collazo sin lograr buenos resultados.
Lamentablemente, nos cuesta mucho hablar de este grupo, dado que sabemos el tremendo esfuerzo que realizaron para estar ahí y, extenderme en las líneas, sería pegarles en el suelo ya que estamos seguros que ellos saben lo que pasó
Simplemente diremos que fue un lindo sueño que lamentablemente duró muy poco.
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