Trabajo y bienestar. Fue lo más solicitado por los fieles

La Virgen del Mar recibió miles de ofrendas

Ayer, en horas de la tarde, en la playa Ramírez los bañistas se mezclaban con los seguidores de Iemanjá.

Algunas personas disfrutaban del espectáculo que ofrecían los rituales afroumbandistas mientras tomaban un baño de sol, y los más osados se animaron a integrarse a la fiesta de cumpleaños de la Virgen del Mar.

Como cada 2 de febrero, hacia la noche aumentaron los seguidores de la Virgen y los espectadores, y la celebración se extendió a otras playas capitalinas.

 

Milagros desde el mar

Cuenta la leyenda que en una colonia de pescadores brasileña no hubo peces en el agua durante mucho tiempo. El hecho provocó que quienes vivían de la pesca rezaran a la Virgen del Mar para que la situación mejorara. A partir de ese momento, una cantidad de peces llegó a la costa y los habitantes del lugar sintieron mucha tranquilidad y un eterno agradecimiento.

La Virgen, también denominada Iemanjá, es admirada por los afroumbandistas, pero el día de su cumpleaños congrega a personas con distintas creencias. En la playa Ramírez conversamos con Teresa, que luego de protagonizar un ritual del pae Ulises de Oxala afirmó no ser seguidora de ninguna religión. «Me daba curiosidad, por eso participé; me sorprendió que dijo cosas ciertas de mi vida y no me conoce», comentó la entrevistada. Y explicó que luego del ritual sintió «alivio», «alegría» y «buena onda». La siguiente mujer que participó de un ritual se desahogó a través del llanto. Lloró desde el comienzo hasta el final de la ceremonia. Una vez finalizada, y como muestra de agradecimiento, se quitó un anillo brillante de su mano y lo dejó en la caja de ofrendas que luego regalaron al mar.

 

Postales a orillas del mar

Imágenes que impactaban se registraron a lo largo del día a la orilla del mar. Personas rezando con gran intensidad, llantos que evidenciaban mucho dolor, miradas al infinito y rostros que transmitían mucha paz luego de los rituales, fueron algunas de las postales que se repitieron a lo largo del día. Tampoco faltaron las ofrendas para la Virgen del Mar, que se caracteriza por ser muy coqueta. Velas celestes y blancas, joyas de todo precio y valor y barcas repletas de regalos recibió la homenajeada a lo largo del día. Además de ser coqueta, Iemanjá no es una mujer delgada, como se la ilustra. «Ella es una mujer grande, no delgadita. Tiene senos grandes porque da de mamar a todos sus hijos, los Orixás. También tiene caderas anchas porque en el vientre los cobijó a todos», detalló la mae Martha de Oia.

Otra característica física de la Virgen es que su color de tez es blanco, a pesar de que su origen es africano.

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