El campamento, la cocina y la luz

Según pudimos hablar con los concesionarios del parador, allí no sólo preparan comida hecha, desde pizzas o lo que pida si la señora se declaró en huelga y no le quiere cocinar «también acá», sino que además puede comprar los artículos de almacén necesarios para acompañar la ensaladita del asado que puso a asar la misma esposa que se negó a cocinarle. Hay picos de luz con corriente eléctrica, así que puede prender la lamparilla para que los nenes jueguen de noche, enchufar el equipo o la TV portátil para que «laseñoraquenoquisococinarylomandóhacerelasado» le hizo cargar en el auto para ver la última novela brasileña o alguno de los programas veraniegos, que para no sentir nostalgia le pasan de vuelta todo lo que hicieron en el programa de Tinelli el año pasado. El costo de acampar es de $ 50 por persona por día y $ 15 por el derecho a la luz. En los baños, a los que se les hace mantenimiento diariamente, hay agua caliente toda la noche, antes de irse a dormir y después de cenar la pizza que compró en el parador porque «laseñoranoquisococinartampocodenoche» .

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