Planes educativos uruguayos dan vueltas por el mundo
«Es muy gratificante revisar todos los días los diarios españoles y que siempre hablen de Uruguay, gracias al Plan Ceibal». Así lo dijo el mes pasado uno de los embajadores de la cultura nacional en el exterior, el músico uruguayo Jorge Drexler, al presentar la canción emblema del proyecto socioeducativo. Uruguay generó en estos tiempo algunos programas educativos que fueron inspiración de otros países para llevarlos a cabo.
Conejillo de indias voluntario, nuestro país generó varios planes que provocan constantes intercambios educativos en la región y en el mundo. Asimismo ocurre con algunas experiencias exitosas realizadas en países del Mercosur, como el plan de intercambio de maestros de frontera, donde se aplican programas de lengua portuguesa en Argentina y que desde este año se aplicará en Uruguay, con el impulso del gobierno de Brasil. En épocas en las cuales se discute a nivel mundial el intercambio de deuda externa por educación, Uruguay es motivo de interés, no sólo por sus carnes o productos manufacturados, sino que también por sus planes educativos. Basta con ver las principales cadenas de prensa internacional para darse cuenta de que algunas iniciativas llevadas adelante en Uruguay han despertado el interés de otras naciones.
Plan Ceibal
El Plan Ceibal (una computadora por niño) es tal vez la niña bonita de esta exportación de ideas. Uruguay es el primer país del mundo en contar con un plan de similares características, dotando a todos los escolares (400.000) con una computadora con acceso a Internet. Esta meta es la que está fijada para este año. En el portal del Ministerio de Educación de Argentina (www.educ.ar) son constantes las referencias que se hacen a dicho proyecto. También en México, en la importante Universidad Autónoma, se le dedicó un espacio tiempo atrás. Ni hablar de países con serias carencias económicas y que hoy ven posible la implementación del ambicioso pero según las pruebas están dadas posible proyecto. Algunos países europeos y también Argentina o Chile en nuestro continente, estudian los alcances del plan basándose en la experiencia de nuestro país. Su hermano menor, el Plan Cardales, con el cual se procurará darle acceso total a la comunicación a toda la población, también ha trascendido luego de anunciado a fines del pasado año. Portales de noticias tienen en algún lugar ambos planes y vía Internet los debates sobre la aplicación de los mismos son cosa corriente.
Docentes comunitarios
«Planean crear la figura del docente comunitario», tituló la semana pasada el diario ABC de Asunción.
Según el matutino paraguayo, el modelo creado en Uruguay es motivo de interés para las autoridades educativas locales. «El rol que cumple el docente comunitario es el de vincular a la escuela con la comunidad, e intervenir por ejemplo en los casos donde existe deserción de alumnos», cita el periódico, describiendo una propuesta nacida en nuestro país. Uruguay aplica esta modalidad desde el Plan Maestros Comunitarios y Aulas Comunitarias, desde primaria y secundaria respectivamente.
Yo, Sí Puedo
Uruguay también tomó prestados algunos modelos extranjeros y los modificó de acuerdo a las características y requerimientos locales. El Plan de Alfabetización «En el País de Varela; Yo Sí Puedo», modelo seguido en nuestro país del plan cubano «Yo Sí Puedo», si bien no fue originario de Uruguay, puso a prueba varios aspectos y sirve como monitoreo al resto de los países que lo aplican. Según el director de Jóvenes y Adultos de la ANEP, Felipe Machín, «Uruguay impuso nuevos componentes, y uno de ellos fue considerar que en cuatro meses no se puede alfabetizar a una persona, sino que el proceso es más largo y debe continuarse».
Machín explicó que Uruguay está pensando en una continuidad y eso es una novedad con respecto al mismo plan aplicado en otros países.
Destacó que otro interés generado desde el exterior es que «acá se hizo el plan con docentes titulados, que pone en evidencia lo exitoso o no del programa». En nuestro país ya fueron alfabetizadas unas 4.000 personas.
En Venezuela, Cuba y Bolivia los planes de alfabetización llevaron a un analfabetismo de valor cero.
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