TIENE LA PALABRA
De un socio de Casmu
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Lamentando tener que recurrir nuevamente a este medio, único receptor del sentir de un pueblo cuando éste se ve avasallado en sus legítimos derechos, solicita el suscrito se pueda disculpar sus reiteradas quejas pese a entender que las mismas fueron más que justificadas en este caso dirigidas a una verdadera mafia (aristocracia médica), que lucra con lo más importante: la salud. Se refiere precisamente al SMU.
Lejos está su intención de personalizar, mas debe hacerlo en el utópico deseo de denunciar situaciones aborrecibles, que deben ser desterradas de raíz.
Comienza detallando que hace aproximadamente cinco años una malformación en una de sus extremidades inferiores le obligó a recurrir a un traumatólogo, quien, ordenando los pertinentes exámenes, determinó una operación para tres meses después.
Pero he aquí que al mes siguiente de la consulta el médico se jubiló.
Innumerables consultas, reiterados análisis, demandaron un lapso de más de ¡dos años! Lógicamente que ya hastiado y debiendo además utilizar calzados confeccionados a medida, presentó una queja determinando que la misma iba a ser efectuada de manera mediática, en el caso de que no se solucionase el problema. El mismo fue rápidamente solucionado.
La excusa por la demora, increíble por lo cínica, obedecía a que se estaba realizando la asepsia de la totalidad de los quirófanos.
¡Dos años demandó este más que simple acto!
La operación se realizó en aproximadamente una hora.
Hace más de cinco años ha tenido que recurrir a diferentes oftalmólogos debido a una pertinaz dolencia que le impedía incluso cumplir con sus tareas, el considerarse hombre de letras innecesario resulta destacar que la visión es más imprescindible que un defecto en una de sus extremidades. Los diagnósticos, en su totalidad, diferían notoriamente unos de otros. Se siente vergüenza ajena al decir que optó por recurrir al Hospital de Ojos, presa de una lógica desesperación. Recién el 26 del corriente mes debe presentarse a pedir hora. Pero no es el fin de una increíble historia. La más que notoria mala praxis evidenciada por facultativas de esta Institución lo han llevado incluso a estar al borde de la muerte, salvándose de la misma por milagro.
Es en razón de lo expuesto la totalidad de anomalías ameritarían una novela pesadillesca le obligan, muy a su pesar, a entablar un juicio a la directiva especialmente, juicio que está en vías de proceso.
Saluda al Sr. Director muy atte.
GUSTAVO PASTORELLI C.I. 59l.883.2
Carta al senador José Mujica
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estimado José Mujica, espero que usted sepa comprender a quienes dependemos de los espacios públicos de Montevideo como único recurso de esparcimiento por no tener la fortuna de disfrutar de un jardín propio, principalmente quienes vivimos en el Centro o en la Ciudad Vieja y somos ya mayores. En mi caso y el de tantos otros vecinos, teníamos hace años la dicha de disfrutar de la sombra y la paz de las plazas públicas como la Matriz, que sin embargo la Intendencia Municipal de Montevideo convirtió en un shopping. Allí los comerciantes ocupan todo el día los asientos que jóvenes y adultos usábamos un rato para distraernos y conversar. Mirábamos los niños pequeños andar en triciclo, dábamos de comer a las palomas, leíamos. Todo eso se perdió lamentablemente porque se le da prioridad a intereses particulares y comerciales. Tengo que mirar de lejos los bancos que eran de todos y que ahora sirven para apoyar las cajas de los vendedores, unos pocos privilegiados que acaparan el espacio que antes era público. Le ruego que convenza al doctor Ehrlich, como conductor natural de la fuerza política que gobierna Montevideo. Desde ya le estamos agradecidos quienes no poseemos ninguna mercancía pero aún necesitamos sentarnos cada tanto para tomar un poco de aire, sol y sombra en esta patria de todos.
Jose Martinez Conti [email protected]
Don Quijote de la Miami
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Don Quijote de la Mancha era un loco. Don Quijote de la Miami, es, también, un loco. Hay una concepción, moda para las capas medias, que nos dice: la utopía es como el horizonte, cuando uno va él se aleja. Es decir sirve para ir sin llegar.
Esos seguidores, de esa idea de utopía, no quieren llegar, quieren sólo parecer que van. Los entretenimientos de ese tipo, generan una ideología. Don Quijote, el personaje de Cervantes, no podía separar lo real de lo irreal. Esta moda, aplicada y difundida por las clases dominantes, de manera violenta, contra lo positivo desarrollado en el siglo XX (que luchó por preservar los ámbitos del Humanismo, del ambiente circundante y destructivo, fileteísta, de los kistch, las series de TV, las Hollywood de clase B logró que las disciplinas académicas (Ciencias Políticas, Crítica Literaria, etc.) fueran nada más, y sólo, una escritura denominada «teoría». La obra de Michel Foucault, por ejemplo, ¿es filosofía, es teoría social, es historia, ciencia política? Es indecible, es un discurso «teórico», manifestación típica del autollamado posmodernismo. Hoy, en América asistimos a «discursos políticos» que no hablan de política. Un estudioso de este fenómeno (Jameson) se pregunta: ¿qué pasaría si ya no se creyera en el lenguaje normal, en el discurso corriente, en las normas lingüísticas?
Opino yo, que esa descreencia no es posible sin la difusión violenta de programas de radio, TV y prensa que desconstruyen en la práctica, en el mostrar para contagiar, en el introyectar los lenguajes. La incomunicación se elogia, se ejemplariza y se muestra para ser copiada. Esto fundamenta una afirmación de Jameson «… oculta tendencias más profundas y generales de la vida social». Los escribas del posmodernismo empujan lo que llaman ellos: «la muerte del sujeto». Teóricos sociales, psicoanalistas, lingüistas posmodernos-neoliberales, afirman que «ese individualismo» es cosa del pasado (no olvidemos que las tendencias más snob de la moda, rechazan el pasado para estar en el «último grito»). Lógica cultural del capitalismo tardío. Frederic Jameson (profesor de Literatura, Universidad de Duke) reflexiona: «En un mundo donde la innovación estilística ya no es posible (como afirman los pos) lo que queda es imitar estilos del museo anterior. Esto tiene un mensaje esencial: el fracaso del arte y de la estética, el fracaso de lo nuevo, el encarcelamiento al pasado. Juan Fló, polemizando con Peluffo y demás posmodernos de Uruguay, anotaba: «Son los recursos del Estado es decir la sociedad toda parasitada, los que financian salones, premios y a funcionarios promotores (que en algunos casos son también artistas y/o curadores), son las fundaciones internacionales (Centro de España, en Montevideo) igualmente capturadas, son las empresas que lo que invierten en promoción lo descuentan de sus obligaciones fiscales, influyendo fuertemente en que arte vale. Son los aparatos de los países ricos que exportan su arte (el arte contemporáneo, léase: posmodernismo neoliberal).
En Alemania en grandes depósitos, que hablo que ampliar ahora, se acumulan las obras que el Estado compra y apila. Fló se refiere a esas obras así: «Un arte que explota ese espacio de investigación no sólo tiene escasas posibilidades de logro, sino que, además, estimula una cantidad de nimiedades. Produciendo malos entretenimientos de salón, y pésimos juguetes acompañados de discursos pretenciosos y/o mala poesía. Ejemplo concreto, Peluffo presentando a Bentancur: «Es una primera operación técnico ritual que homologa objetos y una segunda operación que los reiconiza fetichizándolos de acuerdo a una estética que se opone
al acto de inmersión desmaterializada, de lo que resulta un fósil mnémico».
FREDDY SORRIBAS [email protected]. br
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