Basso: "La reforma de la salud es revolucionaria"
El doctor Jorge Basso tiene dos cargos clave: ser director general de Salud, a cargo de todos los programas sanitarios, epidemiología y otras áreas, y presidente de la Junta Nacional de Salud, el organismo que controla las mutualistas y Salud Pública.
¿Cómo evalúa el funcionamiento de la reforma sanitaria en este primer año de aplicación?
Uno de los puntos es identificar dónde estamos parados en estos momentos, si nos comparamos con la etapa previa a la reforma. Digo esto porque en muchas oportunidades aparecen en la agenda diaria temas que no permiten visualizar cómo están diseñados los cambios en el sistema de salud.
La forma en que se realiza la atención sanitaria en nuestro país no estaba dirigida a resolver los problemas de salud de la población. La atención se concentraba en los aspectos asistencialistas, con el hospital o sanatorio como centro, resolviendo una mínima parte.
El sistema no ayudaba a mejorar la génesis de las enfermedades crónicas, que son derivadas del estilo de vida de la gente y responsables del 70% de la carga de morbimortalidad del país. Estas patologías condicionan la utilización de por vida de recursos asistenciales y disminuyen la calidad de vida.
Esto, que puede resultar hasta muy aburrido, es el centro de los problemas de salud de la población.
¿Qué se ha hecho para mejorar esas estadísticas?
Este ministerio ha comenzado a implementar que las instituciones de salud generen una verdadera reingeniería institucional para comenzar a trabajar, controlando la atención.
Estamos trabajando con un programa que dé cuenta de un seguimiento a lo largo del tiempo, con determinadas pautas y protocolos que han sido definidos por el Ministerio de Salud Pública (MSP), con la amplia participación de la academia, la sociedad civil y las sociedades científicas, por ejemplo haciendo énfasis en la atención del niño y la mujer.
Todas las instituciones de salud deben conocer quiénes son y dónde viven sus niños usuarios, sus mujeres usuarias, consulten o no. Hay que poder comunicarse con ellos para asegurar que puedan cumplir aquellos controles y seguimientos que son de carácter preventivo, de identificación rápida de las enfermedades. Todos los actores sanitarios estamos empeñados en priorizar algunos temas que tienen que ver con las enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión.
No tiene espectacularidad; sin embargo es un trabajo que se ha venido haciendo y que no ha merecido críticas. En este marco tenemos un diseño de financiamiento que estimula el trabajo con estos objetivos sanitarios.
¿Cómo controlan las instituciones de salud?
Cada tres meses los 48 prestadores integrales de salud, integrados por la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), 7 seguros privados y 40 mutualistas dan cuenta de 12 indicadores, la mitad referidos al niño y el resto a la mujer.
Allí se está generando un proceso de trabajo con esos usuarios, para cumplir una serie de metas que para nada son un tema burocrático: estamos hablando de que la población tenga los controles adecuados.
Previo a esta reforma las instituciones no tenían ni idea de cuántos niños se estaban controlando y cuántos dejaban de ser controlados. La reforma comenzó con estos dos programas que determinaron que las instituciones generaran un sistema de información propio para dar cuenta de este tema. Por supuesto que el MSP verifica los datos que envían las instituciones. Esto genera estímulos económicos a los prestadores que cumplen.
Por lo tanto hay un cambio de modelo de atención: se pasa de un modelo de demanda a una atención programada.
En un principio nos concentramos en los niños, porque tenemos bajos índices de natalidad, pero también porque la pobreza está concentrada en ellos. Con todo esto aspiramos a comenzar a desmontar el que haya una medicina para ricos y otra para pobres.
¿Cree que la población no está enterada de los cambios en la salud?
En parte sí, pero como dije antes, hay temas que ocupan la agenda y se dejan de lado otros muy importantes. Esta es una verdadera revolución, por el cambio en el modelo de atención.
Muchas de estas cosas, para un sector de la población, pueden no tener la espectacularidad de la incorporación de un alto equipo tecnológico, pero es más importante. Lo dramático de esto es que no hay ninguna demostración en el mundo de que incorporando tecnología y equipamiento se logren resultados sanitarios tan buenos como se logran controlando adecuadamente la población.
Por primera vez se está realizando ese trabajo acá. Para que el MSP haya podido realizar este tipo de tarea, también se tuvo que transformar.
¿Cuáles son los datos de las auditorías, antes y después?
Primero se tuvo que hacer un relevamiento de toda la estructura asistencial privada y pública de todo el país. En el caso de la infraestructura teníamos un 50% sin habilitación; hoy tenemos un 80% habilitado y el resto en proceso de serlo. De tener un 80% de tecnología sin habilitación, pasamos a tener un 20%.
En recursos humanos hicimos un censo y empezamos a identificar un conjunto muy importante de técnicos y tecnólogos, disciplinas que tienen que estar registradas en el MSP y que no lo estaban.
Todo esto es importante porque estamos en un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) que, como dice su nombre, es integrado. Ese es el punto, porque hay verdaderos divorcios entre las instituciones.
Ha sido una medida revolucionaria incorporar 4 o 5 grandes objetivos sanitarios y además lograr la accesibilidad a ellos.
¿Qué pasa con la competencia entre las instituciones y el lucro en la salud?
Las instituciones todavía están funcionando con la lógica de la competencia. Esta última es natural pero la complementación tiene que existir y no puede ser superada por la primera.
Se necesita una transformación de un sistema sanitario que tiene mucho que ver con una lógica de mercado, que estamos tratando de modificar por una lógica de sistema, más el trabajo en equipo.
¿Hace falta un cambio de mentalidad?
Sí. La población, hasta ahora, siempre ha percibido la salud como una mercancía.
Incluso con el tema de la intermediación lucrativa, la compra de socios. Hay todo un diseño que, por falta de políticas explícitas o implícitas, toleraba un montón de cosas que consolidan un estatus que queremos modificar con la reforma.
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