"En el País de Varela: Yo, sí puedo". Los porcentajes de aprobación son mayores que en Canadá, Nueva Zelanda o España

Alfabetización de adultos en Uruguay superó a 23 países con igual método

«El 81% de los uruguayos que cursaron el programa «En el País de Varela: Yo, sí puedo» lograron graduarse y dejaron de ser analfabetos.

En los otros 23 países donde se aplica la misma metodología pedagógica, los promedios más altos rondan entre 75 y 78%», explicó a LA REPUBLICA el maestro Yamandú Ferraz.

«En ningún país se logró el porcentaje de aprobación alcanzado en Uruguay», dijo el maestro Ferraz, director de la División de Atención a Colectivos y Población Vulnerables, de la Dirección Nacional de Asistencia Crítica e Inclusión Social (Dinacis), repartición del Mides que dirige la procuradora Bertha Sanseverino.

«No se conoce un porcentaje tan alto en ninguno de los otros 23 países» donde se aplica el programa «Yo, sí puedo», metodología para alfabetizar adultos que fuera creado por el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC), una Universidad Pedagógica de Posgrado, con sede en La Habana, en Cuba.

Ferraz agregó que el porcentaje tan alto de aprobación se pudo conquistar gracias a que la instrumentación del programa en Uruguay se basó en la participación de maestros titulados para conducir las «teleclases» que utilizan medios audiovisuales y técnicas didácticas y nemotécnicas para asociar letras alfabéticas con números.

«Lo más importante del método es la relación entre maestro y alumno», dijo Ferraz. «Sin maestro no habría nadie para orientar al grupo y escuchar al estudiante para conocer sus motivaciones y estimular su aprendizaje», indicó el jerarca del Mides.

Los cursos de alfabetización, de cuatro meses, se imparten en grupos con quince alumnos como máximo. Los estudiantes asisten tres días por semana, durante una hora y media, a las «teleclases» pregrabadas para su difusión masiva. Un cuarto día en la semana se reúnen con el maestro para evaluar lo aprendido.

El maestro Ferraz rechazó que el programa sea «una copia» de las campañas de alfabetización que permitieron erradicar el analfabetismo en Cuba. «Las clases», dijo, «fueron grabadas en noviembre y diciembre de 2006 con egresados de la Escuela Municipal de Arte Dramático y otros del Sindicato Uruguayo de Actores». El jerarca negó que la idiosincrasia uruguaya pudiera valerse de programas ya elaborados y probados en Cuba, Venezuela o Brasil. «Grabamos las clases con música uruguaya, y con actores uruguayos que hablan como uruguayos y tratan temas uruguayos, y sin utilizar ningún lenguaje coloquial o informal extranjero».

Los actores elegidos para personificar a docentes y alumnos consiguen una pronta empatía con los adultos. Cada actor interpreta un personaje que se asemeja a los perfiles de los estudiantes alfabetizados, como una mujer, un joven o un anciano.

En cuanto a la metodología educativa empleada, Ferraz dijo que «se tomó lo mejor de cada escuela pedagógica para obtener los mejores resultados.

En tal sentido mencionó la pedagogía del brasileño Paulo Freire como del francés Jean Piaget, así como la combinación «ecléctica» de método analítico sintético o conductista.

Los cursos impartidos son monitoreados mediante informes que cada maestro remite a un maestro referente en cada una de las 9 regiones en que se dividió al país para aplicar el programa.

Todos los referentes envían al Mides un informe cada viernes. Los lunes, el equipo responsable hace una evaluación semanal.

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