CALENDIARIO

1974.- Quevedo, que acumuló pensamientos irónicos y mucha sátira de la vida sostuvo alguna vez que «el que quiere en esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos en la vida». Tenía razón, claro. Más en estos tiempos cuando la dictadura estaba pretendiendo aprender las primeras lecciones de lo que es una democracia.

Lo deseaban todo a su placer, como por ejemplo que los docentes debían prestar obligatoriamente el juramento democrático. Nadie se animaba, por supuesto, a reclamar ese mismo compromiso a los uniformados.

Esa pretensión, sin embargo, no fue tan fácil de alcanzar. En la Facultad de Arquitectura, que siempre fue muy revoltosa, no quisieron hacer esa declaración.

Y los docentes tenían un apoyo previsible, el de los estudiantes, que como todos saben, son peligrosamente izquierdistas.

En esta jornada, las fuerzas conjuntas toman sus tizas y lápices y entran al edificio de los dos bulevares. Allí amenazan a profesores y se los llevan detenidos, entre ellos al ex decano de esa Facultad, Carlos Reverdito.

1983.- La paciencia tiene límites. El dictador Gregorio Alvarez, alias «el Goyo» comienza a molestarse porque desde los medios de comunicación han comenzado el libertinaje, ese creer que como ellos están por irse puede decir cualquier cosa de los militares.

Ante ese desborde, el tiranito decide la censura previa. Desde este momento, todos los periódicos debían presentar en la tarde, ante el Esmaco, cuatro ejemplares de lo que publicarían a la mañana siguiente. Era una eficaz crema de envejecimiento. Y de estrés para los informadores ya que debían esperar hasta último momento que les devolvieran esas muestras para poder imprimir o arriesgarse a quedarse todos en blanco porque a los catoncitos no les gustaban alguna palabra amenazante aunque fuera una noticia que llegaba desde el exterior, con alguna información que podía parecerse a la nuestra o algún dibujito que era muy zafado, como el casamiento de algún héroe como «El fantasma» o «Mandrake». Nunca censuraron las extrañas relaciones del Pato Donald con su pata Daisy o de Mickey con Minnie. Claro que eran tiempos de héroes como Pinochet, Videla, Stroessner, otros villanos vecinos.

Los que esperaban en la redacción podían tener un final feliz cuando les devolvían los diarios hechos papelitos y dedicaban su tiempo a festejar como si fuera carnaval.

Había otras limitaciones. Nadie debía mencionar a Wilson Ferreira Aldunate, perseguido por la Justicia.

En cierres y clausuras tenían buen entrenamiento. Ya antes del golpe y durante toda la dictadura sacaron de la venta o cerraron diarios y semanarios como «Extra», «De Frente», «Ahora», «El Eco», «Democracia», «Ya», «Marcha», «El Popular», «El Día», «La Mañana», «La Democracia», «Opinar», «Acción», «Ultima Hora», «El Diario», decenas de publicaciones del interior del país, radios como Oriental y CX 30 Radio Nacional, a la que prohibieron el uso de «Nacional», y tantas otras barbaridades.

 

FELIZ DIARIO

*** Nace José María Carbajal, «El Sabalero» (65), cantautor, creador de aquellos recuerdos de niños de pantalón cortito en su popular «Chiquillada», o de aquellos amores inquietos de «Borracho pero con flores». Suele pasar su tiempo en el exterior, en Holanda, adonde fue a parar en el exilio forzado. Los comandantes en jefe se enojaron cuando sostuvo que «quienes mandan a sus hijos a la escuela militar los convierten en hijos de puta».

*** Nace Delia López Pellejero, abogada, subdirectora letrada de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. Confiesa que sus horas tienen mucho valor cuando es pianista, actividad que tanto le gusta.

*** Nace Carlos Barea (54) un artista en el dibujo. Premios por doquier. El tango, Gardel, Charly García, espacios libres de ataduras, un quiebre sobre aburrimientos y sobre todo cierto estilo fresco.

*** Nace Marcela Hughes, abogada, forma parte del Estudio Hughes y Hughes.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«¡Pobre discípulo el que no deja atrás a su maestro!». Leonardo Da Vinci

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