Terapia Sexual
Hola Soledad: Me disculpo si esta carta es muy extensa pero te paso a contar. Tengo 63 años. Soy casado y ya llevo más de 35 años de un matrimonio en el que siempre fui fiel, aunque, ahora en una retrospectiva, no sé si puedo afirmar que fui feliz.Perdura en mí aquel viejo dicho de que «siempre hay uno que ama (en este caso yo) y otro que se deja amar» Ocurre que mientras se es joven, muchas veces se cierran los ojos y se intenta querer sin fantasmas. Ahora, que todo poco a poco se va deteriorando, ya sea en el aspecto físico, como en la rutina que lentamente se va apoderando de todo, es cuando me surgen una cantidad de dudas y contradicciones. Además, el tiempo también va dejando rupturas irreparables en la familia, esa que, en mi caso, siempre intenté mantener muy unida. Hoy la realidad es toda otra y me siento muy solo. En el aspecto sexual, yo sigo funcionando sin ningún inconveniente. Sólo que muy rara vez consigo una respuesta adecuada de mi esposa. Ella en todo caso es complaciente pero me hace sentir como que lo estoy haciendo con una prostituta, que se deja a cambio de… en este caso, de darme el gusto, satisfacerme y punto. Y esto, también afecta mi autoestima porque me hace sentir como que ya no le provoco nada. Lo cierto es que hay momentos en mi soledad, que desearía romper con todo, alejarme de todo y reiniciar una nueva vida. Esos momentos llegan hasta el punto en que pienso en mi esposa y no quiero verla sufrir y no me la imagino sola. Además ya tengo 63 años y se me ocurre que sería difícil volver a empezar. Pero lo que más agrava esta situación es que ahora me está pasando algo que siempre rechacé en otros hombres y es el de mirar y desear mujeres jóvenes. Mujeres que bien pueden ser mis hijas o más, por su edad y sin embargo las deseo y en todo caso no logro borrarlas de mi mente. No sé que hacer con mi vida y lentamente esto se está convirtiendo en un tormento, al punto que a veces he pensado en poner un punto final a todo. Discúlpame, porque tal vez todo esto escapa al sentido de tu columna, pero lo cierto es que, al no tener con quién descargar este, mi problema, apelo a tus consejos. Desde ya muchas gracias por tu atención
Pienso que lo primero sería intentar una conversación con tu esposa y plantearle tus sentimientos (si es que ya no lo has hecho). Es fundamental un buen nivel de comunicación entre ambos. ¿Será posible? Luego, quizás sirviera intentar revivir los comienzos de la relación. ¿Cómo eran los encuentros? ¿Dónde? ¿cómo intentabas conquistarla? Los años y la rutina, más el tener una cama matrimonial disponible, hacen perder mucha de la picardía, emoción y hasta vibración que producían los primeros besos y las primeras relaciones sexuales, a veces a escondidas, otras en lugares románticos e insólitos ¿Y las palabras tiernas que se decían? ¿Y las fechas y los regalos? Todos esos detalles que tenían su importancia y que luego quizás se dieron por innecesarios o que, por culpa de un presupuesto ajustado, se dejaron de lado… El salir a bailar, ir de picnic, quizás se hayan ido dejando por los hijos, porque no había con quién dejarlos… Pienso que es importante que revises las cosas que conmovían a tu mujer y también a ti, los primeros tiempos y veas cuáles mantienen en la actualidad y cuáles han olvidado.
¿Y cómo te preparabas para un encuentro con ella? Seguramente te bañabas, afeitabas y perfumabas con el perfume que sabías que a ella le gustaba. Quizás también te pusieras la ropa que te hacía sentir más elegante y que tu mujer te había elegido. ¿Lo sigues haciendo?
¿Has organizado alguna cena romántica? No tiene por qué ser en un caro restaurante, puede ser en tu casa, con música y velas y un menú sencillo… pero oportunidad en que los dos estén solos y puedan bailar y recordar tiempos pasados…
¿Qué recuerdas de sus gustos? ¿Qué posiciones le favorecían el orgasmo? ¿Cuáles juegos la hacían gozar más? ¿Los recuerdas y pones en práctica?
¿Cuánto tiempo dedicas a acariciarla, mimarla, decirle que la quieres y deseas, fuera del momento en que la buscas para tener relaciones sexuales? Y en esa oportunidad, ¿cómo buscas excitarla? ¿Sabes qué estímulos prefiere? ¿Puedes controlar tu eyaculación hasta que ella tenga varios orgasmos?
Evidentemente, otra alternativa puede ser la terapia de pareja… si ella está de acuerdo, por supuesto. Existen técnicas de enriquecimiento sexual que pueden serles útiles.
Es muy natural que te guste mirar a otras mujeres y que tengas fantasías con ellas, más si son lindas y jóvenes, y si no te sientes satisfecho con tu relación de pareja. De acuerdo a tus valores (en el sentido de guías para actuar que hayas elegido) verás qué contención y qué permisos te das en este sentido.
Nada de lo que me escribiste «escapa al sentido de mi columna».
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