Preocupación. Ayer en el Parlamento presentaron sus propuestas

Los niños debatieron sus propios derechos

Quieren un diario para expresar sus inquietudes, rechazan la violencia, fomentan la participación, les preocupa la falta de vivienda y trabajo, las demoras en los procesos de adopción y piden más momentos de recreación.

Se preocupan por la cantidad de alcohol y cigarros vendidos, y por las personas que los consumen, por lo que destacan la necesidad de aplicar más controles y ayuda a los adictos. Son nuestros niños y adolescentes que se hicieron escuchar como pocas veces. Quieren educarse, vivir saludablemente y tener la libertad para elegir su propia identidad. Ellos hablaron, votaron, y acordaron fomentar todos juntos, en representación de los niños de todo el país, que se respeten sus derechos. Dos niños, niñas y adolescentes de cada uno de los 19 departamentos participaron ayer de una jornada peculiar en el Palacio Legislativo, donde los que levantaron la mano para votar no fueron los legisladores, sino estos jóvenes que además, tuvieron una clase in situ de democracia, enseñándonos, lo que les preocupa y lo que quieren.

 

A votar

Las manos se levantan, y todos miran a su alrededor en aquella sala del anexo al Palacio Legislativo. El voto sale unánime y es festejado en silencio por algunos. Esta pequeña crónica que bien podría ser de una sesión de comisión legislativa, lejos estuvo de ser eso, pero bien demostró el funcionamiento de una gran forma de hacer democracia, llevada adelante por los más chicos. El Palacio Legislativo tuvo la voz soberana del pueblo infantil y adolescente durante toda la mañana de ayer. El Programa de Participación Infantil y Adolescente (Propia), desarrollado por el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), llegó a su instancia final por este año. Niños, niñas y adolescentes de todo el país se reunieron ayer en varias comisiones para debatir sus propios derechos, los del niño, que tanto reclaman ellos «que se respeten porque no notamos a veces que así sea», tal como dijo a LA REPUBLICA uno de los consultados en este marco, Cristian (14 años -Salto). Cristian, estudiante, destacó que uno de los temas que más le preocupó es «el poco acceso que tienen los jóvenes con discapacidad para poder estudiar». El, junto a otra veintena de niños y adolescentes, luego de ver una película que se refería a la discriminación debatieron profundamente estos temas. «Yo creo que es muy importante que se respeten los derechos y lo que surja de aquí que se pueda aplicar».

Ana Paula (15 años-Cerro Largo) cursa tercer año en el Liceo número dos de aquella ciudad. «Una de mis preocupaciones, y creo que es la de todos nuestros compañeros, es la falta de acceso, pues tenemos un compañero en el liceo que tiene dificultades para subir las escaleras, y al no haber una rampa para que él se ayude le cuesta mucho ir a estudiar, y eso nos preocupa mucho».

 

Igualdad de oportunidades

Pero no solo la discapacidad y la dificultad de acceso preocupa a los jóvenes. Jugar, divertirse, educarse, la salud, la libertad de expresión, también fueron ayer discutidos por los niños y adolescentes. Meses atrás un informe realizado por Unicef Uruguay revelaba que los jóvenes están muy preocupados por el acceso a la salud y a la educación, y las condiciones de estas en cuanto al servicio que brindan. El Manifiesto surgido ayer, votado enteramente por los niños representantes de todos los departamentos del país, expresa las necesidades que ellos tienen en cuanto al respeto de los derechos del niño, y particularmente sobre estos dos puntos. «Queremos que todos tengan la posibilidad de ir a una universidad pública, gratuita en el interior del país», tal como dijo Ana Paula, la joven de Cerro Largo que observa la dificultad de los jóvenes a la hora de estudiar una carrera terciaria. Si bien Ana Paula aún está en el nivel medio de educación, su preocupación radica en «que se hace muy difícil poder estudiar, si uno se tiene que ir de donde nació».

 

Manifiesto

LA REPUBLICA tuvo acceso ayer mismo al primer borrador del manifiesto generado en debate por los niños y adolescentes que participaron del encuentro nacional de Propia 2008. En el mismo, bajo ocho títulos se expresan las necesidades de los niños y adolescentes de nuestro país. Este borrador, si bien contará con cambios de estilo en su redacción, tendrá las iniciativas y propuestas votadas por los participantes, y luego serán entregados a los gobernantes nacionales con el fin de generar nuevas propuestas en defensa de los Derechos del Niño.

 

Derecho a la identidad

Mientras en el edificio de en frente se discutía en la Cámara de Senadores el derecho a la identidad de género y cambio de nombre, los niños a su manera también trataban el tema de la identidad. «Que todos los padres reconozcan y le den su verdadera identidad en el momento de nacer». También que los padres «permitan que los niños y adolescentes desarrollen su propia identidad». Este reclamo de los niños y jóvenes se acompaña de la necesidad de que los niños y niñas «pueda decidir según las condiciones qué apellido llevar». En cuanto a la identidad nacional los niños y adolescentes solicitan que «se fomenten nuestras tradiciones y se respete nuestro Himno Nacional» además del fomento a la música y danza típica de nuestro país.

Los niños solicitan también «tener oportunidad de hacer las cosas que nos gustan».

 

Derecho a la no discriminación

Preocupados por la discriminación en todos los niveles de la sociedad, los niños y adolescentes, se plantaron firmes con una declaración que exhorta a que no exista discriminación entre niños y adolescentes, y que los adultos sean los que eduquen sobre estos temas a sus hijos. «Somos víctimas de discriminación por la vestimenta, música, sexualidad… y más si se es del INAU», reza el manifiesto. Es por tal razón que los niños, niñas y adolescentes sugieren mayores acciones para «permitir la igualdad de oportunidades» para todos. Rechazan todo tipo de discriminación ya que «genera violencia» y destacan que «somos todos iguales en relación a los derechos que tenemos, aunque hay diferencias que nos hacen únicos».

En este marco piden que se profundice «la participación» desde las escuelas, y que «se cree un diario hecho por adolescentes» y que «se utilicen medios de comunicación para comunicar las cosas buenas que pasan».

 

Derecho a ser niño

Los niños además, y partiendo de la base no solo de los derechos del niño sino de los derechos humanos, solicitaron que todos tuvieran «acceso a la salud» y a la «seguridad social», con «planes de ayuda». Es así que solicitan entre otros «refugios para la gente», apoyo a las personas «que toman» (sic), y rapidez en los procedimientos de asistencia en caso de accidentes. También reclaman «más CTI para niños», «ampliar la atención y que se den charlas informativas sobre salud». Los niños, preocupados por el medio ambiente solicitaron que se «instalen tachos de basura para clasificarla» y que existan mayores controles a comercios que venden bebidas alcohólicas. En cuanto a la recreación destacan la necesidad de tener una «escuela digna y limpia» donde «se aprenda jugando». Dicen que es necesario contar con más «orientación vocacional» y educación sexual. Ellos debatieron, se orientaron, se informaron y opinaron, porque la libertad de expresión de los niños también es un derecho de ellos. Ayer en el Parlamento la democracia se vistió de gala, ya que habló la voz del pueblo con más necesidades, con más esperanzas y sueños. «Yo quiero que todo esto se cumpla», dice Victorio, un niño de diez años que fue el deleite de los presentes, saltando en los sillones como si fuera un trampolín. «Ahora quiero jugar». Dice y se aleja corriendo, como dando a entender que ese es su principal derecho: el de ser un niño.

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