En el informe se denuncia que en algunos casos, sin citar fuentes, “el coordinador general de Ituzaingó entra al Puertas y selecciona personalmente los adolescentes que quiere para el establecimiento. Dice “este me gusta, me lo llevo”, o “a este no lo queremos allá”. Destaca que “los criterios no son explicitados y no parecen responder a ningún aspecto de orden técnico, de tratamiento o de modelo socioeducativo”. A su vez, según lo relatado por algunos entrevistados, en algunos centros existían “transas” y privilegios entre adolescentes y funcionarios. Estas prácticas -continúa el informe- “forman parte de la cultura institucional”. Otro dato que arrojaron los relatos es la existencia de “maltrato verbal y/o físico sistemático de parte de funcionarios policiales en las detenciones, el celdario del juzgado, traslados o reintegros de fugas a los centros de reclusión”.
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