Conmemoración. Ayer se celebró el Día Nacional del Candombe, la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial

Afrodescendientes: 57% de menores de edad viven bajo el límite de la pobreza

Los roles asignados en las fiestas escolares, la reducción de las posibilidades a medida que avanzan en su educación y la discriminación que padecen a nivel laboral y social provocan que muchos afrodescendientes piensen que «la realidad es inmodificable».

En vez de considerarla como una equivocada actitud de la sociedad, algunos afrodescendientes toman la discriminación como parte de la vida cotidiana, por lo que «dejan pasar» las cosas y en la mayoría de los casos desconocen el respaldo legal existente.

Parte de la percepción de la comunidad negra y diversos datos sobre discriminación fueron publicados en «Población afrodescendiente y desigualdades étnico-raciales en Uruguay». El documento fue elaborado por profesionales de distintos ámbitos, en el marco del Proyecto Población Afrodescendientes y Desigualdades Etnico-Raciales en Uruguay, que lleva adelante el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Uruguay (PNUD). El libro se dio a conocer ayer durante un acto realizado en el Palacio Legislativo.

 

Diferencias desde la infancia

«Hay desigualdad. No estamos hablando de pequeñas distancias que podrían salvarse en poco tiempo y con pocas acciones. Son distancias flagrantes», explicó Wanda Cabella, autora del capítulo «Panorama de la infancia y adolescencia en la población afrouruguaya».

La proporción de niños y adolescentes negros que está por debajo de la línea de pobreza es significativamente mayor que la de los niños y adolescentes blancos. Un 57% de los menores de 19 años afrodescendientes viven por debajo del límite, mientras que entre los blancos la cifra baja al 28,5%. La información para realizar la investigación fue extraída de la Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística de 2006 y 2007.

Por otra parte, Cabella mencionó, durante el acto del Día Nacional del Candombe, otras variables que hay que tener en cuenta a la hora de analizar la situación de los afrodescendientes.

La realidad de las madres es una de ellas, ya que repercute en los recursos que tienen los niños para acceder al sistema educativo. En promedio, éstas tienen dos años menos de educación que las madres de los niños blancos.

Más de la mitad de las madres de los afrodescendientes no tienen empleo (53%) y es claramente mayor la proporción de las que tienden a tener trabajos irregulares. El 54% de las mujeres afrodescendientes no hacen aportes jubilatorios, mientras que lo mismo ocurre en el 37% de las madres de niños blancos. Esto confirma que tienen una menor capacidad de generar recursos, lo que repercute en la calidad de vida de sus hijos.

 

Salarios bajos

Más allá de tener menos posibilidades en materia educativa, las diferencias se agravan en el ámbito laboral, puesto que el salario esperado por los trabajadores afrodescendientes es significativamente más bajo que el de las personas blancas.

Por otra parte, a los trabajadores blancos se los premia más por adquirir más capital humano y por su formación; a pesar de tener el mismo nivel educativo, son más valorados.

Sobre el tema, Rafael Porzecanski, autor del capítulo «Desigualdad salarial y discriminación por raza en el mercado de trabajo uruguayo», dijo: «Hay más discriminación en los hombres afrodescendientes que en las mujeres; esto no significa que las mujeres afrodescendientes estén particularmente bien en el mercado laboral, al contrario: tienen el salario más bajo en nuestra sociedad y sufren una doble discriminación, de género y racial».

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