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Entretelones de un calendario  2009 con mujeres al desnudo

Las mujeres comunes y corrientes, de distintos extractos sociales, que fotografió Mauricio Contrera están convencidas de que entre todos tenemos que luchar contra el cáncer de mama. Bien valía la pena aceptar el desafío planteado por la periodista Liliana Berna, y quitarse la ropa frente a un hombre.

Liliana Berna se inspiró en el filme británico “Chicas de Calendario”, de Nigel Cole, y salió a buscar interesadas en participar en un proyecto que apuntara a intensificar el conocimiento, los recursos y la lucha contra el cáncer de mama en nuestro país. Doce mujeres de Maldonado aceptaron, y cada una de ellas ocupará una página del calendario 2009 que se procura financiar. Los 2.000 ejemplares proyectados tienen un costo de imprenta de $ 67.000, y raro es que ese patrocinante aún no ha aparecido.

Empresas especuladoras, tal vez, han ofrecido pequeñas sumas de dinero, al tiempo de exigir demasiado de los creadores de este noble proyecto. Es que vale recordar que no será un “calendario de gomería”, con mujeres esbeltas, siliconadas y repasadas a más no poder por el casi milagroso “Photoshop”.

El calendario contendrá fotografías artísticamente muy bien logradas, que no serán retocadas con las tecnologías hoy utilizadas en todo tipo de publicaciones. Una indiscreción: hasta la propia Liliana Berna se quitó la ropa y posó para algunas fotos, de manera de dar confianza a estas mujeres.

 

El desafío

Contrera reveló que la invitación a participar le significó “un desafío”, más aún cuando conoció a las 12 mujeres que tomarían parte. “Me dio un poco de miedo porque sabía lo complicado que era el trabajo; ellas estaban muy decididas, con muchas ganas, pero uno, por experiencia, sabe que hay determinada parte de la exposición pública que a todo el mundo le complica”. Pero luego se vio sorprendido porque “las ganas” de todas “superaban su propio pudor”, por lo cual se salieron a buscar los escenarios para las imágenes: campos, parques, bosques, lujosas residencias.

Se armó el equipo y comenzaron las sesiones hasta completar unas 300 fotografías por cada mujer. Mauricio reconoció que las primeras sesiones costaron, hasta que todo el núcleo tomó confianza en lo que se estaba haciendo. Las improvisadas modelos, luego, no daban crédito a lo que estaban logrando. “Les parecía increíble desnudarse en lugares casi públicos, con mucha gente; la mayoría estaba sorprendida por su propio arrojo”, relató.

 

Elección propia

Las locaciones fueron logradas de manera que cada una de las 12 mujeres se sintiera cómoda, identificada su propia personalidad. El fotógrafo reveló además que hubo algunos tratos. Por ejemplo, cada una de las participantes tuvo la posibilidad de analizar su propio book y elegir cuál o cuales fotografías reflejaban mejor lo que buscaba. “Cada una marcó determinadas cosas de sus propias fotos. Algunas no tenían problemas en aparecer con su cuerpo más o menos desnudo, y otras, por su entorno familiar, querían algo más delicado, no tan expuesto. A cualquiera de ellas, luego de la tercera o cuarta sesión, le dio mucho trabajo escoger la foto. Incluso a muchas mujeres tuvimos que recordarles nosotros lo que no tenían que exponer”, contó.

Así se llegó a elegir 12 fotos entre unas 3.600. Ninguna de las mujeres mostró un sorpresivo arrepentimiento. Por el contrario, quedaron muy conformes, lo que le dio tranquilidad a Contreras y a todo el equipo. “Yo no me quedé con fotos, se fueron borrando las que no servían”, agregó el fotógrafo, quien reconoció que en su larga trayectoria no había llevado adelante un trabajo similar.

A todo esto, Contrera subrayó uno de los aspectos que hace más valioso este trabajo. Si bien las 12 mujeres del calendario se maquillaron, las fotos que saldrán publicadas son crudas: no llevarán ningún tipo de retoque, ni en ellas, ni de la locación que utilizaron. “Es algo que juega a favor y en contra del calendario. Con la tecnología de hoy, hay tentación de cambiar cosas que sería muy fácil solucionar. Por eso la cantidad de fotos, la apuesta era sacar la más perfecta posible. Son mujeres sin experiencia que van a aparecer nada menos que desnudas, tienen que sentirse agradadas”, concluyó.

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