TIENE LA PALABRA
El sanatorio Impasa contamina de hollín La Blanqueada
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los vecinos del barrio La Blanqueada (al sur de Avda. 8 de Octubre) sufrimos desde hace varios años las consecuencias de vivir en las inmediaciones del sanatorio Impasa (Luis Alberto de Herrera y Rep. Dominicana). Dichos problemas surgen a raíz del hollín que sale periódicamente de la chimenea del sanatorio.
La mañana del pasado 3 de noviembre nos sorprendió con una nueva «nevada negra», y digo nos sorprendió no porque fuese la primera vez, sino porque hacía sólo dos meses habíamos sufrido la misma nevada y estos eventos de contaminación solían ocurrir más espaciadamente. Los pisos de nuestros patios, los techos e interiores de nuestras casas (dado el tiempo más cálido la mayoría dormimos con las ventanas abiertas), así como las veredas y todo lo que está expuesto al aire amanecieron completamente cubiertas de partículas de hollín, difíciles de limpiar porque vuelan al menor movimiento y se convierten en una especie de pintura negra cuando uno las moja.
Pero ojalá la estética de las casas fuera el único problema, nuestros hijos pequeños amanecieron con sus fosas nasales llenas de hollín y las caras tiznadas, así como también los adultos.
La indignación que tenemos es muy grande, no sólo porque ante cada evento de estos hemos ido a denunciar al CCZ Nº4 (es la IMM quien tiene injerencia en estos temas) y no hemos tenido ningún tipo de retorno, sino porque fuimos personalmente a hablar con el director de Impasa (el Dr. Spiess, quien por supuesto no estaba disponible) y su secretario nos explicó que la expulsión de todo ese hollín se debió a una rotura de la chimenea (por segunda vez en dos meses), ya que la mala calidad del gasoil hace que los filtros se tapen y se rompan, con las consecuencias que narramos anteriormente.
Es evidente que si esto fuera cierto (y no tendría porque dudar de las palabras del secretario) entonces estos señores deberían hacer un mantenimiento más seguido de su chimenea y evitar que periódicamente nuestras vidas se vean cubiertas de hollín.
Sin embargo, hay ciertos hechos que nos hacen dudar de la veracidad del vocero del director de Impasa. Una vecina cuyo fondo linda con Impasa se encontró esa mañana con que su bebé de 8 meses estaba todo tiznado y cuando miró hacia afuera vio a los empleados de Impasa apagando un fuego, ya que aparentemente lo que pasó fue que una de las calderas o chimeneas, no lo sabemos bien, se prendió fuego y el hollín salía encendido, prendiendo fuego las cosas que tocaba.
Cuando volvimos al otro día a intentar hablar con el director del sanatorio se nos contestó que el Dr. Spiess no nos iba a recibir nunca. Resulta irónico que una institución que se dedica a preservar la salud y la vida sea tan descuidada e hipócrita con la salud de quienes vivimos en su mismo entorno.
Cabe mencionar que hace dos meses, luego de una gran bocanada de hollín que nos dejó también totalmente cubiertos, un grupo de vecinos inició un expediente de denuncia en la Dirección Nacional de Medio Ambiente, el cual sigue en curso en la Dinama.
De acuerdo a investigaciones científicas en diversos países del mundo, la inhalación de hollín es altamente perjudicial para la salud ya que causa irritación de ojos, nariz y garganta y sus partículas pueden infiltrarse profundamente dentro de los pulmones, alterando su funcionamiento. Por si esto fuera poco, los componentes químicos del hollín derivado del combustible diesel (como en el caso de Impasa) incluyen hidrocarburos aromáticos policíclicos, los cuales tienen efecto cancerígeno (entre otros efectos adversos).
Se ha descrito también que la exposición a la materia particulada de diesel (hollín) es particularmente dañina para la salud de los niños, cuyos pulmones aún están desarrollándose, así como para los ancianos y personas con problemas médicos previos. Además, los niños se encuentran frecuentemente más expuestos a estas sustancias, ya que pasan más tiempo en el exterior jugando. Por todos estos motivos, los vecinos afectados por las emanaciones de Impasa exigimos que las autoridades competentes atiendan nuestro reclamo, basado en el derecho a vivir en un ambiente sano y obliguen al sanatorio de Impasa a mejorar su sistema de calderas.
CLAUDIA PICCINI
La informalidad y la inseguridad en Montevideo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los montevideanos nos sentimos cada vez menos protegidos tanto al conducir por las calles repletas de caballos y vehículos primitivos, como al caminar y tener que soportar todo tipo de agresiones, sin mencionar el permanente olor a materia fecal a lo largo y ancho de la ciudad. Ya son demasiados caballos en las calles y demasiada gente acostumbrada a vivir al margen de la sociedad, lo cual no se justifica en un país que, por otro lado, está gozando actualmente de su récord histórico de desocupación, uno de los mejores índices no solo en América Latina sino en el mundo. Aparentemente, tanto las autoridades de la Intendencia como del Ministerio del Interior, no tienen intención de hacer cumplir las reglas básicas de seguridad y convivencia en Montevideo, que se ha transformado en tierra de nadie, en un pueblo del lejano oeste, lejano hoy en el tiempo para la mayoría de la humanidad excepto para nosotros. La causa de dicha indiferencia no es otra cosa que los mezquinos intereses económicos de un puñado de inescrupulosos que se aprovechan de la ignorancia de muchos y de la indiferencia de otros.
CRISTINA RAMIREZ
«Remolque municipal»: Hace 47 años
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«Remolque municipal: Los coches mal estacionados, se hacen acreedores a que los camiones guinches del Concejo Departamental procedan a retirarlos de los respectivos sitios y ubicarlos frente a la seccional policial a la espera de que aparezca su propietario y, previo pago de la multa correspondiente, lo pueda retirar. El tratamiento que se les da a los vehículos en infracción cuando se encuentran con sus puertas cerradas con llave (es que) los funcionarios encargados de su traslado no encuentran mejor y más fácil solución que introducir un destornillador y romper la cerradura para luego proceder a su posterior remolque…» «Un Observador».
Como se verá esta crónica no es de la época del gobierno departamental frenteamplista sino de fecha 6 de setiembre de 1961 y publicado en la revista Mundo Uruguayo.
¿Cómo es posible, entonces, que los «rosaditos» se quejen del cepo si, cuando ellos ejercían el gobierno departamental, no sólo lo retiraban del lugar sino que además los rompían con el destornillador tal como cuenta esta crónica de hace 47 años?
No todo tiempo ni gobierno fue mejor; me quedo con el actual.
CARLOS B C.I: 1.279.504-5
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