Treinta y dos familias tienen problemas de vivienda; hay 54 niños

Las situaciones concretas: sin techo de un día para otro

En la reunión que se desarrolló en la Casa Evans de Conchillas había representantes de al menos tres ministerios, así como de la Intendencia de Colonia.

Pero ninguno de ellos pudo darle una solución a las familias desalojadas en la zona, tras el desmedido aumento de alquileres y la espiral especulativa desencadenada tras la instalación de ENCE.

Treinta y dos familias, compuestas por 55 adultos y 54 menores, forman parte del grupo de vecinos que hoy tienen problemas de vivienda en Conchillas, como consecuencia del incremento desmedido de alquileres, que ha llevado a que muchas fueran desalojadas por no poder pagar dichos montos.

Así lo manifestó públicamente la Comisión de Vecinos de Conchillas y, según lo contó a LA REPUBLICA Fabiana Baliani, una de sus integrantes, es el mayor problema que enfrentan.

«Hicimos todo un relevamiento con nombres y cada situación en particular. Todas las familias tienen una situación de emergencia social», señaló.

 

Con nombre y apellido

Los desalojos tienen nombre y rostro: Sonia Boné ya fue desalojada y vive en un galpón prestado; Amir Kelland habita en los vestuarios del Club Uruguayo, que le prestaron luego de ser desalojado de su casa; Cecilia Ayala fue desalojada de la casa en la que vivía y hoy se aloja en una piecita prestada; Mariela Costabel se tuvo que ir por el aumento del alquiler. «Pasamos de pagar 1.000 pesos a pagar 1.000 dólares», contó.

Jorge May terminó su relación laboral en la estancia en que se encontraba, y cuando quiso volver a alquilar a Conchillas, como lo hacía siempre, no pudo, debido al valor de alquileres que piden los dueños de las propiedades. La mayoría de ellos también son oriundos de la localidad de Conchillas.

Ya terminada la reunión convocada por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, algunos de estos vecinos contaron a LA REPUBLICA que muchos viven hacinados en casa de sus parientes porque fueron desalojados.

«Algunos tenemos terreno. Con un poco de ayuda en los materiales para hacer una piecita y un baño ya alcanza.

Sólo eso pedimos», dijeron. Otros precisan una vivienda porque no tienen nada, pero son los menos.

En definitiva, nada caro ni nada imposible para el gobierno nacional, que con una decena de canastas de construcción y la entrega de algunas viviendas desocupadas de Mevir, por ejemplo, puede atender rápidamente la angustiante situación que atraviesan estas familias.

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