TIENE LA PALABRA

De novelas y sus fuentes

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En diciembre 2006 publiqué la novela titulada De Amores y Héroes- Historia Ficción.

Cuento con el aval del excelentísimo. señor embajador de Francia, Jean Claude Moyret, quien en una ocasión me comentó haber disfrutado la lectura de mi novela.

Quienes la leyeron vieron que en la página 383 dice: «Este libro fue escrito en el lapso que va desde el 1º de abril de 1998 a mayo de 2005. En Nota de la Autora hago un breve racconto sobre los dos protagonistas, Thérèsia Cabarrus y el general Francisco de Mirada, nacido en la Capitanía General de Venezuela, ambos españoles. También generosamente revelo que investigué en 1999, durante una breve estadía en París, en el «Museo Carnavalet y en la Bibliothèque historique de la ville de Paris, en Marais», sirviendo en bandeja mis fuentes de información.

En la reciente novela de Carmen Posadas, La Cinta Roja, en el Preámbulo la autora explica que a los once años en un colegio de Montevideo, en un texto de historia, descubrió el retrato de Teresa Cabarrus, con la siguiente leyenda:

«Espía y aventurera española que logró acabar con el terror en la Revolución francesa. Rea de la guillotina, amante de asesinos y de futuros emperadores, fue también marquesa, revolucionaria, princesa y madre de diez hijos».

Me llama poderosamente la atención que en algún colegio, hace 44 años, proporcionaran a niñas un texto incluyendo a este personaje atrapante pero no adecuado para la edad, en quinto año de Primaria.

Pude leer en Google, la declaración que hiciera Carmen Posadas a la periodista. M.P. Ortiz, del diario El Tiempo de Colombia. «En España casi no se conoce de Cabarrus, a pesar de haber nacido allí. En España no saben que existió. En Francia la gente del común sabe quién fue Teresa Cabarrus».

Un respetable farmacéutico no lo sabía.

La autora viene al Uruguay con asiduidad y pienso que mi libro pasó por las manos y los ojos de Carmen Posadas.

Como es de conocimiento público es lícito tomar palabras, situaciones y hechos de obras de otros autores. Al leer la Cinta Roja lo pude comprobar.

En la página 121 de La Cinta Roja la autora escribe que la protagonista pide ayuda al general Gilbert Mottier de La Fayette, situación que inventé en página 66 de mi libro. En las páginas 176 y 177 de La Cinta Roja la autora hace alusión a los dos encuentros que también inventé entre Tallien y Thérèsia en París. En De Amores y Héroes, el primero sucede en la página 57 y el segundo en la 67. En páginas 190 y 191 de La Cinta Roja, la autora narra el primer encuentro amoroso entre ambos en Bordeaux. En De Amores y Héroes aparece en página 154. Lo describo (o invento) como «tímido», «una presa codiciada en una dilatada espera». Con otras palabras Carmen Posadas lo describe de forma similar. En página 246 de La Cinta Roja, en la fuga, la autora hace una ensalada de mi palabras, entre ellas la de «notario» un invento mío. En página 260 de La Cinta Roja «aborrece» «las ratas». En página 178 en De Amores y Héroes hablo del «pánico a las ratas», roedores que yo inventé. En página 160 de La Cinta Roja explica la derrota del ejército francés en Nerwinden. En De Amores y Héroes, en página 238, Francisco de Miranda ­en un diálogo con Thérèsia­ comenta que fue condenado a prisión por haber sido acusado de perder la batalla de Nerwinden. Etc… ¡Caray, cómo se interesó la autora después de tantos años por la revolución francesa, tan trillada, y qué útil le resultó mi sufrida novela, tan saqueada! La escritora Posadas produce libros con rapidez y el sutil humor que los caracteriza. Publicó en 2006 y ahora ésta en 2008. ¿Fue en Pequeñas Infamias que el cocinero muere dentro de un gran freezer? En libro de otro autor, un científico americano va a Londres a investigar la peste negra del siglo XIV y muere dentro del freezer del laboratorio. Como escribir solamente sobre Thérèsia Cabarrus, en mi modesta opinión era algo banal ­aunque es la sal y pimienta de la novela­ la providencia puso en mis manos catorce tomos de las memorias de Francisco de Miranda, en los cuales relata su estadía en Europa, desde donde pergeñó la independencia de Hispanoamérica, como un gran árbol que esparce las semillas. Gracias a él ­y a los seguidores de sus ideas­ hoy somos Orientales e ilustrados.

Lo único que pretendo es un reconocimiento de la fuente que usó Carmen Posadas para escribir su novela.

LUCIA BASSSO HANSEN

[email protected]

 

La legislación uruguaya en materia de discapacidad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El director del programa oficial sobre discapacidad, Dr. Alberto Dellagatta, se ha referido en medios capitalinos y en algunos del Interior, como en el caso del Diario «Acción» de la ciudad de Mercedes, del 24 próximo pasado, a los orígenes de la legislación de amparo ocupacional para personas con capacidades físicas no plenas.

Por lo que advierto, el director ha insistido en ubicar el nacimiento de las normas respectivas en la Ley Nº 16.095, de octubre de 1989, señalando que el Art. 42 «fue el más reclamado…» por ser el de «inclusión laboral en los organismos públicos, al destinar el 4% de las vacantes…» que «empezó a cumplirse en 2005, nunca antes».

Es posible que el director esté enterado de una parte del asunto y no de todo. Así las cosas, incurre en una omisión involuntaria por lo que no sabe. Si lo conociera, lo que no supongo, estaría contando la historia por la mitad.

¿Por qué?

La afectación de cargos vacantes en la Administración fue dispuesta originalmente para personas con discapacidades por la Ley Nº 14.106, de 14 de marzo de 1973, en su Art. 661.

Comenzó a hacerse efectiva poco después, tras su reglamentación.

La gestación ocurrió en el período democrático.

La iniciativa fue suscrita por Rodney Arismendi en la Cámara de Representantes, sobre un texto y exposición de motivos que me cupo el honor de redactar a su pedido, en solución acordada con miembros de la Organización Nacional Pro Laboral de Lisiados, Onpli.

En un esfuerzo pocas veces visto un grupo de 20 a 30 jóvenes de ambos sexos subían las escaleras del Palacio Legislativo para llegar al Salón de los Pasos Perdidos, a gestionar sus derechos.

La norma ­que por primera vez reservó vacantes para ciudadanos con desventajas­ fue tomada del proyecto radicado en Diputados, por el Senador A. Francisco Rodríguez Camusso.

El legislador, flamante senador frenteamplista, había sido ministro de Salud Pública militando en el Partido Nacional y, valido de su autoridad, presentó la moción correspondiente en la Comisión de Presupuesto, integrada con la de Hacienda, obteniendo una aprobación sobre tablas.

Poco después, la previsión se hacía ley en el marco de las regulaciones de un presupuesto nacional.

Como secretario de Bancada fui nexo en la labor de las dos personalidades de la izquierda, que venían de fundar el Frente Amplio y consolidar una alianza programático-electoral.

En la noche veraniega en que el Senado selló la voluminosa ley presupuestal, aquellos jóvenes quisieron aguardarme en el Bar Alcalá, a una cuadra del Palacio Legislativo, para celebrar con un refresco, el formidable éxito que habían obtenido.

Luego, muchos empezaron a ingresar a la Administración Central. La ciudadanía crecía. Había una pugna por los derechos populares.

También, poco después, la lucha por la democracia fundaba la resistencia al régimen ominoso del 27 junio de 1973, que conculcó aquel Parlamento, pisoteó las libertades esenciales y colocó un cerco de púas al país.

[email protected] C.I. 4.276.564-2

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