"SEÑALES ETICAS"
Caso:
Juana tiene problemas con su pareja, en los últimos tiempos todo es motivo de discusión. Pedro le ha dicho que no la aguanta más y que se irá.
Claro, el se irá con la «otra» piensa Juana. Mientras llora y busca en su cartera un número telefónico.
Pedro ha negado hasta el cansancio la existencia de esa otra mujer que Juana le adjudica con tanta certeza. Sin embargo, las cartas lo dicen claro. Ya son dos personas que le dicen que alguien se interpone en su relación, palabras más, palabras menos. No hay dudas.
Las amigas de Juana le han conseguido la dirección de una persona de gran fama. Juana está desesperada, sabe que le costará caro, pero no tiene más remedio. La situación lo amerita. Y acaba de concertar una entrevista. Nada es poco para salvar este matrimonio.
Entre llantos y temblorosa está haciendo una nueva consulta. Solo espera que le digan que todo pasará y ella no perderá a su amado Pedro. Está dispuesta a hacer cualquier cosa y así lo manifiesta con firmeza.
Le acaban de dar una serie de tareas para hacer, se siente algo ridícula ya que lo que deberá hacer es casi inconfesable. Le aseguraron que «eso» le devolverá el amor de Pedro. No puede fallar, quien se lo dijo es alguien de mucha fama, por lo que no hay más remedio que poner manos a la obra.
Comentario:
La vida nos enfrenta a diversas circunstancias que se van archivando en la memoria como experiencia. Desde la infancia, se acumulan así recuerdos de situaciones en las que el pensamiento mágico estuvo presente. Las cábalas para que tocar el timbre y se pudiera ir al recreo, las promesas para evitar que el profesor hiciera pasar al frente a decir la lección que no se había estudiado.
Poco a poco se va consolidando un pensamiento mágico como parte «confiable» de la vida y en paralelo con el pensamiento racional. Algunas personas tienen un permanente refuerzo del contacto con este mundo mágico a partir de su propio entorno familiar o de amigos.
Casi todo se rige en este mundo por intuiciones e interpretaciones de «señales» directas o mediadas por cartas u otros objetos cuya disposición va indicando respuestas, caminos, soluciones, etc.
Ese mundo mágico es incluso legitimado en los medios de comunicación, en telenovelas y diversos programas, como un insumo posible para la toma de decisiones frente a un problema.
Es paradojal entonces que situaciones que requieren una toma de decisión racional en base a elementos objetivos pasan en el otro extremo a tener en la base elementos de altísima subjetividad, basados en el azar.
Es evidente que en el uso de la libertad cada quien puede hacer con su vida lo que juzgue mejor. Sin embargo, es preocupante que en la vida adulta se manejen pautas que son propias de un mundo infantil, mágico y fantasioso.
Las dificultades o problemas tienen entonces dos posibles caminos: uno racional y basado en un análisis de objetivos de vida, circunstancias, fortalezas y debilidades propias y otro mágico en el que el azar o circunstancias ajenas son las que determinan hechos que luego se aceptan como parte de vivencias personales. Por ello pueden interferir o facilitar soluciones desde un «mundo mágico» al que se le adjudica realidad presente, evitando así asumir las responsabilidades propias y personales que la vida tiene.
Las personas que viven circunstancias de gran incertidumbre, que poseen una autoestima muy devaluada, con inseguridad en sus propias capacidades y recursos suelen ser más proclives a confiar en ese pensamiento mágico.
De esta forma se intenta conjurar el temor, la indecisión, la inseguridad. Sin embargo, por la propia naturaleza de ese pensamiento mágico es posible que las deseadas soluciones a problemas no solo no se encuentren, por el contrario es frecuente que se agraven o al menos se multipliquen.
En el caso de Juana, una pretendida infidelidad que surge en la consulta a las cartas, no resuelve su problema de pareja. Introduce un elemento en la discusión que tal vez no es real y lo agrava. Entorpece aún más la situación al tiempo que impide una comunicación sincera.
Juana juega con un elemento oculto, con una variable no racional que le impedirá entender las razones de Pedro. La alejará y la enredará en un mundo que necesita reforzar con más elementos «mágicos». Y paulatinamente perderá el protagonismo que le corresponde en su propia pareja.
Sin darse cuenta y paulatinamente el problema de pareja ha pasado a ser una excusa para sumergirse en un mundo mágico que le da cada vez menos certezas y más incertidumbres.
El mundo mágico pasará a ser una dimensión paralela a su propio mundo real en el que deberá consultar todo, atrapándose en un mundo de señales intangibles que «siempre» las deberá interpretar otra persona a la que se le adjudica ese poder mágico.
Juana es cada vez menos protagonista de su vida y más dependiente de fuerzas que no maneja y que cobran vida solo en su mente. Su autoestima estará cada vez más disminuida, se sentirá cada vez más impotente frente a cualquier otra circunstancia de la vida: conseguir trabajo, decidir sobre una mudanza, etc. La dependencia del mundo mágico será fuente de incertidumbre al tiempo que consumirá sus recursos económicos.
Esta columna y las anteriores están disponibles en www.prosalud.com.uy.
Dra. Almendras. Informes y Seminarios 4099983
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