TIENE LA PALABRA
¡Se movió la estantería!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens:
Los uruguayos veníamos, por lo menos los que nos interesamos por los vaivenes de la política, algo alterados, ya que se «adelantó» (quiérase o no), la campaña electoral con miras a las elecciones de 2009.
Y en qué forma. Astori-Mujica, Mujica-Astori, la dupla estaba dando qué hablar. Dentro y fuera de las filas del Frente. La puja era quien iba de Nº 1 y quién de 2. En la oposición opinaban y enjuiciaban al ex ministro de Economía, tirándole munición gruesa. Al Pepe, quizás por su carácter y su decir fluido, pero sencillo, le arrojaban menos piedras.
Pero se vino el «temporal». Como decía días atrás en otra nota, que la simple mención de la posibilidad de reelección de Tabaré había sacudido todo el espectro político, desde un extremo al otro. Se alborotó el avispero. La oposición hasta trató de inconstitucional la recolección de firmas. Usando sus representantes, ante todos los micrófonos que les pusieran por delante, y cámaras de TV, todos los adjetivos en contra de esa intención reeleccionista, mostrando los dientes, acusan al Presidente de hacer campaña, es decir en contra de la Constitución.
Más en los últimos días, el Presidente sin hablar directamente del tema, se refirió a él. Contestó enfáticamente a un pronunciamiento del diputado Víctor Semproni, del Espacio 609, quien manifestó que los dirigentes y ministros oficialistas deberían ser enjuiciados por el Tribunal de Conducta Política. A lo cual Tabaré retrucó: ‘Si ellos deberían ir al TCP, primero tendrá que ir yo».
Allí apareció, no era para menos, la palabra de Mujica y de Astori. El primero volviendo a ratificar su posición de que donde el Frente lo ubique y lo necesite, trabajará para la unidad del mismo. Aunque se mostró algo «dolido» con el Presidente, por la no definición de la situación, ya que quisiera enterarse de boca del primer mandatario y no por la prensa. Astori en un acto público expresó que esperaba que la figura de Seregni iluminara a los frenteamplistas, y se lograra la unión necesaria para asegurar el triunfo electoral.
Falta mucho, pero es muy dinámica la situación con miras a las elecciones. La ciudad de Montevideo nos muestra propaganda de la oposición en todas las columnas, de blancos y colorados. Actos por doquier, incluido en el Interior. El prelanzamiento de Larrañaga en el Cilindro, da la pauta de la intención que tiene el «Guapo». Es decir nos guste a no, estamos en campaña.
Algunos sectores del Frente también, con menos ruido, se han lanzado al ruedo.
Y lo que comento párrafos arriba sobre las candidaturas y sobre la reelección muestran un panorama «duro» de campaña electoral. Además hubo contactos de todo tipo entre los diferentes grupos que integran la coalición de izquierda. Se han trazado lineamientos con miras al Congreso «Líber Seregni» que se realizará próximamente.
Allí parece que la idea que prima es llegar a un consenso y salir del mismo con las candidaturas resueltas, para no llegar a la instancia de elecciones internas en el próximo año, lo cual sería un desgaste enorme esta última posibilidad.
En este momento, para no darle pasto a las fieras (aquí usaré una metáfora futbolística) «alguien tiene que pensar en frío, y bajar la pelota al piso». Para mi gusto, demasiado caliente el ambiente. Muchas idas y venidas. Los votantes están mirando, y algunos (sin menospreciar), no entienden nada. Y no es bueno.
Más allá de mi agrado o no, de que Tabaré sea reelecto (es complicada la situación para llegar a esa instancia), ya que además de las firmas logradas, continúa la etapa de la aceptación del primer mandatario, y luego el plebiscito. Todo ello en un período corto de tiempo, previo a las elecciones nacionales.
¿No será necesario que Tabaré pare la bola de nieve que ha comenzado a rodar? No debemos salir heridos de esta situación. Que nos ilumine el camino, a los que aspiramos a un nuevo período del Frente en el Gobierno, los recuerdos históricos de la fundación del mismo por parte de dirigentes que supieron ver cómo se podría llegar al triunfo: con unidad.
Carlos Scorovich [email protected]
Por el derecho a no ser manipulados
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En el 98 Martínez Carril dio una charla en la Sociedad Española de Melo. Hizo una advertencia importantísima: «El deterioro intencional de la cultura (y por lo tanto de la sociedad y de los individuos) no la hace la globalización (léase: el imperialismo yanqui) por medio solo de los contenidos, sino fundamentalmente, por la forma.
Toda comunicación humana (arte, política, deportes, etc.) tiene forma y contenido. Hoy por hoy, dijo Martínez Carril, el mensaje más antihumanista está en la forma.
Se refería, y lo dijo, a que por ejemplo en el cine y la televisión, las bombas, los bombardeos, las explosiones, los balazos, los crímenes… no dicen, muestran.
El que casi mensualmente un niño ametralle a sus compañeros de aula, en los EEUU es un comportamiento minuto a minuto mostrado en la TV, y contagiado en su forma: como el petróleo robado a punta de revólver en Irak.
El subjetivismo puro (base del individualismo y el egoísmo) no es propagandeado directamente. Por ejemplo, en las telenovelas la ejercitación de lo subjetivo sin asidero en lo real, se introyectan en el telespectador. No son cosas dichas en la telenovela, sino que se ejercita en continuo el sonambulismo y el ilusionismo.
Las 50, 60 o 70 mil personas que se aglomeran en un estadio para asistir a un concierto de música pop, precisan algo de droga para así inventar la ilusión.
Los miles y miles que van a los enormes galpones de «Pare de sufrir», «Dios es amor», etc., precisan de la enfermedad y el dolor, para así inventar la ilusión.
Los millones de televidentes de las novelas de TV, precisan estar «haciendo nada» para así inventar la ilusión.
Y como los sectores dominantes son eminentemente irracionales, su arte eleva esa irracionalidad al nivel de una desesperación universal fatal.
Y esa irracionalidad es presentada sin culpables, como si fuera una peste que invadió el mundo para siempre y que opera a la manera de las fuerzas ocultas de las tragedias griegas.
Se sabe que la difusión de las ideas y más aún su práctica es un campo fuertemente controlado por esos sectores que detentan el poder material e ideológico.
Cuando don Quijote la emprende con su espada, contra los títeres, al grito de «no consentiré», don Quijote ha dejado de ser espectador y se ha transmutado en personaje de la obra.
Se cuenta que en un circo se produjo un incendio, el payaso fue el encargado de comunicarlo al público, pero éste creyó que se trataba de una payasada más y pereció en las llamas. Ante esta anécdota resultaría, que de estar ahí, don Quijote se hubiera salvado, puesto que para él lo real y lo irreal son la misma cosa.
FREDDY SORRIBAS
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