Daniel Baldi. El futbolista y el escritor sin pelos en la lengua

"Me alarman las cosas que se gritan en el baby fútbol"

Indignado por los gritos de los padres a sus hijos en los partidos de baby fútbol, fue que finalmente se decidió a escribir la saga de La Botella Fútbol Club.

Indignado por los gritos de los padres a sus hijos en los partidos de baby fútbol, fue que finalmente se decidió a escribir la saga de La Botella Fútbol Club. Aunque él mismo dice que fracasó al intentar escribir novelas de terror, confiesa que es un viejo anhelo que lo desvela.

Hoy, cuando Lasarte lo pone, intenta hacer goles en Danubio, y en sus ratos libros lee y escribe.

«Nací hace 26 años en Colonia del Sacramento. Soy hijo de un bancario y una maestra, y tengo dos hermanos mayores. Siempre tuve dos pasiones: el fútbol y la lectura. La primera fue la que me dio a conocer, porque ya con 18 años pude debutar a nivel profesional en el club de mi ciudad (Plaza Colonia), y eso me abrió las puertas para irme al exterior, jugar en Peñarol, y hoy estar en Danubio», dijo como carta de presentación Daniel Baldi.

 

¿Como surgió la pasión por la literatura?

Siempre me gustó mucho leer, comprar libros ya de chiquito. El día que llegó a mis manos Elige tu propia aventura, ahí fue que despertó en mí ese interés y esa devoción por la literatura. De ahí en más comencé a evolucionar en el tema; en el liceo leía mucho a Stephen King y luego se despertó en mí la curiosidad y el deseo de empezar a crear mis propios cuentos. Fui transformando, de a poco, esos cuentos en novelitas cortas, hasta que en 2006 se me ocurrió llevar a la editorial Fin de Siglo algunos de esos manuscritos que había recolectado a lo largo de mi vida. Creo que en ellos se despertó la curiosidad, porque yo era un jugador de fútbol profesional, y además mi primer libro, La Botella Fútbol Club, estaba relacionado con el tema.

-¿Se considera un escritor y futbolista o un futbolista y escritor?

No, soy futbolista porque vivo del fútbol, no de los libros. Pero hago las dos cosas con la misma entrega y dedicación. Por suerte he tenido éxito, la gente consume mis libros y las críticas son bastante buenas. Eso me halaga y me da fuerzas, porque cuando se termine la carrera de futbolista, me encantaría seguir con esto porque es algo que amo.

 

-¿De adolescente tenía la duda sobre qué iba a hacer en el futuro, si escritor o futbolista?

-Sí. En el liceo era bastante mal alumno, tenía notas bajas, entonces mi madre me pedía que encarara mejor el liceo, porque con el fútbol no se sabe qué puede llegar a pasar y con los libros tampoco; es como una ruleta rusa. Siempre seguí haciendo las dos cosas. Mal o bien las logré y hoy puedo pagar las cuentas.

 

-¿En que momento del día escribe?

-Por el tema de los entrenamientos, varían los horarios. Si entreno una vez al día, me quedan la mañana o la tarde libre y ahí aprovecho para leer y para escribir. En las concentraciones aprovecho para leer porque me gusta más escribir en casa.

 

Sus libros

¿Básicamente, de que trata la historia de La Botella…?

La historia surge un día, en el 2004, cuando fui a ver a mi sobrino, que tenía 9 años, jugar baby fútbol, y me alarmaron las cosas que los padres les gritaban a los niños y la tensión que les transmitían. Pensé que eso no podía ser, que los padres estaban apostando todo a que sus hijos fueran jugadores profesionales.

Estamos confundiendo las cosas ya desde el inicio; le ponen presiones a un niño que lo que tiene que hacer es jugar desinteresadamente. Se está perdiendo la parte lúdica de esto, que es lo más interesante. Hoy, en el baby fútbol lo más importante es salir campeones. Estamos confundidos, lo más importante es que se divierta y que comience a aprender cómo parar una pelota.

Todo esa situación me alarmó y fue así que empecé a escribir el libro. Ya con la primera publicada, empecé a hacer la segunda, la tercera, y ahora estoy trabajando en la cuarta. La historia es para niños, porque es entretenida, con matices emotivos, pero también es para que los adultos la lean junto con sus hijos. El fútbol no es el tema central de la novela, es el llamador. En la tercera parte empecé a tocar temas como los valores de las personas.

 

-¿Habló con alguno de los niños de baby fútbol para conocer lo que pensaban?

Sí, con un montón, y pude darme cuenta que mi libro es una herramienta para que los padres no se desubiquen.

Son ellos mismos que le acercan el libro a sus padres para que reflexionen. Incluso algunos padres me dicen que el libro es notable y reconocen que se han equivocado.

 

-¿»El desafío de la montaña» apunta a un publico más adulto?

Sí, fue la primera novela que escribí en mi vida, cuando estaba en cuarto año de liceo. A la hora de escribirla tenía en la cabeza la historia de los uruguayos sobrevivientes de los Andes. Eso a mí me partió la cabeza, son unos verdaderos héroes.

Entonces inventé una montaña en Uruguay que tenga diferentes particularidades. Escogí dos personajes que son españoles, que son los mejores del mundo en la década del ochenta, y descubren que había una montaña que nadie había escalado acá, en Uruguay, y deciden venir.

Luego el mundo se sacude cuando no la logran escalar y uno de ellos muere en el intento. ¡Increíble!. Gira en torno a ese tema, pura ficción. Es un pire total (Risas).

Esa idea quedó allí hasta el año pasado, cuando decidí dársela al editor y, después de leerla, me dijo que estaba buena y la lanzaron este año. De hecho, estuvo ternada este año en los Bartolomé Hidalgo como mejor novela juvenil, pero perdí. También estuve ternado con La Botella… pero no gané. Igualmente estar en estos dos años ternado me llena de orgullo

 

Las cualidades de estudiar

-¿Piensa que un jugador que estudie está un paso más adelantado que el resto?

-Sí, estudiar te ayuda en la vida, aparte del fútbol, pero también te incide en el fútbol para ser mejor jugador.

Yo terminé el liceo nocturno en Colonia, y quería hacer una carrera, pero ahí aparecieron las oportunidades de irme al exterior, de México, y nunca pude empezar algo que quise siempre que es la carrera de bibliotecólogo.

 

-¿En qué le sirvió la educación que tiene a la hora de jugar al fútbol?

Primero, en la parte de comunicación. Si sos una persona educada y te sentás con un representante, no se va a hacer el vivo. Manejas tu contrato de otra manera.

Es otra cosa. Después vas a poder manejar mejor a tus compañeros también, hablarles con educación, darles consejos. Estudiar y leer te mejora en general.

-Existen muchas carencias en los futbolistas en materia educativa. En 2009 la AUF va a exigirle a todos los juveniles que si no estudian no van a poder jugar.

-Me parece bárbaro, yo lo aplaudo. Pero hasta el momento se ha hecho todo lo contrario. Si vos sos buen jugador de fútbol, atentan contra el que tiene deseo de estudiar.

A mí me pasaba cuando estaba en la cuarta de Peñarol, con 16 años, el 99% de los jugadores no iba al liceo.

La directiva no incentivaba a que estudiaran. Los más destacados, de los cuales yo no formaba parte, estaban citados para la Selección Uruguaya, entonces, en la mañana entrenaban con Peñarol y a la tarde con la Selección Uruguaya, llegaban muertos a las ocho de la noche.

¡Era imposible que estudiaran por más que tuvieran ganas!

Jamás se buscaban las posibilidades para que no dejaran de estudiar. Y de ese grupo de Peñarol no llegó nadie a primera, y hoy los veo y están laburando en lugares que no se merecen.

 

UN INTENTO FRUSTRADO

-¿En una entrevista confesó que dejó de esc
ribir sobre terror porque no quedaba conforme con el producto?

-Sí, es cierto. El terror es algo muy delicado, lo separa una delgada línea del bueno y el malo. Si no causas el efecto haces el ridículo. Es parecido con lo cómico. Y es un poco lo que me pasaba, no lograba el terror que pretendía. Con el suspenso sí lo logré, pero el terror es el género que más me gusta. Me encanta Stephen King. Tengo muchas ganas de escribir de terror, sobre todo porque en nuestro país casi no existen escritores de terror. Tengo una novela guardada que se llama «El súper héroe», se trata de un tipo común uruguayo que empieza a hacer justicia por mano propia y mata a personajes conocidos de acá, políticos, gente relacionada con el fútbol (Risas). Eso provoca un apoyo social importante, pero el editor me dijo que no, que no podemos sacar eso (Risas). Para mí es un librazo, pero es para adultos y es lejos la mejor novela que hice.

 

UN «BICHO RARO»

-¿Es el único que lee en la concentración de Danubio?

-No soy el único, pero no es lo habitual: somos dos o tres en más de veinte. La mayoría prefiere ver la televisión o aburrirse en vez de entretenerse con un libro. Pero es un tema que abarca no sólo al futbolista sino a toda la sociedad: cada vez se lee menos. Ocurre que hay atracciones mucho más rápidas como la Internet y el PlayStation. Entonces el libro es a lo último que recurren, cuando ya no tienen más nada para hacer.

-¿Se considera una especie de «bicho raro» por leer donde generalmente no se lee?

-Siempre hay chanzas, pero no son en una mala. Siempre está el apoyo y muchos de mis compañeros me han comprado libros y han intentado leerlos. Yo siempre digo que para la lectura no hay que leer lo que te dicen que está bueno o lo que se está vendiendo más; uno tiene que leer lo que le gusta.

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