TIENE LA PALABRA

Las mujeres no  amenazamos, participamos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Como mujeres del sistema político,

como mujeres del gobierno, como mujeres de las organizaciones de mujeres, como ciudadanas en ejercicio de nuestros derechos repudiamos los intentos de las jerarquías religiosas de interferir en la vida democrática del país, buscando amedrentar a representantes del Poder Legislativo amenazándoles de excomunión si votan a favor del proyecto de ley en defensa al derecho a la salud sexual y reproductiva.

La posición del Arzobispado de la Iglesia Católica viola el principio de laicidad del Estado uruguayo buscando imponer hegemónicamente la creencia y posición de la jerarquía eclesial en asuntos que el pueblo uruguayo y sus representantes deben definir libre y democráticamente. Pero, además, con esas actitudes autoritarias tampoco dan cuenta de la sensibilidad y humanidad que la mayoría de los y las creyentes tienen en el ejercicio de una religiosidad en asuntos vinculados a la sexualidad y la reproducción mucho más próxima a las realidades humanas.

La mayoría de la ciudadanía uruguaya, incluyendo a las y los creyentes, está de acuerdo en el uso de métodos anticonceptivos para poder vivir la sexualidad y la procreación de forma plena pero responsable. La mayoría está de acuerdo con el uso del condón para prevenir la transmisión sexual de infecciones y, particularmente, detener la pandemia del sida. La mayoría está de acuerdo en la educación sexual como mecanismo indispensable para generar capacidades y poder desarrollar una vida sexual y reproductiva placentera y saludable. La mayoría está de acuerdo que la ley vigente que penaliza el aborto no ha dado respuesta a ninguna de las mujeres que cada veinte minutos siguen teniendo que recurrir al circuito clandestino para resolver la situación. La mayoría de la ciudadanía considera que decir no a la ley de salud sexual y reproductiva es no dar respuesta a las diversas problemáticas que afectan la vida y la calidad de vida de la población en general y de las mujeres en particular. Este 4 de noviembre el país tuvo la posibilidad de avanzar en el proceso de generar más y mejores garantías para un ejercicio consciente de los derechos humanos. Se necesita adecuar el marco legal para que las distintas estructuras del Estado se preparen para brindar todos los servicios que permitan desarrollar políticas efectivas de prevención, promoción y respeto a las decisiones que tomen las personas, las parejas y las familias en torno a todas estas dimensiones de la vida.

Más allá de si a nivel personal cada quien tiene una posición tomada en relación a si practicaría o no un aborto en caso de enfrentarse a un embarazo no esperado, el debate se centra en si el sistema político será capaz de afrontar el desafío con la enorme responsabilidad que tiene en sus manos. En el debate del proyecto de ley de defensa al derecho a la salud sexual y reproductiva estará no solo en juego el generar marcos legales que sean más adecuados y estén a la altura de la realidad sino que también estará a prueba la defensa de la laicidad del Estado uruguayo.

Y, por si alguien nuevamente tiende a confundirse, desde las organizaciones sociales y sindicales, desde la ciudadanía organizada, desde las mujeres comprometidas con la política que trabajamos democráticamente por encontrar la mejor solución a una demanda de larga data, no agredimos, no amenazamos, no ejercemos una presión autoritaria, participamos legítimamente desde nuestro derecho y responsabilidad de construir los cambios que hagan de Uruguay un país cada vez más democrático, más justo, más solidario y garante de la igualdad de oportunidades y derechos.

A pesar de las continuas postergaciones que ha sufrido el tratamiento de este tema, hemos apostado hoy, como siempre, al diálogo dentro del sistema democrático, sin avasallar a los que tienen posturas diferentes como corresponde a una sociedad que debe promover la tolerancia, la no discriminación y los derechos humanos.

Pero si queremos dejar bien en claro que las mujeres, en el ejercicio de una ciudadanía plena, ya no admitiremos que nuestros cuerpos, nuestros derechos y nuestras decisiones sean territorio de dominación de los poderes que históricamente han pretendido controlarlos.

CONCLAVE DE MUJERES [email protected]

 

Carta abierta al embajador  argentino en  nuestro país

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Desde mi más profundo respeto por vuestra presencia como representante de un pueblo hermano en mi país, es que me atrevo a rogarle en nombre de infinidad de uruguayos perjudicados por el ignominioso corte y bloqueo de la ruta 136, interceda ante las autoridades de su país a efectos de respetar la Constitución y todos los órdenes que se puedan imaginar, respecto al libre tránsito de hombre, mujeres y criaturas, de un país a otro.

No puedo concebir que desde su más alta investidura no pueda intervenir en una situación que nos ahoga y nos presiona, al punto tal de haber separado familias, llevado a la quiebra a uruguayos como a entrerrianos con el único motivo de ejercer la violencia impunemente ante la pasividad y el desinterés de vuestro gobierno.

Su delicadeza, su galanura y altura demostrada en infinidad de situaciones, no son compatibles en un tema que va más allá del Tribunal de La Haya, y que se inserta en el patoterismo en el grado más alto por quienes «iluminados», casi dogmáticos e irracionales, se abrogan para sí el determinar quién pasa y quién no por Arroyo Verde.

Si la democracia, bendición de estos países del sur, hoy alejados del fantasma de las dictaduras que tanta opresión nos generara, forma parte, como sabemos de vuestro diario vivir es conjugada en cada día al enfrentarnos al espejo, no nos cabe duda que coincidirá con nosotros en que esta situación debe terminarse para que estos dos pueblos hermanos vivan como tales, y no aprisionados por un grupo de semejantes que, quizás equivocados proyectan sus radicalismos de manera tal que casi los convierte en «talibanes».

No se puede dejar que el miedo gane, la libertad tantas veces defendida por nuestros San Martín y Artigas, es propiedad de todos, de Ud. mi respetado embajador, de vuestros connacionales, y de los uruguayos que silenciosamente han visto destrozados sus hogares y sus ingresos, congelados ante la imposibilidad de enfrentar la fuerza bruta, expresión pura de las fieras irracionales que no ven más allá de sus pensamientos para ejercer sus derechos, derechos que emanan de una expresión tan arcaica y paleolítica, que sólo avergüenza a vuestros hermanos argentinos. Apelo a su consideración, y a la observancia de los más primarios derechos constitucionales, para hacerle llegar a las autoridades de vuestro país el quejido lejano de un habitante que no defiende a Botnia ni a ninguna de las cuestiones que se alegan para imponer la prepotencia, y solo eleva su voz con el derecho que nos da la libre determinación de los pueblos de América. Sin más y con mis mayores respetos, saludo a Ud. con la consideración más alta que a través de vuestra estadía en nuestro país se ha ganado.

JORGE PEREZ C.I. 885.911-8

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