Repercusiones de la ley

Ricardo Olivera, uno de los creadores de la Ley de Concurso y Reorganización Empresarial presentó a los médicos el proyecto antes de que diera inicio la Comisión General que trató el tema. La regulación sustituiría el esquema concursal actual y se dejaría de utilizar la figura de quiebra o concordato.

La ley intenta dotar a las empresas en dificultades de un instrumento que permita la supervivencia de las unidades viables y una liquidación eficiente y equitativa, contemplando a todos los agentes involucrados. Olivera explicó que no es la mejor solución para el Casmu, pero dada su situación actual, la Ley sería perfectamente aplicable.

La reglamentación prevé que sea un juez el que designe un interventor o síndico en caso de que los proveedores inicien las acciones contra el deudor (concurso necesario) o que la propia empresa lo solicite (concurso voluntario). El procedimiento implica tres pasos sucesivos: convenio deudor-acreedor, liquidación de la entidad en su totalidad, liquidación en partes.

Una vez terminada la exposición de Olivera, en los pasillos del SMU se sintió el descontento de los médicos. Un grupo de diez profesionales discutieron durante largo rato lo inevitable de la intervención.

«Hasta cuándo nos vamos a bajar los pantalones», «con esta Ley no se salva ninguna mutualista porque todas tienen deudas», o «al final siempre nos enteramos de todo por la prensa», fueron algunas frases que se escucharon.

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