VIENDO A BIONDI
Además tuvo un pasaje por Montevideo mucho antes de ser famoso y triunfador.
Por mediados de la década del 40, los noctámbulos que recalaban en la confitería y boite ubicada en San José, entre Julio Herrera y Río Branco, no le prestaban demasiada atención a su show.
Es que, a La Mezquita se concurría buscando sus explosivos cóckteles y las hermosas mujeres que abundaban en su moderno salón. El espectáculo de «varieté» se componía de una jovencita llamada Lolita que cantaba temas españoles, un mago que hacía trucos con naipes y un dúo compuesto por un cómico y un acróbata y malabarista de nombre Dick. Mientras uno saltaba y hacía volar botellones por el aire, el cómico que se llamaba Pepe Biondi hacía muecas, morisquetas y contaba chistes sin parar. No tenían mucho éxito aunque se notaba que el malabarista Dick, un payaso retirado de origen ruso, tenía mucha experiencia en el género.
Era además un contorsionista que se tiraba al suelo poniendo sus piernas detrás de la cabeza mientras Biondi hacía gestos de dolor y de asombro. No duraron mucho en la noche montevideana de la confitería La Mezquita y volvieron a Buenos Aires.
Se dedicaron a pulir su show y le agregaron mucho más humor. Fue cuando tuvieron gran éxito y empezaron a actuar seguido en los cabarets de la calle Corrientes y así los vieron contratistas muy importantes. Comenzaron a viajar y su número fue bien recibido en varios países de América. En México el dúo de Dick y Biondi actuó en televisión sin siquiera soñar que ahí estaría la clave de su descomunal éxito posterior. Llegan a Buenos Aires y el ruso Dick tuvo líos sentimentales y el dúo se disuelve justo poco tiempo antes de recibir una importante propuesta de Canal 13 que era líder de audiencia. Pepe Biondi asume el contrato y forma una pequeña compañía de actores con su yerno, el cubano Díaz Lastra que luego brillaría también con Alberto Olmedo. En esa compañía de Biondi encontramos a una jovencita llamada Luisina Brandó. El programa televisivo es una rápida sucesión de cuadros humorísticos con un personaje central interpretado por Biondi y un par de actores que lo secundaban. Los televidentes argentinos, y al poco tiempo los uruguayos, pues el programa llegó por intermedio de Montecarlo, Canal 4, se acostumbraron a reír sin parar con ese humor limpio, inocentón y con mucho de golpe y porrazo de origen circense. Las familias rioplatenses se aprenden de memoria el nombre de graciosos personajes como Narciso Bello, Pepe Galleta «el único guapo en camiseta», Pepe Curdeles, Pepe Estropajo» «que le tiene alergia al trabajo» y el desopilante Pepe Miseria que impuso su frase» ¡que suerte para la desgracia!». Cuando Biondi llegaba por el verano a Uruguay para descansar en Piriápolis, nunca dejaba de recordar sus inicios en La Mezquita «donde nadie nos daba bolilla», contaba riendo. También recordaba un corto publicitario que filmaron en Montevideo junto a Dick para prevenir accidentes de tránsito.
Muchos años habían pasado desde aquel pibe que aprendió su oficio en un circo y que vendía diarios pues había que ayudar a su familia de humildes inmigrantes napolitanos. El humorista del «¡Patapúfete!» dejó una vibración de sana alegría que aún resuena en la memoria popular. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
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