Donación de órganos. Veintidós personas esperan un corazón, una de ellas en estado crítico

El mayor acto de generosidad

Luego de la muerte de Fati Arostegui, la directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante (INDT), Inés Alvarez, aseguró a LA REPUBLICA que «todos los pacientes son importantes».

Actualmente hay 22 personas en lista de espera de corazón, y uno está en situación de emergencia. Es decir: mantiene su vida a través de drogas sinotrópicas.

Por lo general, si en dos años no se consigue un trasplante, el paciente muere. En Uruguay, las personas suelen esperan entre seis y ocho meses.

El promedio es de entre 10 y 12 trasplantes de corazón al año. En 2007 fallecieron tres adultos en lista de espera. En el caso de los niños las cifras evidencian otra realidad: el 50% de los pequeños mueren. Esto se debe a que es muy difícil conseguir un corazón para ellos, ya que el tamaño del órgano se debe adecuar a su caja toráxica. Entre 2004 y el 2008 sólo se realizaron dos operaciones de este tipo entre niños menores de 14 años.

 

De yapa

Juan Piaza es una de las personas que tuvo suerte y cuenta su historia. A los 14 años empezó a sufrir síntomas que indicaban que su corazón no funcionaba bien. Se agitaba y no podía dormir recostado porque se ahogaba. En esa oportunidad esperó un mes y medio para recibir un nuevo corazón.

«Es muy loco a lo que la ciencia ha llegado, un día no podés ni caminar y a los quince días estás impecable; es un contraste muy grande», dijo Juan a LA REPUBLICA.

Su historia es particular. A los siete años del primer trasplante empezó a sentir los mismos síntomas, ingresó en la lista de espera y fue nuevamente operado. Ahora, con 25 años, asegura que lleva una vida totalmente normal. «Trabajo en un teatro, soy iluminador. Estoy bajando y subiendo escaleras constantemente», dijo

Con relación a los donantes, dijo que está muy agradecido porque es un acto de solidaridad hacia la sociedad. «Nunca tuve la curiosidad de conocer a la familia de mis donadores. Es bueno que la donación en Uruguay sea anónima. Sí estoy muy agradecido a los donantes en general y a la sociedad. Lo que estoy viviendo ahora es de yapa», afirmó Juan.

 

El suplicio de la diálisis

Fredi Goró, de la Asociación de Trasplantados, aseguró a LA REPUBLICA que actualmente hay 3.000 personas en diálisis. Si bien hay gente que pasa diez años haciéndoselas, lo más conveniente es que se sometan a un trasplante de riñón lo antes posible.

Goró recibió el órgano en 1989 y hace 41 días tuvo que someterse a una nueva operación. Treinta y tres meses atrás volvió a la diálisis. Ambos órganos provinieron de personas fallecidas.

Una persona con transplante de riñón debe tener ciertos cuidados, como no comer con sal, pero en lo demás llevan una vida totalmente normal. «Antes del trasplante debía hacer una dieta estricta; ahora puedo comer lo que quiera», aseguró Goró.

 

Las mejores condiciones

La directora del Instituto Nacional de Donación y Trasplante, Inés Alvarez, explicó a LA REPUBLICA el procedimiento por el cual una persona ingresa en la lista. Hay tres tipo de casos: de emergencia, de urgencia y electivo. Las personas en emergencia y urgencia viven una situación de muerte inminente. Los pacientes electivos están en una mejor situación y se les puede ofrecer el órgano más adecuado, el más compatible; no vive una situación crítica de muerte.

Uno de los aspectos que destacó la doctora Alvarez fue la condición en la que el paciente ingresa a la lista de espera. «El médico debe ingresar al paciente a la lista de espera en las mejores condiciones; de esta forma la operación resulta más efectiva. Si entra en condiciones terribles, ya en CTI y sostenido por drogas, el trasplante es más complejo», explicó.

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