TIENE LA PALABRA
Ladran Sancho, señal que cabalgamos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los blancos, que son magníficos opositores ¿para qué quieren ser gobierno nuevamente si se están sindicando como excelentes opositores, solicitando a diestra y siniestra todas las interpelaciones que se les ocurre, en la manifiesta oportunidad de tratar de sacar rédito político? Así les va. Ahora resulta que todo lo que hace y está haciendo este gobierno está mal hecho. Y ellos, ¿qué hicieron, que sus gobiernos han tenido una duración tan breve? Resulta también que son unos iluminados, hay que seguir soportándolos por todos los medios de comunicación que están a su servicio, «aportando» sus soluciones a la mayoría de los emprendimientos y proyectos de este magnífico gobierno que estamos teniendo en mucho tiempo a esta parte, y cuando no encuentran o no se les ocurre argumentos en contra, somos soberbios o incapaces. ¡Por favor déjense de j…! se han derrumbado y el gran circo que montan produce y causan hilaridad y dan lástima. Tendrían que aprender que frente al pueblo se debe gobernar y no a sus espaldas, y allí sí podrían tener posibilidades. Tienen además, a sus aliados los colorados, que no les van en zaga. Para criticar nuestro gobierno no han aprendido nada y están acusando el golpe y para no extenderme más, una última reflexión: Están usando una vieja sigla que antes les daba muy buenos resultados: el MOFE, para molestar, obstaculizar, fastidiar, entorpecer. «Que les vaya bien en este emprendimiento». Lo saluda atte.,
UMBERTO DE CARMELO C.I. 2.832.950-7
Patrimonio nacional: ¡educación!
Señor Director de LA REPUBLICA
Doctor Federico Fasano Mertens:
Estamos en medio de los días en que se festeja o se recrea el patrimonio de nuestro país. En todos los ámbitos: edilicios, expresiones musicales, muestras de pintura, en fin todo lo que fue y es nuestro acervo cultural. Mostrando lo que este pequeño país ha sido, mostrando al mundo que aquí se conjugaron multifacéticas culturas, impregnando al autóctono con costumbres traídas de diferentes zonas del planeta, a través de los inmigrantes que llegaron a principios del siglo pasado a estas tierras, buscando un lugar para sí. Lo encontraron, con costumbres muy diferentes, con religiones diversas, con idiomas que nada se asemejaban al que se hablaba por aquí. Gustos alimenticios que fueron mezclándose con los que tenían nuestros antepasados, formando una mezcla tal que han logrado conjugar para todos los gustos. También esa legión de recién llegados traía sobre sus espaldas una cultura que nos llevó a conocer otros horizontes, y a ellos a absorber todo lo nuestro. Y prueba de ello es que, aunque parezca vulgar, asimilaron una bebida, que como al decir de mi abuelo: chupan agua caliente, el mate amargo.
Qué encontraron, y les maravilló, en nuestro país: educación gratis y laica. De primer nivel, reconocida fuera de fronteras, como tal. Primaria, secundaria y terciaria. Aprendizaje de muchos oficios, y con un país, como decía, pequeño pero pujante. Con planes serios con miras al futuro. Trabajo permanente. Ellos pusieron su esfuerzo, y me consta por experiencia familiar, agregando a nuestro acervo, labores que por aquí se desconocían. Con mucho entusiasmo hacia las actividades rurales y de campo, adonde fueron a parar, algunos eligiendo, otros por necesidad, pero que de cualquiera de las dos formas lograron éxitos que hasta el día de hoy perduran en sus descendientes.
Todo ello con una convicción que era muy palpable en todas las colectividades que desembarcaron en nuestras playas: sus descendientes deberían estudiar, sí o sí. Y el trabajo era su meta. Sabían que de él surgiría el progreso, el bienestar, el desarrollo intelectual, etcétera.
No olvidemos que de esos hombres y mujeres, llegaron las primeras luchas reivindicativas sociales. Con anarquistas que traían en su sangre esa lucha desde el viejo continente y otras regiones, y que fueron creando otras vertientes, pero con una sola meta: mejorar salarios y condiciones de trabajo. Impulsaron los obreros y obreras a nuclearse en organizaciones (sindicatos) para poder así acceder a mejoras en sus labores. Encontraron eco en los nuestros, y ello llevó a lograr leyes laborales que hasta el día de hoy se aplican.
Y su ejemplo nos enseñó algo fundamental: a tener sueños, a tener utopías. Venían precedidos de holocaustos, y de haber sufrido afrentas terribles de discriminación, de muerte, de padecer hambre por muchos años. Y quizás nosotros, por no haber sufrido esas atrocidades, por tener alimentos en nuestras mesas, al principio no los comprendíamos. Mas su accionar contagió y felizmente se unió el criollo con el gringo y apareció de esa mezcla toda una generación que llevó a tener orgullo de nuestras costumbres y nuestras condiciones de vida.
Los sueños, las utopías son lo que nos hacen caminar. Nos llevan a tener en el horizonte metas a las cuales, sabemos que son difíciles de alcanzar, más no imposibles. Y aquí no pretendo filosofar con algo tan trillado. Pero no por ello tan fundamental para el hombre.
Y no es cuestión de mirar hacia atrás. Que no nos permitiría vivir el presente y avizorar el futuro. En esta oportunidad, creo que el ejemplo que nos han legado nuestros mayores, con su manera de ver la vida, con trabajo, con alegría, con esperanza, con planes de futuro, con honradez, con mente abierta para asimilar los adelantos que les tocó vivir en un siglo que fue brillante en ese aspecto, y con algo que rescato e invito a que nos sumemos a ello todos (cuando digo todos, todos).
Tener como premisa fundamental, en la mente y el accionar de los dirigentes y dirigidos, lo único que puede llevar a que nuestro país vuelva a ser, quizás mejor de lo que fue, y que abre todas las puertas, que eleva el espíritu, que permite que no haya diferenciación entre los unos y los otros. Que permite que no nos contaminen con ideas ni métodos que han llevado a que nuestra juventud carezca de lo esencial para su futuro: educación.
Carlos Scorovic [email protected]
Por culpa de la burocracia no pude acceder a préstamo de vivienda
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es sin duda loable la intención del Mvotma de otorgar préstamos para viviendas a ciudadanos de ingresos medios. Pero resulta frustrante ver cómo falla la burocracia que lleva a dicho préstamo. En mi caso (aclaro que llamé en dos oportunidades al 0800 Hogar para averiguar), se me informó telefónicamente que el ahorro necesario (220 UR) no era imprescindible aunque lo tuviera en una cuenta (tengo una cuenta en el BHU y otra en el BROU, las que sobrepasan esa cantidad).
El día 7 de octubre, al presentarme junto con mi señora, recibo la frustrante noticia de que no podemos inscribirnos por no tener el dinero en una sola cuenta.
No puedo expresar el sentimiento de impotencia que sentimos al ver que llenando todos los requisitos, por información mal dada en el Servicio de Información Telefónica, perdimos tiempo, esfuerzo y esperanzas de inscribirnos para acceder a una vivienda, ya que el plazo vence hoy.
¡Lamentable y frustrante!
JORGE CARABALLO C.I. 2.913.791-3
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