Los mozos deberán controlar la ingesta abusiva de alcohol
En un futuro no muy lejano, los mozos de bares y boliches estarán capacitados para prevenir el consumo abusivo de sus clientes, lo que implicará minimizar los efectos y las reacciones negativas. Más allá de la experiencia que les otorga trabajar en el medio, recibirán capacitación especializada a través de talleres.
Relojear la mesa
En primer lugar el personal deberá reconocer al bebedor que manifieste conductas de riesgo, tanto propias como hacia el entorno. Según la guía del «Programa de dispensación responsable», estos potenciales clientes son «bebedores solitarios» que repiten una fuerte consumición en un breve lapso de tiempo, «grupos de amigos que hacen competencias para ver quién consume más» o personas que llevan mucho rato bebiendo o que acaban de ingresar al local pero lucen intoxicadas.
Sugerencias de la casa
Son varias las sugerencias para prevenir la intoxicación de la persona dentro del boliche. Una es «servir comidas para que los alimentos hagan más lenta la absorción del alcohol y porque mientras el cliente come no bebe». La granola puede ser un buen acompañamiento, porque los alimentos salados provocan sed.
Otra manera de reducir el efecto es acompañando «el pedido de bebidas alcohólicas con un vaso de agua por cliente». Asimismo se recomienda «evitar las promociones de bebidas alcohólicas 2X1, barra libre, o ´bebe todo lo que puedas aguantar´, concursos de bebidas, etcétera». También se sugiere «acercarse en privado al cliente que está bebiendo demasiado, sin tocarlo, ni violentarlo», para ofrecerle una bebida sin alcohol mientras intercambian algunas palabras.
Menos alcohol, ¿menos ventas?
«Es mejor tener un cliente feliz que uno embriagado que no vuelva más», dijo Daniel Fernández, vicepresidente de Centros de almaceneros minoristas, baristas, autoservistas y afines del Uruguay (Cambadu). «Además no le cambia la vida a los comerciantes vender dos copas más. Es un error pensar que quieren hacer daño por vender más bebidas», exclamó.
Por otra parte, Milton Romani, secretario de la Junta Nacional de Drogas (JND), destacó que fueron los integrantes de Cambadu quienes se acercaron, en 2002, preocupados por el consumo abusivo. «Los empresarios de la Ciudad Vieja fueron los primeros en pedir ayuda, porque se daban cuenta de que esa zona se mostraba pujante, con gran interés turístico, pero empezaba a complicarse por un consumo no responsable de alcohol», explicó.
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