Doctor Raúl Germán Rodríguez, Tesorero de la Junta Directiva

El CASMU reclama que se cumpla la ley, integrando a los adultos mayores al FONASA

­¿Cómo evalúa estos ocho meses de puesta en marcha del Sistema Nacional de Salud?

­Para que el sistema funcione, lo que se requiere es que todas las personas ingresen con iguales derechos al Fonasa. El Sistema les está debiendo esto a las personas de la tercera edad, que construyeron el Uruguay, y que hoy se encuentran imposibilitadas de acceder al sistema mutual. Y si han accedido, muchas veces no lo pueden usar por los costos.

Estas personas trabajaron toda su vida y, cuando requieren mayores cuidados en su salud, no pueden acceder al sistema mutual.

Pero a su vez, si bien esto es una deuda social que debe pagarse, no es menos cierto, de acuerdo a como planteó la capitación el gobierno, que si no se cumple desequilibra el sistema y pone en riesgo al sistema mutual, que costó al Uruguay 150 años de construcción y que le dio niveles de salud comparables a los países más desarrollados.

­ ¿Qué fortalezas tiene el CASMU en este Sistema de Salud?

­Tenemos la fortaleza de desarrollar el sistema del Nivel Primario de Atención como ninguna otra institución en el país, con los médicos y especialistas de zona, y a ello se suma todo lo tecnológico que estamos desarrollando.

Por todo esto y por la forma y criterio en la atención, agregada a que la filosofía del Sindicato Médico se tiene que trasmitir a través de nosotros, el Casmu es la institución más importante para la reforma del sistema de salud. Eso es lo filosófico. Lo que uno se plantea y lo que se plantea la actual Junta Directiva. Ahora, la realidad que nos plantea el gobierno es otra cosa.

 

­¿Cómo era la situación de la Institución al asumir esta Junta Directiva y qué pasos se han seguido para buscar soluciones a los problemas planteados?

­Esta nueva integración de la Junta Directiva del CASMU asumió hace 13 meses con la intención de imprimirle una forma de gestión diferente a las anteriores, que sin duda fueron exitosas, ya que posicionaron al Casmu como la primera institución de nuestro país.

Pero se requerían cambios, puesto que cuando asumimos nos encontramos con una situación caótica de enfrentamiento con el gremio y una situación económico­financiera sumamente complicada. Se precisaba una nueva visión respaldada por el voto de los médicos, para darle un nuevo impulso a la institución.

Es un período importante porque no solamente se dan cambios aquí, sino también en el país con la puesta en marcha de la reforma del Sistema de Salud, sobre el cual hay diferentes opiniones, a favor y en contra. Pero es ley y hay que cumplirlo.

Por lo tanto, tenemos que adaptarnos a esa realidad y colocar al CASMU en esa línea. No hay reforma del sistema de salud sin el CASMU, ya que es la primera institución privada y además es la de los médicos. Por lo tanto, lo que nos pase a nosotros tiene mucho que ver con la salud en Uruguay.

Además, es hacia donde miran las otras instituciones, que son menores, pero que tienen una línea que el CASMU ha marcado durante años y es la que puede guiar los pasos a seguir dentro de este nuevo sistema. Porque el CASMU, tiene el mejor equipo médico ­unos 3.500­ y es donde la mayor parte de los profesores de la Facultad de Medicina ejercen su profesión.

 

­¿Cuál es la realidad y cómo la enfrentan?

­Cuando asumimos, la institución vivía un deterioro importante, pues existía un atraso en el pago de los salarios de los funcionarios. No se puede tener un clima organizacional adecuado si se les debe a los trabajadores y era lógico que ellos reclamaran.

Nos planteamos revertir la situación y lo hicimos. Logramos comenzar a pagar en fecha, con dificultades sí, pero todos cobran dentro del mes y un 30% por encima del laudo.

Por eso me parece que también es bueno que se mire lo positivo: que logramos pagar en fecha, que no despedimos a nadie durante la crisis de 2002 y, pese a que tenemos 200.000 socios en Montevideo, cuando antes eran 280.000, y otros 40.000 en el Interior; la estructura no se ha tocado. Nosotros priorizamos el trabajo y no tocamos al trabajador.

Este formato en el mundo no se ve: que el propio sindicato desarrolle un centro de asistencia que brinde atención de alta calidad a los asociados y que sea de referencia a los demás. Porque si el CASMU lo da, los otros lo tienen que dar.

Cuando el paciente requiere lo importante y lo difícil, aquí lo tiene y es muy difícil que se le niegue, se realiza un esfuerzo económico para que tenga lo que necesita, dentro de pautas normales, porque a veces se piden cosas que aún están en investigación y nuestros pacientes no son «conejillos de indias».

 

­En este esquema, ¿cómo se ha manejado la inversión en nueva tecnología?

­Se ha realizado una gran inversión en tecnología, algo que era un «debe» importante. Se compraron dos tomógrafos, dos Arco en C, un mamógrafo más para poder llevar adelante el programa de prevención de cáncer de mama, que el Ministerio exige.

Adquirimos cuatro carros de anestesia, cambiamos todos los bisturís eléctricos, compramos la última tecnología para oftalmología, 14 respiradores de última generación para CTI, 100 concentradores de oxígeno para uso en domicilio de pacientes, y muchas cosas más… Todo esto en el transcurso de este año.

El Ministerio de Salud nos marca que este es el camino. Reitero: uno puede o no estar de acuerdo; pero nosotros invertimos y nos jugamos a ese camino.

Pero nos encontramos con que la ley no se aplica como se debe. Porque si nos obligan a atender a los niños, ¿por qué quedan afuera del Fonasa los adultos mayores?. Eso no se entiende ya que también lo dice la ley y sin embargo no se está cumpliendo.

 

­¿Y esto cómo cambiaría la situación de la institución?

­El ingreso de esta franja de la población serviría para equilibrar los números, ya que con la atención a los niños, la cuota que recibimos ha bajado. Entonces, si ellos ingresan, la cuota se empareja.

Así como está ahora, el sistema no «camina» porque «le falta una pata», porque hay gran cantidad de personas que no obtienen la atención que requiere. Además, son quienes más necesitan la atención médica, y el CASMU quiere recibirlos y brindarles esa atención.

Pero todavía hay más. Se dice que se puede disparar la inflación y se fija una cuota mutual que no tiene nada que ver con la realidad. Tenemos que aumentar los salarios, entonces los números no cierran.

El ingreso de los menores al Fonasa le significó al CASMU una pérdida mensual de $ 3 millones. Y el no ingreso de adultos mayores le significa una pérdida de $ 35 millones por mes. La pérdida de ajuste de cuota por debajo de la paramétrica vigente, que fue menor en enero y julio, produjo desde enero una pérdida de $ 8,5 millones y de $ 4,5 millones a partir de julio.

No es justo que tomen a la salud de rehén de la inflación. Hay otros sectores donde se puede buscar soluciones para evitar la suba de la inflación.

A pesar de todos estos inconvenientes, seguimos buscando los caminos para seguir adelante, procurando lo mejor para nuestros usuarios y para el sistema de salud.

El gobierno nos dice que tenemos que caminar en un sentido, que tenemos que implementar programas… Nosotros lo hacemos, pero también necesitamos una ayuda desde el gobierno en la financiación de esos programas, puesto que la mayoría no están financiados.

En enero teníamos equilibrado lo operativo con los ingresos. Hoy se nos desequilibró, pero no por culpa de nuestra institución.

 

­¿El CASMU está preparado para la apertura del «corralito» mutual?

Ese es otro problema que tenemos. Estamos trabajando con un nuevo programa denominado Crecer.

Crecer en calidad, en eficiencia, en atención, entre otros, y por ello hablamos con nuest
ros funcionarios para que nos den sus impresiones.

Si se da la apertura del «corralito» y no es limpia, es peligrosa para todos. ¿Qué quiere decir limpia? Que quien quiera afiliarse al CASMU, lo haga sin problema, sin intermediación financiera lucrativa, donde se realiza compra de afiliados.

Queremos que se haga cumplir la ley que impide esta intermediación, lo que en este momento no ocurre. Estamos preparados para esta apertura siempre y cuando se haga dentro del marco legal existente y que permita que la gente elija dónde quiere ser atendida. Además, hay que categorizar a las instituciones, lo que va a implicar colocar al CASMU dónde está en relación a las otras mutualistas. Queremos que se categorice a las instituciones por la atención a sus afiliados para que estos tengan libertad de elegir dónde atenderse, sabiendo los servicios que realmente se le brindan.

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