Segundo debate. Estrategia nacional para la infancia y la adolescencia 2010-2030

Proponen reducir pobreza infantil desde un modelo de sustentabilidad social

En los primeros días de setiembre, autoridades y miembros de diversas organizaciones que trabajan con infancia y adolescencia comenzaron a debatir ideas en el marco de la Estrategia Nacional para la Infancia y la adolescencia 2010-2030 (ENIA).

Ayer se realizó la segunda jornada de trabajo, que se extenderá hasta hoy al mediodía, cuyo tema principal versó en la sustentabilidad social. El debate se centró en un texto realizado por el sociólogo Gustavo de Armas en el marco de ENIA.

 

Desarrollo sostenido

El documento «Sustentabilidad social» plantea además que la generación de un modelo de desarrollo nacional sostenido posibilitará cambios en el panorama de la niñez y adolescencia en los próximos años.

«La sustentabilidad social del país depende, entre otros factores, de lo que se pueda hacer en las próximas décadas en materia de políticas sociales dirigidas a niños y adolescentes, en el entendido de que estas políticas contribuyen a la formación de capital humano; ciudadanos, piezas claves en cualquier modelo de desarrollo que pretende ser sostenido y sustentable en el tiempo», dijo el especialista.

Para llevar adelante el segundo debate sobre el tema y crear estrategias que aseguren un balance entre las generaciones ­que los niveles de pobreza entre niños y adolescentes sean similares a los de los adultos mayores­ se centraron en puntos de reflexión que el sociólogo determinó como relevantes para su consideración, como la educación, la inversión y la seguridad social.

 

Cómo lograrlo

El texto «Sustentabilidad social», elaborado por el sociólogo y utilizado como referencia para el debate, propone, en primer lugar, el desarrollo de una política integral universal para la primera infancia, en la que las familias deberán ser ayudadas en el cuidado infantil en los primeros años de vida de sus hijos.

Este desarrollo se concentra en la salud y los distintos servicios necesarios y, al mismo tiempo, en la universalización de las ofertas de centros de atención a la primera infancia, como los CAIF y otros de educación inicial.

También se deberá apostar a fortalecer la educación entre los 4 y los 12 años, puesto que en nuestro país, en los últimos diez años, las escuelas de tiempo completo y en contexto crítico han demostrado importantes avances en la reducción de la repetición escolar.

La actividad educativa también tiene que ser analizada en la adolescencia, en la que se verifica una gran deserción estudiantil y bajos niveles de inscripción, «muy bajos en comparación con países de la región, por lo que ubican a Uruguay en una situación de desventaja frente a los países más desarrollados, y ahonda la brecha que nos separa de ellos», explicó De Armas. Para esto debe ser pensada la oferta educativa y tiene que apostarse al fortalecimiento y la expansión de áreas como la educación técnica profesional.

El componente seguridad social también tendrá que ser replanteado, según lo propuesto, al igual que el aumento del gasto público social en los niños y adolescentes. «Se deberá incrementar la inversión pública en la infancia, sin descuidar a las otras franjas de la población», sostuvo el especialista.

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