Cuando el resultado es algo secundario
Además de jugar en el Parque de los Príncipe los chicos pasearon por París y visitaron Euro Disney.
Como sus pares de Camerún no tenían canilleras, «los charruítas» les cedieron las suyas para disputar los partidos.
El domingo 7 de setiembre los juveniles jugaron dos partidos ante 26 mil espectadores en el estadio del Paris Saint-Germain.
Los partidos
«Fue una suerte haber sido la líder de la delegación. La vivencia de que los chicos tuvieron al haber conocido a gente de su misma edad, de más de 40 países, es algo imborrable. Los resultados no acompañaron, pero es algo secundario», dijo a LA REPUBLICA la jefa del proyecto por Danone, Raquel Sonsol, a pocos días de retornar de Francia.
Luego de derrotar, el pasado 24 de mayo, por penales a River Plate en la final del Mundialito Danone, en el Estadio Municipal Charrúa, la delegación celeste viajó a París para disputar la novena edición de la Danone Nations Cup. Junto con los 14 menores de la generación 96 de Nacional, viajaron los representantes de Danone en Uruguay, y de la agencia Neto Comunicación Integrada, coordinadora del Mundialito en Uruguay. Además, 19 familiares acompañaron a los chicos para alentarlos en los partidos. El primer día de competencia enfrentaron a sus cuatro rivales del grupo H, venciendo solamente a Islas Mauricio por penales. Los partidos se disputaron en la cancha del estadio Parc des Sports du Hameau in Plessis Robinson. El domingo 7 de setiembre, ante 26 mil espectadores, en el Estadio Parque de los Príncipes, disputaron sus últimos partidos: vencieron a Polonia y Rumania. Aunque terminaron en la posición 25° entre 40 selecciones juveniles, «la experiencia superó a los resultados obtenidos», señaló Sonsol.
Un diagnóstico erróneo
A pesar de los resultados, no faltaron motivos para festejar la gran noticia que levantó el ánimo de los jugadores y posibilitó la victoria frente a Isla Mauricio: la presencia en cancha de Franco Lummati, integrante del equipo que fuera internado tres días antes de viajar con un diagnóstico de grave insuficiencia cardíaca, y por lo tanto, no pudo viajar con la Selección. Un día después de la partida del equipo el diagnóstico fue reevaluado y catalogado como erróneo y gracias a intensas gestiones fue posible que viajará a París para jugar los dos últimos días de competencia. «Por suerte, Franco pudo viajar y estar presente; todos los chicos jugaron el campeonato», reveló Sonsol.
Nuestros representantes celestes mostraron su solidaridad al prestar sus canilleras a los niños del equipo de Camerún, que se las habían olvidado en su país. «Fueron los chicos más alegres del campeonato. Se ganaron el cariño de todos y sobretodo el nuestro. Desgraciadamente no salieron campeones; se lo merecían», indicó. El vencedor del campeonato fue el locatario, Francia; Rusia culminó segundo, y Alemania en la tercera posición.
No fue sólo fútbol
Los 14 chicos de Nacional tuvieron la posibilidad de conocer distintos puntos de París. La avenida Champs Elysee, la torre Eiffel y hasta el espectacular acuario Acqua. También quedaron impresionados con la boutique del París Saint-Germain. Además fueron invitados por el embajador Jorge Lepra (ex ministro de Industria) a concurrir a un almuerzo en su homenaje en la Embajada de Uruguay en París. Pero sin dudas que la experiencia máxima fue haber conocido Euro Disney (en las afueras de París).
Durante tres horas cerraron el parque de Diversiones para las 40 delegaciones. Otra rica experiencia fue haber recibido del propio astro del fútbol Zinedine Zidane una copa y medallas para toda la delegación, por el solo hecho de haber participado. Quizás en unos años, alguno de estos charruítas lleguen a ser ídolos del fútbol mundial como lo fue el ex campeón del mundo galo.
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