Emplear a reclusos: un tema complejo
El asesor de varios organismos internacionales entiende que para que los ex reclusos no reincidan hay que darles una segunda oportunidad. «Si nosotros logramos a través de los medios explicar que las empresas están preocupadísimas por la delincuencia, estos tienen que ser colaboradores activos. Si los empresarios se conectan con los gobiernos en políticas de empleo para ex internos, la tasa de delincuencia va bajar notoriamente. Hay cifras internacionales que lo avalan: el 90% de los delincuentes menores son redimibles», señaló.
Kliksberg asegura que hay que actuar antes que hayan cometido los delitos. «Con educación, familia y políticas públicas tienen salida», indicó.
Como ejemplo puso a José Antonio Abreu, el mayor músico de la historia de Venezuela, que decidió crear el sistema de orquesta sinfónica juvenil. «Hace 30 años dejó la música y dijo ‘Yo voy a salvar a chicos pobres del delito’. Ganó el premio Príncipe de Asturias de este año. Es la mayor experiencia del planeta de integrar a jóvenes pobres a través de la música. Integró a trescientos mil jóvenes. Desde ya se pueden integrar a jóvenes pobres en la sociedad», afirmó.
EL ERROR DE LOS MEDIOS
Kliksberg afirma que todos los problemas que plantea en la nota central tienen soluciones.
«Hay que invertir más en ocupación para los jóvenes, en educación y en familia», dijo. Sin dudas que terminar con el crimen organizado es mucho más difícil que hacerlo con la delincuencia juvenil. «Las dos cosas tienen su complejidad», señala el entrevistado. «Lo que es un error garrafal es meterlos a los dos en la misma bolsa, lo que hacen la gran mayoría de los medios. No analizan, no contextuan el problema», agregó Kliksberg, quien confesó que lo hacen por ignorancia.
El especialista tiene mucha confianza en que los medios mejoren el debate y el tratamiento de la noticia. Como ejemplo puso a las últimas editoriales del New York Times, que se posicionaban en contra de la mano dura, diciendo que eso ha llevado a tener a Estados Unidos la población carcelaria más grande de todo el mundo: dos millones trescientos mil reclusos. «Sugerimos editoriales e investigaciones como las de New York Times. Los medios deben tener un papel a favor de una solución integral», indicó.
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