La rueca y un oficio que regresa
El repunte de la rueca fue relatado a LA REPUBLICA por Sergio Castro, quien procedente de Barras de Valizas muestra su trabajo de hilado en el stand que tiene la comuna rochense en la muestra de Prado.
Castro ha transitado por los más diversos trabajos. Ha sido albañil, pescador y procesador de conservas, hasta llegar a hilar en la rueca. «En esto estoy desde hace seis meses. Nunca había trabajado antes en hilar, el oficio me lo enseñó mi señora. Tengo problemas de columna por lo que no puedo hacer tareas pesadas. Mi mujer me estimuló para trabajar en la rueca, porque tenía confianza en que iba a aprender. Así fue, y por suerte hoy vivimos de esto. Le hilo, le tiño la lana y ella la teja», contó.
¿Cuántos kilos de lana utiliza en su trabajo y qué tiempo le dedica?
Los kilos de lana depende del grosor. La lana fina lleva más tiempo para hilar que la gruesa, e hilo lo que ella me pide. Lo que pasa es que como vivimos en el medio de la nada no tenemos luz eléctrica y todos nos queda lejos, el almacén, la escuela de los niños, por lo que no solamente hilamos, sino que tenemos que cortar leña y hacer otras actividades. No hay un horario determinado para hilar. Si ella tiene que tejer y tenemos que producir, me dedico a las tareas de la casa. Nos manejamos según las necesidades.
La lana la compramos a la gente que esquila en Rocha, y la lana top a un vendedor que la vende ya lavada y peinada.
¿Como consiguió la rueca?
Nuestra rueca la compramos hace años a un precio irrisorio, 600 pesos. La rueca que utilizo acá en el Prado la hizo un carpintero de Barras de Valizas, que las tiene en exposición porque se va a dedicar a producir.
Este oficio se había perdido y ahora parece recobrar vigencia.
Sí. Cuando mi señora me dijo que me pusiera a hilar, fui demorando, porque no creía que pudiésemos vivir de esto; lo creía como una alternativa, una ayuda, pero hemos tenido suerte. Nos ha ido bien y creo que tenemos, gracias a esto, una buena situación de vida.
¿Dónde venden las prendas?
Trabajamos en verano en las ferias de Barras de Valizas. Venimos a la feria en el atrio de la Intendencia de Montevideo una vez al año. Tenemos previsto ir a una feria en San Carlos. Pero además de las ferias tenemos gente que revende nuestros productos.
¿Y cómo está, en lo social y económico, la zona de donde usted viene?
La gente está con muy poco trabajo. En Barra de Valizas se vive preferentemente de la pesca artesanal, pero la verdad que la cosa no viene muy auspiciosa.
Este año ya se han perdido dos meses de la zafra del cazón, porque el arroyo no daba salida al mar.
La pesca artesanal ha cambiado mucho. Ya no se usan barcas pequeñas; son cada vez más grande y el puerto de Valizas es de poco calado.
Pero el fuerte ahí es el turismo en verano…
Sí, es el fuerte, pero ya no resuelve las necesidades de todo un año como antes; resuelve sólo los dos primeros meses. A nosotros nos va bien, pero la cosa está difícil.
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