TIENE LA PALABRA

Lacalle, ¿un  hombre de pueblo?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El acto del doctor Lacalle de la mañana fue en un lugar bien acorde al pueblo, el Hotel Sheraton; la idea: presentar su equipo futuro de gobierno, entonado por las últimas encuestas; a la noche y ante una multitud de trescientas personas en el Club Raincoop, y con un fervor poco ortodoxo, hizo alusiones a ¿la murguita va creciendo…? en ataque de popularidad que hizo sonrojar a Julita, a su hijo y al clasista de Ignacio de Posadas; dio muestras de su seguro triunfo de las internas y en las elecciones generales del próximo año.

Esto habla muy bien de su capacidad para sobrellevar tormentas, nunca un gobierno en este país tuvo tantas denuncias de corrupción, ni tantos funcionarios procesados; así y todo las encuestas lo favorecen merced a que su principal contrincante en la interna, es sencillamente impresentable por donde se lo mire.

Una presentación de técnicos a toda fiesta, con chicas en minifalda entregando folletos, muchas camisas Polo, mucho pelo con fijado y camperas de antílope, un mamarracho refrendado a la noche en el club mencionado anteriormente.

Desde un púlpito de un hotel cinco estrellas, el doctor Lacalle pretende legar a los más pobres luego de un encendido discurso donde prometió más de lo mismo, en eso es sincero, trabajar para quienes más tienen y morirse de la risa de aquellos que están más sumergidos.

El hombre que recibió la mayor paliza electoral de la historia, al intentar privatizar las empresas estatales, el hombre que destrozó el aparato industrial y que protagonizó un sinfín de hechos poco claros, que le valieron la mayor catarata de denuncias por corrupción, intenta nuevamente dar cátedra, escondiendo bajo la alfombra que fue responsable, su gobierno, entre otras cosas, de la mayor represión que haya tenido este país en democracia y que acabó con la vida de dos jóvenes.

A la izquierda le haría mucho bien que ganara este hombre, electoralmente sería bastante sencillo rebatir cada uno de los argumentos de este selecto grupo de técnicos teniendo en cuenta el último gobierno nacionalista.

Ministros presos, funcionarios procesados, denuncias de corrupción por doquier y la complicidad en los años siguientes con el Partido Colorado para llevar al país a su mayor crisis de la historia son algunos de los legados del Partido Nacional.

Párrafo aparte merece el doctor Larrañaga, ¿cómo es posible que pierda con un candidato así? Sólo se me ocurre una repuesta, la incompetencia más absoluta y el no tener idea de saber para qué lado ir, su sector hace agua por todos lados, su rival parece haberlo rebasado y lo saluda al paso, mientras él, manda fotos a El País (sí, el mismo que fuera vocero de la dictadura) sacándose fotos con cuanto dirigente demócrata se le cruza en la convención que proclamó a Obama como candidato a la presidencia de los Estados Unidos.

Todo muy patético, muy pobre y muy, muy triste.

JORGE PEREZ BIGOT [email protected]

 

Carta abierta a los descendientes de Hamlet, Don Quijote, Pigmalión y otros extraterrestres

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Desde la terraza, con mi vaso de Monge en las rocas, ordenando fotos antiguas, recortes de diarios y decenas de cartas, nunca enviadas, estoy descubriendo, a mis 80 años (Dos divorcios, tres hijos, tres nietos y unas cuantas novias) que yo tampoco soy de este planeta.

Según la opinión generalizada en la actualidad, los hombres somos unos despreciables y degenerados machistas.

Por mi naturaleza romántica, mi amor y admiración hacia las mujeres jóvenes, yo tendría, entonces, que ser gay. Lamentablemente lo que sí he sido, es un cornudo más.

Me crié entre mujeres, viví en función de las mujeres; trabajé, escribí y dibujé con ellas y para ellas y nunca me percaté de ciertas características que, desde mi infancia hasta el día de hoy, mantienen vigentes.

He vividos intensamente los múltiples recodos del camino del amor, con sus trampas y despeñaderos; así como sus luminosos amaneceres, sus pasiones y sus encantos; todo lo cual ha llegado a su fin -para mí- hace apenas un mes.

Mis experiencias y mis propios cálculos estadísticos, en función de porcentajes reales, me lleva a la conclusión de que las mujeres, en un 80%, son diosas únicas e imprescindibles, mucho más capaces que nosotros pero… sin el sentido de la moral y del honor; virtudes ambas inventadas por los machistas de siempre.

No es necesario trasladarse al Egipto de Cleopatra, ni a la Inglaterra victoriana o la España de la Reina Isabel, en la búsqueda de ejemplos de mujeres con poder y sin moral.

Tampoco busquemos referencias en los escotes de la Edad Media; las escuelas de Geishas del Japón o en las chicas de Play Boy.

Y menos aún, en los «trajes» de baño de las damas actuales.

Yo prefiero un ejemplo más simple, que todos los uruguayos de esa época lo vivimos y padecimos, a partir de 1970 cuando la inglesa Mary Quant inventó la minifalda.

En ese momento nuestras mujeres usaban las polleras por debajo de la rodilla y, mostrarlas, constituía una indecente provocación.

En los ómnibus, los hombres nos moríamos por ver un trocito de muslo o, incluso, alguna rodilla bonita.

Ellas, al sentarse, se tironeaban recatadamente sus faldas a fin de censurar lo prohibido.

De pronto, irrumpió la minifalda! Explotó la moda y- de un día para el otro- murió el recato femenino.

Con un importantísimo agravante rioplatense: La minifalda inglesa se debía usar con pantis de lana o grueso algodón de colores.

Nuestras chicas la subieron hasta el borde de la bombachita y ¡usaron medias de seda con portaligas!

Si viajabas sentado en el asiento de afuera, cuando ellas se paraban a tu lado, tus ojos quedaban a dos centímentros de ese borde incendiario.

Con los vaivenes del bus, se te caían los lentes y tus manos se volvían locas.

Si perdías el control y las tocabas, te mandaban preso por atentado al pudor. Nunca supe el pudor de quién.

Pienso, modestamente y con todo respeto, que este ejemplo ilustra debidamente sobre la moral femenina y su origen visible.

La moda es lo que pauta sus comportamientos.

Ni los padres, ni los esposos, ni la religión cristiana… ni siquiera los hijos, pueden, con los dictados de la moda.

Es claro que, posiblemente, los modistos sean todos machistas.

El gran problema es que «las modas» alcanzan todos los rincones del accionar femenino. No solamente la ropa.

Yo estuve casado 32 años la primera vez y casi 20 la segunda.

Mi hijo menor tiene 16 años y, a pesar de que trabajé como un esclavo toda la vida. Con un buen empleo y dos oficios, me quedé sin un peso y en la ruina.

Por esa razón y, en cierta forma, esta carta es un homenaje a mi última, joven y amorosa novia, la cual por todo un año me reconcilió con le mundo, evitó mi suicidio y me brindó toda su belleza y su honestidad, sin pedir nada a cambio.

Felizmente para los poetas y artistas plásticos, siempre será posible encontrar una mujer como ella.

Para finalizar, les ruego a los pensadores vernáculos que reconsideren la problemática del machismo nacional.

Se me ocurre que la moda del machismo constituye una carátula inapropiada para la causa abierta en contra de los hombres y de la sociedad, en su conjunto.

Y así como se acepta que «Detrás de un gran hombre hay una gran mujer», debería pensarse que detrás de un suicida, un ladrón, un alcohólico o un hijo psicótico, podría haber una mala mujer.

Con todo afecto

DARDO H. PINTOS SILVA C.I. 593.347-4

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