SIN FECHA DE CADUCIDAD
Algunos vecinos no sólo se pusieron el desafío de aprender a cocinar (aunque aprenden cocina). Algunos aprender a leer y escribir. Cuando los bizcochos de la clase de cocina aún era una masa sin forma, entrevistamos a los tres estudiantes que se encontraban con la maestra en la clase de primaria. El tema del día: las Olimpíadas.
Algunas letras aún no estaban terminadas en los cuadernos de estos adultos que parecen tener un espíritu de mucho entusiasmo y esperanza. Tal vez el alboroto de los visitantes, unas siete personas entre inspectores, periodistas, y autoridades, más algunos vecinos, no permitían lograr la concentración deseada para que Zulma, Julio Cesar y José, pudieran lograr lo que se proponen: alfabetizarse.
«¿Vergüenza? No, vergüenza no. A mí me motiva mucho hacer esto», explicó Julio mientras sostenía fírmemente el lápiz en su mano. Julio César fue hasta primero de escuela, por lo que no es capaz de leer y escribir. «Es un barrio tranquilo a pesar de ser un asentamiento», cuenta sobre el lugaren donde vive. El, al igual que sus compañeros no desconoce su esfuerzo y sus ganas de estudiar.
Zulma, de 30 años de edad, si bien no vive en el asentamiento (vive en Paso de la Española), destaca con alegría sus intenciones. «Ahora aprendo a leer y escribir. En un futuro pienso ir a la UTU y hacer un curso de cocina».
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