Ciencia. Todos estamos en riesgo

No existe el sexo seguro pues todo contacto sexual íntimo tiene algún riesgo

Muchas personas ­ante la ola de pánico causada por la aparición del sida­ tendrían relaciones sexuales «sin coito», como el sexo oral, la masturbación mutua y el sexo anal para evitar el embarazo y reducir el riesgo de enfermedades de trasmisión sexual.

Se empezó a utilizar la expresión sexo seguro. Es un mito. No existe el sexo seguro. Sí existe la actividad sexual con riesgo reducido. Todos los actos sexuales conllevan algún nivel de riesgo de ETS, por lo que una comisión de expertos del ACOG insistió en la importancia de que las personas se protejan. «La mayoría de las personas, incluidos los adolescentes, no usan preservativo durante el sexo oral, lo que aumenta el riesgo de adquirir una ETS», declaró a través de un comunicado del ACOG el doctor Richard Guido, coautor del informe. Eso se debe en parte a la percepción de una mayor seguridad que en el coito», añadió Guido. En la revista Obstetrics & Gynecology, el panel recomienda que los médicos le pregunten a los pacientes adultos y adolescentes sobre todas sus actividades sexuales y que los aconsejen sobre cómo reducir el riesgo de ETS.

Aunque «es un tema sensible para tratar entre pacientes y médicos, es importante hablar sobre la sexualidad con franqueza y sin juzgar para ayudar a nuestros pacientes a protegerse adecuadamente de las ETS», agregó Guido. Si bien el panel del ACOG señala que el sexo oral es más seguro que la penetración vaginal o anal, aclara que tiene sus riesgos. Los virus que causan herpes y verrugas genitales y hepatitis se pueden transmitir a través del sexo oral. Lo mismo ocurre con las bacterias de la sífilis, la gonorrea y la clamidia.

Con todo, también se identificaron casos de infección por VIH durante el sexo oral. «Las relaciones sexuales sin coito no representan necesariamente sexo seguro», escribió el equipo. Los autores aconsejan el uso «correcto y constante» de preservativos durante todas las actividades sexuales, pero especialmente durante la penetración vaginal y anal. Las relaciones monógamas y los análisis para detectar ETS antes de iniciar una relación ayudan también a reducir la transmisión de ETS. Otra precaución, señalaron los expertos, es limpiar los juguetes sexuales entre usos. Se recomienda la detección de la clamidia en las mujeres sexualmente activas menores de 25 años y de la gonorrea en todos los adolescentes sexualmente activos. Las demás pruebas de detección de ETS se realizan según los factores de riesgo o los síntomas individuales. El panel del ACOG apunta que las lesbianas deben hacerse los mismos controles que las mujeres heterosexuales. «La mayoría de las lesbianas han tenido relaciones sexuales con hombres alguna vez. Pero, aunque así no haya sido, existen algunas ETS que pueden transmitirse entre mujeres durante la actividad sexual», dijo Guido.

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