Tiene la palabra

Frustración electrónica

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hacía dos años que no veía a Sonia, estaba yo en mi trabajo cuando nos encontramos.

Nos saludamos y quedamos en que nos veríamos, charlaríamos y tomaríamos café, cosa que hicimos dos días más tarde.

Pero antes nos hablábamos por teléfono y entre las cosas que me dijo fue que sería bueno que tuviera un celular: -¿para qué?- le pregunté- si a mí no me llama nadie por el teléfono común menos me van a llamar por el celular y menos escribirme-, entonces con cara de pícara me dijo ­bueno sí, pero me escribís a mí.

Luego de unos días de pensar (y muy mal lo confieso) me compré el dichoso aparatito, lo cargué veinticuatro horas, lo encendí y Esteban, mi vecino junto con Sara (la esposa) me enseñaron a manejarlo.

El novedoso aparatito venía con una promoción que me permitía enviar equis cantidad de mensajes por cierta cantidad de tiempo a partir de la compra del mismo.

Mi primer mensaje fue para Sonia, pero Sonia no tenía cómputos así que me contestó por el celular de Pablo (su pareja).

Llamé a un amigo, mandé mensajes a Sara, Sonia, Pablo y Antonio además de recibir noticias desde un portal de Internet, lo cierto que después de finalizada la promoción Sonia era la única persona que me escribía y ella era la única que me contestaba pues lo demás contactos no tenían interés en contestar, no sabían enviar mensajes, no tenían tarjeta, al perro le dio un ataque de caspa, a la más chica la tuvieron que llevar al psicólogo, tenían mucho trabajo o se les había acalambrado la única neurona que tenían.

Al fin y al cabo el lindo, negrito celular en su radio FM, acceso a Internet, su cargador, y batería terminaron en un cajón del escritorio envuelto en una bolsita de esas que dan en las farmacias envuelto en sendas vueltas de cinta aisladora, junto a papeles, apuntes, y demás artículos en desuso.

Yo pregunto: ¿qué nos hace tan consumistas y gastar nuestro dinero en cosas inútiles?; desodorantes que nos harán irresistibles con personas de otro sexo, aparatos sofisticados y caros de los cuales solo usaremos sus prestaciones básicas, celulares cuando (por ejemplo en mi caso) no nos escribe o nos llama nadie o aparatos que después quedarán olvidados en un cajón.

Me arrepiento públicamente de haberlo comprado, tonto y papanata de mí por haber adquirido tal invento del averno.

Por lo tanto, quisiera evitarle la frustración electrónica que siento al lector y le aconsejo no comprar tal aparatejo si no tiene a nadie que lo llame o lo escriba, piense que tal vez usted tiene tarjeta con muchos cómputos pero a quien le escriba no la tiene, o si Ud. compra un celular con camarita de fotos pero no tiene a nadie a quien mandarle las fotos o le cuesta un dineral ingresar tal información, piense muchas veces y no se compre nada, es un maldito clavo remachado que no va a poder revender ni por la mitad de lo que lo compró.

Además Ud. compra un paquete de azúcar y participa en el sorteo de trescientos cincuenta celulares y tal vez con mucha suerte si es amigo del importador de la yerba o amigo del que hizo la promoción, gane uno, en fin si todavía no lo compró, piense, no lo compre, cómprese ropa interior, algún artefacto útil para su casa o bien pinte su dormitorio.

Ahora, si ya lo compró y está tan frustrado como yo, haga lo que yo hice, deje el aparato de porquería encendido hasta que se vacíe la batería, sáquesela y guárdela en un lugar seco, asimismo el chip, guárdelo en un lugar seco y que no se estropee rayándose, envuelva el celular en una bolsita, asegúrelo con muchas vueltas de cinta aisladora y guárdelos, olvide que lo tiene y no se preocupe, piense: el dinero va y viene, de errores se aprende y no se equivoca quien nada hace.

No lo tire ni lo venda, guárdelo como recordatorio de haber realizado una compra totalmente al santo botón.

Recuerde: lo comprendo y estoy con usted, lo apoyo y lo animo a seguir adelante.

Atte.

OMAR GRECO – [email protected]

 

Latinbeat NY:  dos películas uruguayas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

He dedicado mi vida a investigar y enseñar la Cultura de Latinoamérica y he visto con satisfacción que en este año Latinbeat (en Nueva York) incluye no una sino dos películas de Uruguay: «The Pope’s Toilet» («El Baño del Papa») y «Kill Them All» («Matar a Todos»). De padres latinos, la primera vez que vi un filme de Uruguay fue en 1973, «Homomanía», una animación mordaz de Eduardo Darino proyectada en el MOMA como parte de un Festival de Graduados de NYU.

Al año siguiente vi en el Bleecker St Cinema (hoy destruido) otra película de Darino, «Process» sobre las luchas sociales de los pueblos latinoamericanos.

Siempre nos hablaba en reuniones de AIVF de Uruguay, intentaba convencernos de las ventajas de filmar en Uruguay (hasta que lo confirmo con éxito al filmar «Gurí, the Young Gaucho» nada menos que con Elli Wallach)… 36 años después Uruguay nos entrega dos sólidos largos y los sueños de Darino son ahora una realidad.

A su visión y tenacidad dedico esta carta, ya que algunos de sus cortos bien podrían ser hoy complemento y porqué no, dedicarle un programa a su copiosa obra.

JORGE ANDREOLETTI – [email protected]

 

Injusto fallo  contra el  Club Goes

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

«El basquetbol uruguayo es un milagro (..) tejido silenciosamente por cerca de 50 instituciones afiliadas en Montevideo y otras tantas fuera de ellas, cumpliendo un rol social único en cada barrio de Montevideo, en cada comarca del Interior».

Estas lamentables declaraciones pertenecen al presidente de la Liga el Dr. Castillo y digo lamentables porque se llena la boca diciendo el rol social de las instituciones y castiga a Goes con una pena sin precedentes en el basquetbol uruguayo, impidiendo al club de seguir desarrollando la labor social que está llevando a cabo en una barriada que realmente necesita del club.

Muchas gracias por permitir expresarme y espero que al Dr. Castillo no le tiemble el pulso cuando tenga que aplicar sanciones a clubes de la Liga, obviamente clubes con más peso político que el que tiene el querido Goes.

C.I. 1.557.579-7

 

El País, Cacho de la Cruz y la  democracia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En la edición del 31 de agosto de 2008 del diario El País, en su espacio denominado «Proust El Preguntón» (basado en el cuestionario creado por Marcel Proust que descargaba una batería de preguntas destinadas a conocer la verdadera naturaleza de una persona), se entrevistó al Sr. «Cacho» de la Cruz, humorista, actor.

Entre las preguntas que se le hicieron a este «humorista» estaba: ¿Qué persona viva le inspiraba más desprecio»; su respuesta fue: «Hugo Chávez».

Me parece estupendo que, en democracia como estamos, cualquiera diga lo que se le ocurra.

Lo que me preocupa es que alguien pueda apreciar más a un presidente elegido por su pueblo que, por ejemplo, a otros que están presos por matar inocentes.

Una lástima que este señor no sepa que existen los Videla, Goyo Alvarez, Astiz, …peor sería que lo supiera.

CARLOS B. – C.I. 1.279.504-5

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