Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Yo creo que el candidato, sea de consenso o no, tiene que salir de la inteligencia humana de las personas que quieren seguir adelante con un proyecto viable, responsable y realista. Para mí es obvio que el Frente hasta ahora, en su primera etapa no ha logrado producir fisuras en la gran burguesía nacional y si ello no se produce, el fracaso del Uruguay productivo es previsible.
Opino que esa fisura y resquebrajamiento en cierta forma de esa burguesía nacional, que es determinante para gobernar en democracia y sacar adelante al país, pasa porque dentro del Frente se encuentre la fórmula estratégicamente más conveniente, con los diferentes personajes, cada uno en su sitio en aras del mejor beneficio.
El flanco de Larrañaga creo que es el más conveniente y vulnerable, no digo que sea fácil ni muchos menos, pero puede haber indicios de que por acá se resquebraje a esa burguesía, que es la que sigue controlando el poder y hace prácticamente imposible una reforma profunda.
El debilitamiento de las posiciones opuestas entre Larrañaga y Lacalle pueden favorecer ese proceso, y en ese caso creo que es Mujica la persona más conectada y capaz de llevar adelante el proyecto de Uruguay productivo en el sentido de que la única salida que tiene Uruguay es el sector agropecuario, y Mujica le llega a la gente, tiene una sensibilidad y una llaneza y sobre todo un conocimiento, que Astori no tiene. Hay que tener en cuenta que históricamente la realidad no ha cambiado mucho, Uruguay estuvo dividido cultural y socialmente entre el interior de la República y la capital. Las personas, en el campo como se dice allí, teniendo trabajo y desarrollo por más mínimo que sea, van a elegir a los candidatos que les den esto y de verdad.
Estratégicamente veo positivo, que una vez que gane el Frente, se busque romper el monolítico bloque hasta ahora de la burguesía nacional, y que ya comienza a debilitarse un poco entre Lacalle y Larrañaga.
Pactos entre el sector de Mujica y Larrañaga podrían ser la llave a una nueva puerta que se entreabra. No será tarea fácil, pero no hay nada imposible.
Es de esperar que tanto Astori como Mujica sean lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta, que si no se rompe y se resquebraja por algún lado a esa gran burguesía, los dos tienen el fracaso político asegurado.
GUSTAVO ALEJANDRO VAZQUEZ
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me siento en la obligación como madre y como ciudadana, de agradecerle su gesto al publicar mi carta. Creo y seguiré creyendo, que debemos trabajar día a día para poner luz sobre los temas que nos atañen como humanidad. Debemos seguir buscando “crecer” como personas y aportar reflexiones para que, aunque sea de a poco y de a pocos, vayamos creciendo como sociedad, desmistificando temas y borrando prejuicios que nos hacen tanto mal. El tema adopción es uno de esos temas que parece que atañe a pocas personas. Pero cada vez somos más quienes llegamos a la pater-maternidad por este camino. Pero aunque fuéramos dos en el universo, vale echar luz sobre ello, porque detrás de dos casos, hay dos criaturas, hay cuatro familias y hay una amalgama de dolores y alegrías que bien valen “ver la luz”.
Por eso le agradezco en mi nombre y en el de todos los padres adoptantes, porque ademas de la alegría de alcanzar la felicidad de ser padres, tenemos el desafío de mostrarnos al mundo para que nuestros hijos sean vistos con ojos de felicidad y no con ojos de “compasión”. A pesar del dolor de un primer abandono, nuestros hijos tienen la felicidad de tener unos padres que han tenido la fortaleza de esperarles por largo -larguísimo a veces- tiempo. Si de algo están seguros nuestros hijos es de que fueron “deseados” y esperados con mucho amor.
Ud. ha hecho de su vida una militancia por la defensa de los derechos del hombre desde su puesto de trabajo por eso, desde mi lugar de “luchadora” por el mismo fin, agradezco y aplaudo su trayectoria, segura de que es cierto aquello que dice el gran Benedetti: “con tu puedo y con mi quiero…”.
Seguramente más de una vez nos encontraremos, siempre que haya un derecho por el cual seguir peleando. De corazón, muchas gracias por este espacio que nos brinda.
Un abrazo AURORA REOLON (“madre por adopción”) C.I. 3.116.329.5
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El pasado 2 de setiembre José Germán Araújo podría haber cumplido 70 años de edad, de no haber sufrido las consecuencias de una enfermedad que no distingue ni otorga inmunidad, en razón de las virtudes que el individuo demuestra en vida.
Algunas de las facetas más salientes de Germán estimularon aquello que se ha dado en llamar “el imaginario popular” y propiamente el de la militancia del Frente Amplio, para atribuirle el carácter de imprescindible.
Para quienes por cercanía permanente, padecimos con él, más sinsabores que alegrías, nos inclinamos en destacar 3 actitudes que sostuvo de manera indeclinable hasta su final, el inolvidable compañero: 1) vocación frenteamplista; 2) autenticidad en su exposición pública y 3) coherencia entre sus opiniones políticas y el comportamiento ante la exigente realidad.
En el primer aspecto a considerar, puede reconocerse en cualquiera de nosotros, consustanciados con el origen y desarrollo del FA esa condición pero Germán agregaba el plus de articulador de los consensos necesarios, fortaleciendo las decisiones del Frente Amplio en el ámbito institucional.
Propiciaba el crecimiento de la común fuerza política por la captación de los simpatizantes de los partidos tradicionales, convocando a reflexionar sobre las contradicciones en que caían sus dirigentes; explicando con lenguaje sencillo, las falsedades con que se sometía al pueblo antes, durante y después de la dictadura.
No escatimó esfuerzos ni sacrificios de lo propio para convencer de la urgente necesidad de un cambio estructural, que se produciría con la instalación del Frente Amplio en el gobierno del país.
Muchas de sus afirmaciones definieron la línea de pensamiento respecto al ser de izquierda ético y responsable en su actuación, cualidades que no debían alterarse por el acceso al poder y la oferta de privilegios personales.
Se advertía sobre el retroceso que ocurriría si se defraudaba la esperanza de la gente. No podía demorarse la satisfacción de la justicia, largamente postergada.
A Germán le resultaba inadmisible que se pasara hambre en un país potencialmente proveedor de alimentos y que la solución del problema fuera diferida hasta la conclusión académica de los teóricos.
Su rigurosa autocrítica, orientaba a la permanente revisión de nuestros procedimientos. Ya en la fase terminal de su enfermedad, señaló que no obstante su amor por la vida y la intensidad con que supo andar por ella, prefería perderla si sus facultades mentales se deterioraban. “No quiero terminar haciendo macanas”, dijo.
Temía entrar en contradicciones con su fructífera acción política, la cual podríamos sintetizar en aquella expresión que le respaldaba en su despacho.
“Yo dormía y soñaba, que la vida era alegría: desperté y vi que la vida era servicio; serví y vi, que el servicio era alegría”.
A su fallecimiento se sucedieron y durante breve tiempo homenajes póstumos a los cuales Germán no era afín. En ellos se destacaban los rasgos de su personalidad y temperamento, vinculados a la circunstancia en que trascendieron y sirvieron a la causa. Ingenio, audacia y valentía fueron conceptos recurrentemente utilizados en los discursos laudatorios.
Sin embargo, como a tantos otros se mantendría indefinidamente, la omisión de re
conocerle su aporte esencial, ideológico y político, dispuesto al perfeccionamiento del instrumento de cambios, tal como lo demandaron aquellas cuarenta mil almas que a pie, acompañaron sus restos hasta su última morada.
A pesar de ello, Germán estará siempre presente, mientras exista Frente Amplio y fuerza militante convencida que evite la desviación de sus principios constitutivos.
ALBERTO GARATEGUY Corriente de Unidad Frenteamplista
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