TIENE LA PALABRA
Sin «fair play» en política
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens:
Sabíamos que a este Gobierno progresista le iban a «ensuciar la cancha». Era previsto estos «fouls» de la derecha. Su desesperación por no poder manejar los hilos del país a su antojo, como lo hicieron durante más de un siglo, los tiene inquietos y preocupados. Es lamentable ver a diario cuestionar cualquier medida, tomada por las autoridades del área que fuere, y salir a los medios a decir cualquier cosa con tal de estar en contra.
Lo que no esperaba que otros sectores se sumaran, a «no jugar limpio». Desde que asumió Tabaré hemos asistido, unos tras otro, a reclamos salariales con justa razón y otros sin ella. ¿Por qué digo que no son justos algunos reclamos? Por tan sólo un argumento, no son los más sumergidos. Algunos de ellos con servicios esenciales lo cual ha sido perjudicial para el conjunto de la población. Es decir, sin pensar en ser solidarios y acordarse de que por debajo de ellos están aquellos que hoy, aún cuando el Gobierno les ha resuelto en parte su situación económica, continúan teniendo carencias.
Los educadores, los médicos, los policías deben tener un ingreso acorde con su responsabilidad e importancia. Eso no se discute. Se les ha dado en este período, que lleva el doctor Vázquez al frente del país, mejoras sustanciales, de acuerdo a lo pactado con los números del Presupuesto aprobado en el Parlamento. Los empleados públicos recibieron y reciben lo que se firmó. Es decir, las pautas acordadas se vienen cumpliendo, y no es posible otorgar más de lo que se tiene.
No es justo el «apriete» a las autoridades de la Intendencia de Montevideo, en forma tozuda y permanente desde Adeom. Piden mejoras en sus salarios, y no escuchamos otro reclamo para sus labores. Sin el menor escrúpulo hacia los ciudadanos de Montevideo. Este conflicto, que comenzó hace varios años, y tras un fallo favorable a Adeom por parte de la Justicia, la Intendencia se hizo cargo y abonó hasta el último peso. No deben olvidarse que cada medida que toman solamente perjudica a sus pares, a sus familiares, a sus vecinos, dejándolos muchos días sin atención en diferentes servicios, y uno de ellos esencial, como es el de recoger la basura en una ciudad tan poblada. No deben olvidar que los empleados públicos tienen algunos privilegios. Llevan una ventaja sobre los trabajadores privados, la seguridad en sus puestos y el cobro sin sobresaltos de sus remuneraciones. El Presupuesto de la Intendencia capitalina, tiene la mayor erogación en los sueldos de sus empleados, no siendo éstos nada despreciables.
En algunas situaciones, parecería que los dirigentes están tratando de justificar sus cargos ante sus representados, son mediáticos, permanentemente aparecen en los medios de comunicación, con una persistente prédica que para nada muestra solidez por lo que reclaman. No les pareció aceptable ninguna propuesta recibida, y han sido varias. Adeom se ha gastado miles de dólares en campañas publicitarias, en todos los medios, intentando instalar en la población la justeza de sus reclamos, y las «mentiras» de las autoridades. Se abrieron del PIT-CNT ante la convocatoria del acto del 1º de Mayo, realizando un acto paralelo en otro lugar de la ciudad. Estos dirigentes tienen una capacidad de crítica enorme, pero sus actitudes no llevan a construir procesos de transformación alguna. Parecería que añoran tiempos a los que la mayoría de los uruguayos, no queremos regresar.
Convencerlos de no seguir enarbolando las banderas de «oposición por oposición», está en nosotros. Con militancia y argumentos, que los tenemos. Si permitimos estas actitudes no llegaremos a lograr las metas, que en estos tres años de Gobierno se implementaron. Debemos ponernos en mente que si no le damos prioridad a la unidad, el resultado de las elecciones en el próximo año, nos puede dar un cachetazo que nos haga retroceder a épocas, que pienso no queremos ninguno de los que decimos ser artífices de este Gobierno.
CARLOS SCOROVICH – lateja55@hotmail
Carta abierta al ministro Astori
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Que el Ministro no se olvide que entre sus primeros actos de gobierno estuvo el cierre de Cofac; aquel veraniego 4 de marzo de 2005, cuando todavía resonaban las alegrías del festejo de la asunción del gobierno progresista. Parecía mentira, parecía una broma. Tanta alegría y la primera medida nos venía como un bumerán hacia nuestras cabezas. Por algo sería. Los temas económicos y financieros nunca fueron mi fuerte. Había que esperar. Teníamos que tener confianza. Siempre apoyamos la idea de que el Estado no tuviera que cargar con el peso financiero de bancos fundidos. Los ejemplos eran públicos y notorios. Teníamos que esperar, no nos quedaba otra.
Que el Ministro no se olvide lo que significaba para Paysandú, Canelones y otros pueblos del Interior contar con una sucursal bancaria del estilo de Cofac.
Para quienes vivimos desde el retorno de la democracia en Paysandú, sabíamos muy bien quiénes éramos socios de las cooperativas bancarias, cómo surgieron dichas cooperativas (Cacdu y ACAC) con el apoyo de pequeños productores, pequeños empresarios, que trabajaron mucho para el desarrollo del sistema cooperativo y para la pujanza de Paysandú. El capital era de gente trabajadora, de pequeños empresarios, muchas cooperativas, gente común y corriente, como mi caso, que después de 12 años de juicio, logramos recuperar parte de la herencia del abuelo.
Las cosas fueron cambiando y Cacdu cambió de nombre, pero seguíamos conociendo a todos sus funcionarios, y su hall siguió siendo la romería de todos sus asociados. Eramos muchos y nos conocíamos.
Esperamos pacientemente a que se nos diera una explicación. Hasta que una triste tarde de domingo, en mayo nos llamaron.
Precisaban nuestros ahorros para cumplir con nuevos requisitos del Banco Central. De nosotros dependía que Cofac reabriera sus puertas. Sus empleados recuperarían sus trabajos y nosotros nuestros ahorros. Obviamente que firmé, había que ser solidario. Acepté la refinanciación y seguí operando con Cofac.
En estos años vimos y hasta disfrutamos por la reiterada noticia de los Peirano yendo a la cárcel. Pero nunca se vio, ni se oyó noticia alguna, de dónde están y quienes son esos directivos de Cofac, responsables de tal situación. Si hubo dolo y malversación de fondos, ¿por qué no están presos?
Se conoce que el Banco Central intervino Cofac. Hubo auditorías e inventarios. Hasta que el Bandes se hace cargo.
¿Dónde están los 10 millones que pagó el Bandes?
Que el ministro no se olvide que los ahorristas de Cofac, que con nuestros ahorros capitalizamos la institución, seguimos esperando.
¿Por qué los ahorristas de Cofac no nos merecemos explicación alguna?
¿Cuándo vamos a recuperar nuestro dinero?
¿Por qué los que colaboramos solidariamente para mantener una fuente de trabajo, tenemos que ver perdidas nuestras esperanzas? (y nuestro capital).
¿Por qué si nosotros, los ahorristas que apoyamos a la banca nacional, a la institución que vimos crecer, y al gobierno que anhelamos por más de 30 años, mantuvimos los principios hasta el momento de firmar para salvar esta institución económicamente en ruinas, no hemos tenido una sola respuesta?
Si el Banco Central intervino en la venta de Cofac, ¿dónde están nuestras «acciones»?
Cuando ya es inminente su alejamiento del gabinete, creo pertinente hacer públicas mis preocupaciones.
SILVIA GUYER – C.I. 1.242.768-2
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