Con mil dólares puede saber de qué va a morir si encarga un estudio de saliva
Ya está al alcance de cualquier persona con mil dólares y conexión a Internet el saber de qué -posiblemente- puede morir.
La muerte es (salvo un accidente) por una causa de falla del cuerpo a medida que se envejece. Esas fallas están escritas dentro de la persona, en su código genético, y en Europa y EEUU se ofrecen análisis genéticos online. Las empresa californianas Navigenics y 23andMe o la islandesa deCode Genetics han comenzado a ofrecer ese servicio en los últimos meses. Análisis de ciertas partes del DNA de quien lo pide (llamadas marcadores genéticos) se asocian con determinadas enfermedades. Luego, por un precio de entre 1.000 y 2.500 dólares (entre 670 y 1.670 euros), el cliente puede conocer su propensión a padecer ciertos problemas de salud como el cáncer de mama o próstata, la obesidad, la esclerosis múltiple o la intolerancia láctea, que pueden ser la causa de su muerte si es que antes no sufre un accidente o muere por causas externas a su propio cuerpo. Contratar un estudio es sencillo y se realiza online. Tras firmar el contrato, el usuario recibe por correo un equipo para recoger una muestra de su saliva, lo envía de vuelta a la empresa y pocos días después recibe los resultados en un email protegido por contraseña. El estudio puede indicar, por ejemplo, que nuestro riesgo de sufrir un ataque cardíaco es del 32,2 por ciento, lo que es una buena noticia porque está 22 puntos por debajo de la media de los hombres de origen europeo. Linda Avey, cofundadora de 23andMe, dijo a EFE que «la demanda de estos servicios está aumentando porque, a medida que se realizan más descubrimientos genéticos, la gente está más interesada en saber lo que pueden significar para ellos». Muchos clientes de 23andMe, que empezó a funcionar el pasado noviembre con apoyo financiero de Google, son «gente familiarizada con las últimas tendencias tecnológicas» o «miembros de la generación del baby-boom que quieren conocer su genotipo familiar», dijo Avey. Otras son «personas adoptadas que saben muy poco de sus orígenes y quieren tener información sobre riesgos de salud en su historia familiar», añadió. La búsqueda del origen genético es el otro pilar de los servicios de estas empresas y algunas, como la canadiense Genebase, están especializadas en este tipo de test. 23andMe, por ejemplo, permite rastrear los antepasados maternos usando DNA mitocondrial y los paternos a través del cromosoma, e identificar además la región de la que proviene la mayoría de nuestros parientes.
Los estudios que estas firmas ofrecen sólo analizan partes de nuestro ADN relacionadas con algunas enfermedades -58, por ejemplo, en el caso de 23andMe, y 26 en el caso de deCode- por lo que es imposible que nos informen de todos los riesgos. Otro problema es que algunos usuarios olvidan que no sólo somos genética y, según los expertos, el conocer nuestra predisposición familiar a padecer o no una determinada enfermedad puede resultar, paradójicamente, en un riesgo para la salud. Un cliente que, por ejemplo, descubre que su riesgo de padecer problemas cardíacos es muy bajo, puede descuidar hábitos saludables de alimentación o ejercicio y acabar con las arterias en peor estado que otra persona con un historial de enfermedades coronarias.
Las propias compañías insisten en que los datos que ofrecen no son diagnósticos, sino sólo predisposiciones del organismo y añaden que, en cualquier caso, siempre es mejor estar informado que permanecer en la ignorancia. «El entorno de una persona, su dieta, su estilo de vida puede ser igual o más importante que la genética a la hora de desarrollar una enfermedad», dijo Avey a EFE. «Pero el perfil genético puede ser útil para tomar medidas preventivas», añadió. «Una persona con un alto riesgo de cáncer de próstata -explicó- puede decidir hacerse chequeos más a menudo, u otra con riesgo de trombosis se asegurará de caminar mucho por el avión durante los vuelos largos».
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