Jacinta
En una casona centenaria, típica de nuestros barrios Sur y Palermo, opera desde hace no mucho un restaurante que se destaca por su oferta singular y de calidad.
La casa, de coloridos balcones, se mimetiza tanto con sus vecinas de la calle Carlos Gardel que suele pasarse por la puerta dos veces antes de caer en cuenta de cuál contiene a Jacinta.
Los salones comedores se distribuyen por varias salas de ambientación austeras, con pocas mesas y muebles de roble, con pisos de listones de madera y techos altos coronados con bovedillas.
Quizás el rincón más acogedor sea su patio de plantas y azulejos, sin claraboya, abierto al cielo soleado y bien arreglado con muebles de jardín y sombrillas.
La bienvenida es cordial, con una canasta de pan artesanal casero y calentito, y un trío de paté, mayonesa saborizadapara ir haciendo boca.
Una entrada de tapas de la casa, recomendada para probar un poco de todo lo que se trata Jacinta, consiste en una fuente enorme de delicias que da muy bien para tres o cuatro.
Es un muestrario fiel de las bondades que se pueden encontrar en el menú: ceviche de pescado bien fresco, una quesadilla preparada con tortillas crocantes, un poco de perfumado cous-cous marroquí, y también carpaccio de ñandú.
Los platos principales no se quedan atrás, sobresaliendo por su originalidad y buena preparación una perfecta brochette de jabalí con boniatos.
El jabalí incluso más tierno y civilizado en su sabor que lo esperado.
‘El vino «de la casa» es un muy buen malbec argentino.
Los postres son asimismo de atención, especialmente el volcán de chocolate, con una temperatura y textura justa.
La tarta tatín está muy buena también.
El servicio es rápido y muy atento en los detalles. La música de fondo acompaña tanto a la nostalgia como al buen humor.
Jacinta está en Carlos Gardel 1123 entre G. Ruiz y Paraguay. Telefono 9082192
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