Calendiario
JUEVES 20 DE AGOSTO
1981.
– Todo está sin cambios a favor. Por lo que hay que realizar algún intento. Por eso, nada más ostentoso que el provocar una variante en los integrantes del Consejo de Estado, por lo que alguien puede ilusionarse que vendrán tiempos mejores.
Muchos colaboradores de los primeros años se irán, vendrán nuevos, pero, en los hechos, todo seguirá igual.
Los 35 ocupantes de las bancas son elegidos, y eso debe ser elemento importante, trascendente, relevante, para que las leyes salgan derechas, por estar seguros que votaron el SI en el plebiscito de 1980. Claro que todo es una cuestión de fe porque en el cuartito secreto alguno de esos pillos puede haber puesto el NO a la reforma constitucional. Lo que no podría ser comprobado, salvo que todos ellos hubieran votado en una misma mesa, solo ellos, y todos los votos tuvieran la papeleta afirmativa.
Los nuevos auxiliares deben prestar el juramento de desempeñar su cargo » conforme a la Constitución, los Actos Institucionales y las Leyes Fundamentales del Proceso».
Todo en el particular estilo de igualar la Constituciones con los actos institucionales y las leyes del proceso, como si fueran garantía de ir para adelante y en el precipicio seguir sin detenerse.
El comandante en jefe del Ejército, teniente general Luis Vicente Queirolo, este día afirma: » Nadie crea que después de haber sido conmocionados por la subversión en un pasado no lejano, vamos a permitir ni vamos a admitir en los puestos de conducción del gobierno, en las tribunas parlamentarias a comunistas confesos enervados o a los seguidores de los vendepatria que medran ante embajadas y organismos extranjeros o a aquellos medios de comunicación que, invocando una falsa libertad de prensa, pretenden transformarse en vehículos subliminales de la destrucción de la familia y del ser nacional» .
Queda claro que en ese Consejo no habrá ni comunistas, individuos que nacen malos, se crían peor y terminan, sin duda, siendo enemigos, ni vendepatrias que anduvieran por el mundo contando todo, o sea que aquí en Uruguay había una dictadura y no un paraíso democrático, sino más bien un infierno con miles de torturados, cientos de muertos, un montón de desaparecidos y otros miles exiliados.
Los 35 consejeros se pusieron de pie y aplaudieron a rabiar.
1983.- En ese Consejo de Estado, uno de sus miembros, Antonio Gabito Barrios, fervoroso partidario del pasado troglodita, propone lastimosamente luego con los años muchos otros querrían algo parecido el ojo por ojo, diente por diente, vida por vida contra los autores de delitos sexuales.
Reclama que se tomen medidas que los marquen para toda la vida. No solo con la estrella de los judíos. Más allá. Pide que se les esterilice o se les castre a sangre fría. Pero pide más y más: la pena de muerte sin juicio, con el fácil expediente de entregar a esos delincuentes a los propios familiares de las víctimas. Hombre rencoroso, si se quiere.
De haberse seguido ese camino, claro, calcule cuantos soldados y oficiales estarían muertos por torturas, castrados también por violaciones, o tirados al agua del Río de la Plata desde un avión.
FELIZ DIARIO
1932.- Nace Carlos Kis, plástico uruguayo para la exportación ya que reside en Brasil desde hace décadas.
1943.– Nace Agustín Cárpena, editor. Dirigió la editorial «Amauta».
1953.- Nace Horacio Guerriero, dibujante, ilustrador, pintor. Con comienzos veintañeros en las páginas de «El Día», luego ingresó al circuito de la publicidad y es director de la agencia «Cuatro ojos» . Conocido como «Hogue» incursiona en la caricatura y el humor.
1960.– Nace Claudio Paolillo, periodista, escritor. «Con los días contados» fue su última presentación. Es editor general del semanario «Búsqueda».
LO PIENSO, LO DIGO
«La inteligencia militar es una contradicción de términos». Groucho Marx
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